El Presidente Evo Morales oficializó hoy la construcción de la represa de Miscuni, que tendrá una altura de más de 120 metros. El gobierno aprobó dos decretos supremos a través los cuales aporta 6,5 millones de dólares para las obras e instruye la tramitación de financiamiento adicional de la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Morales entregó al departamento de Cochabamba dos decretos, el 28796, que autoriza la construcción de una presa de 120 metros de altura en el proyecto múltiple Misicuni que abastecerá de agua potable a la ciudad de Cochabamba y agua de riego al valle que lo rodea, y el DS 28749 que hace referencia a la asignación de recursos para la obra e instruye la Prefectura de Cochabamba a erogar recursos para concluir la obra.

El Decreto Supremo 28796 establece que los recursos comprometidos provienen del gobierno de Italia y autoriza a la empresa Misicuni emitir una licitación pública internacional para la ejecución de las obras de la represa y obras anexas. “El pliego de condiciones deberá prever la ampliación de la altura de la presa hasta 120 metros y el proceso de contratación se sujetará a la legislación nacional aplicable”, aclaró el ministro del Agua Abel Mamani. Los ministerios de Relaciones Exteriores y Planificación del Desarrollo tienen la misión de gestionar más recursos, según establece el segundo artículo del decreto.

El gobierno instruyó a la Prefectura de Cochabamba realizar los traspasos presupuestarios correspondientes con recursos provenientes de las regalías hidrocarburíferas a la empresa Misicuni para la realización del estudio complementario para la elevación de la presa.

El decreto 28749 de un solo artículo establece que el Ministerio de Hacienda debe tomar previsiones para presupuestar a partir de la gestión 2007 el monto de 6,5 millones de dólares durante el tiempo en el cual se construya la represa Misicuni.

En una ceremonia celebrada en El Paso, del municipio de Quillacollo, a 12 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, Morales Ayma reiteró que el agua es un bien social y una necesidad básica del ser humano. “(Antes) se privatizaba el agua, se negociaba el agua, las transnacionales se adueñaban del agua y si queremos mejorar la situación económica no solamente en el Valle Bajo, en el Valle Central o en el Valle Alto, sino también en el Altiplano y en muchas regiones del país, es importante que el agua no sea un negocio privado”, resaltó.