(Enlared).- Mapiri apuesta por el oro, pero ya no aquel que se extrae de las minas sino el que crece en los extensos y verdes cultivos de té del cantón Sarampiuni y que hasta hace algunos años se conocía como té Chimate, nombre de la comunidad donde se encuentra la planta procesadora que transforma el producto en té orgánico con calidad de exportación. Hoy más de 200 familias viven de este cultivo cuya producción se vende a empresas como Windsor y Hornimans.

Aunque la economía del té en Mapiri data de hace 50 años cuando un migrante alemán llevó los primeros plantines, esta actividad se paralizó por varios años mientras los productores sobrevivían a los bajos precios y las dificultades de comercialización.

Tras esa pausa, el año pasado se reinauguró una planta moderna de procesamiento de té que devolvió la esperanza a más de 200 familias de productores que se dedican al cultivo de esta especie.

Es el caso de don Celso Calisaya, que afirma entusiasmado que como primer beneficio el precio del té subió de 50 centavos el año pasado a 2 bolivianos el kilo. Empero, cierto es también que estos pobladores no terminan de olvidar que hace algunos años la empresa que administraba la planta de pronto los dejó con toda la producción. “Esta vez esperamos que no sea así porque la mayoría vamos a ampliar nuestros cultivos desde el próximo año”, advierte.

No tienen marca propia todavía, pero el té orgánico, en sus dos variedades (verde y negro), llega a los mercados bolivianos como materia prima de productos conocidos como té Windsor, Eco Caranavi, Naturaleza y Hornimans. Y pronto lo hará a Estados Unidos y Europa.

Las centenares de familias que producen al mes 20 toneladas de té orgánico están sumando esfuerzos junto con la empresa Chaimate y el gobierno municipal para extender sus cultivos y mejorar el rendimiento de su producción hasta alcanzar las mil hectáreas de té y de a poco convertirse en el máximo productor de esta planta en el país.

Una moderna planta procesadora que hoy es administrada por la empresa Chaimate ayuda en este momento a los productores a mejorar los cultivos para consolidarse como un té orgánico de calidad, que ya logró la certificación para ingresar al mercado norteamericano y gestiona la apertura al viejo continente.

“Nos hemos concentrado en la producción orgánica y entrar al mercado de tés especiales porque tiene un mejor precio”, explica el gerente técnico de la empresa, Pedro Arandia, quien tiene el reto de lograr la sostenibilidad de la planta procesadora en los próximos cuatro años. En la actualidad ésta es subvencionada por el proyecto Actividad Rural Competitiva (ARCO), financiado por USAID.

La sostenibilidad de la planta pasa por dejar de trabajar sólo al 35% de su capacidad por la falta de materia prima suficiente, por lo que desde el próximo año se prevé la expansión masiva de cultivos en la zona: 140 hectáreas nuevas cada año hasta llegar a las mil. En un sector de la planta se puede ver, por ello, un vivero de cientos de plantines que crecen bajo estrictos controles técnicos para los nuevos cultivos que serán habilitados con apoyo de la maquinaria de la alcaldía.

La apuesta tealera del norte

Mapiri, séptima sección de la provincia Larecaja, acaba de inaugurarse como municipio autónomo al separarse de Guanay al elegir a sus autoridades por primera vez en diciembre de 2004. Como uno de los 13 municipios de nueva creación del país le toca construir su institucionalidad y potenciar sus vocaciones productivas. Es así que en su primer plan estratégico de desarrollo agropecuario encabeza la lista de prioridades el té orgánico.

Las tealeras o cultivos de té son parte de la apuesta productiva de ocho municipios que hoy están organizados en la Mancomunidad del Norte Paceño Tropical y que junto con un proyecto del ingenio arrocero comandan la reactivación de Mapiri, Guanay, Tipuani, Ixiamas, San Buenaventura, Apolo, Tacacoma y Teponte.

Caminos, la demanda urgente

Las autoridades locales y los productores coinciden en que el primer obstáculo para potenciar la producción del té en Mapiri es la falta de buenos caminos vecinales que permitan trasladar desde las huertas y sin contratiempos las hojas aromáticas hasta la planta procesadora y de allí a los centros de comercialización.

El alcalde Enrique Calle está convencido de esa necesidad por lo que gran parte de las obras comprometidas en su Plan Operativo Anual de este año tiene que ver con el mejoramiento de las rutas vecinales.

Aunque como señala el concejal Carlos Apaza, obras como el puente sobre el río Chimate que cruza los principales centros de cultivo, requieren inversiones que van más allá del presupuesto municipal, por lo que reclama la atención de la prefectura y el gobierno central.

Es que en la época de lluvia los angostos caminos del municipios que están atravesados por ríos y charcos se vuelven intransitable ante la urgencia de los productores que deben llevar las hojas cosechadas a la planta procesadora lo más antes posible para conservar su calidad.´

Las mujeres cosechadoras

La actividad productiva del té orgánico en el cantón Sarampiuni involucra a toda la familia, especialmente a las mujeres que son las que tienen la misión de cosechar las hojas sin maltratar las plantas.

María Elena López es una de las madres que cosecha dos veces por semana, 30 kilos por día, desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde. “Agacharse es lo que más cansa, nos duele la espalda, pero las mujeres somosa buenas cosechadoras”, dice. Mientras ellas realizan el trabajo, sus niños pequeños comen y juegan en una guardería organizada por la comunidad.

De esta manera, el té orgánico intenta reinaugurar una nueva etapa del oro en Mapiri, pero esta vez se trata del oro verde, dicen los productores.

Declaratoria de Municipio Tealero

El convencimiento de que el té puede ser una real alternativa económica para Mapiri llevó al Concejo Municipal a aprobar una ordenanza en septiembre declarando a esta sección de provincia como Municipio Tealero.

Esta es la evidencia de que estamos convencidos de que queremos convertirnos en el mayor productor de té de Bolivia, explican el alcalde Enrique Calle y el concejal Carlos Apaza.

En la alcaldía se creó una unidad agropecuaria que está realizando un estudio de suelos para definir las mejores posibilidades de producción. “Uno de los pilares es el cultivo de té porque el suelo y el clima son adecuados”, afirma el agrónomo José Sosa, oficial mayor del municipio.

Es así que tres de los cuatro cantones del municipio que hoy se dedican a la minería cooperativizada podrían igual incorporarse a esta producción tealera o del arroz, para controlar incluso la siembra de coca que se ha extendido en los últimos años, afirmó el funcionario.