Es mejor prevenir que atacar

Rodolfo Faggioni

agosto 15, 2006Publicado el: 3 min. + -

La actividad positiva que ha desarrollado el servicio secreto inglés evitando el masacre aéreo proyectado por los terroristas "jihadistas" nacidos en Inglaterra, nos alivia en algo, pero nos hace ver también que el terrorismo que más tememos, el terrorismo de los "suicidas" capaz de minar nuestra vida cotidiana, se combate más eficazmente con la prevención que con los ejércitos.

El presidente de los Estados Unidos George W. Busch, que desde hace cinco años no acierta nada, ha saludado la operación de Scotland Yard y del MI-5, como una victoria suya, recordando que los EE.UU. están en guerra contra el "islam-fascismo". Una ocasión que no se ha hecho escapar, evocando el clima de emergencia que, después del 11 de septiembre 2001, ha llevado la mayoría de los americanos a estrecharse alrededor del presidente en su condición de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Naturalmente el peligro de los atentados continúa y la misma transformación del ambiente "jihadista" lo confirma, desde el momento que se ha convertido en una estructura capilar que la amplifica en todo el continente europeo..

Los arrestos de Londres y Birminham, nos han hecho ver claramente que la "guerra al terror" se combate mejor cuando entran en escena los servicios secretos y no los "marines". Iraq, que se está convirtiendo en la primera base "internacional" de operaciones de los grupos terroristas sunnitas, chíitas y jihadistas y ahora teatro de las operaciones a favor de los hizbulás y de los partidos religiosos filo-iranianos que están en el gobierno de Baghdad, son el símbolo evidente de esta equivocada política de los músculos.

La misma guerra de Israel contra los "hizbulás" en el sur de Líbano, que ha terminado como ha terminado, con toda la opinión pública israelí que la considera un parcial insuceso, revela los límites de una estrategia que afronta una guerra asimétrica con medios convencionales.

Reducir la fuente de reclutación jihadista es el objetivo principal y primordial de la Unión Europea. Una fuente limitada pero presente en todo el continente. En el Viejo Continente la presencia de musulmanes supera la cifra de los 30 millones, la mayoría de los cuales desean vivir pacíficamente; sólamente que en muchos casos, como en la novela de Kureishi "Mi hijo el fanático", asisten con desconcierto a la islamización de la identidad de los propios hijos.

Hasta que la onda larga de este ciclo ideológico y político del islámismo de matriz "jihadista" no perderá su fuerza, tendremos que vivir obligados al terror y al miedo de nuevos atentados por mucho tiempo. El éxito depende del desarrollo de los procesos de integración cultural, antes del económico, que permitan a los jóvenes musulmanes europeos identificarse en los valores de la democracia y formar parte de la nueva sociedad a la que pertenecen viviendo en éstos Países.

En caso contrario, el saqueo de un repertorio simbólico religioso, interpretato en influencia islámica, a conclusión de marcar una diferencia antagonista con una sociedad a la cual no se sienten de pertenecer, continuará. Mientras tanto, es mejor la prevención, que las 82 divisiones aero-transportadas. No hay duda que nos protegerán mejor.

Atrás