El cabezazo de Zidane y el presidente francés Chirac

Rodolfo Faggioni

julio 14, 2006Publicado el: 2 min. + -

Un hecho penoso pero significativo: el cabezazo que Zidane ha propinado al jugador italiano Materazzi durante el partido de fútbol que valía la Copa del Mundo. Este cabezazo ha proyectado un "match" de dos pobres de espíritu, haciéndolo ver a los máximos niveles de visibilidad mediática. Este cabezazo se ha convertido, poco a poco, en un verdadero drama planetario. Las naciones de todo mundo se preguntan: Que hará ahora "la grande Francia", con toda su prosopopeya, su "grandeur" y su absoluta falta de ironía que la ha siempre caracterizada. Su presidente, Chirac, ha recibido al gran campeón en El Eliseo, con todos los honores que se merece un deportivo que ha defendido con un cabezazo a las mujeres francesas. Un Presidente de la República que ha hecho del "caso" Zidane una cuestión de orgullo nacional (como los vinos y los quesos) y con una mujer que no ha sido ofendida (la mamá del campeón) pero que ha pedido la castración, del italiano Materazzi, por "lesa maestá".

Si los franceses se acaloran por un cabezazo de Zinedine Zidane, significa que culturalmente se sienten en inferioridad. Una vez se entusiasmaban por un Sastre o un Camus.

Que Materazzi no fuese un gentilhombre lo saben muy bien los que siguen el balompié internacional. Que el francés (tampoco él un gentilhombre) haya sido provocado (y esto sucede en todos los campos de fútbol del mundo) no justifica que el trasalpino se haya hecho justicia por su cuenta delante de dos mil millones de telespectadores de todos los continentes.

El insulto de Materazzi a la hermana del francés es un hecho desagradable, de poca educación y no es tampoco justificable.

Que Zidane en la televisión francesa no se haya arrepentido, pidiendo pero disculpa a los niños que han visto su gesto, eso es de hipócrita.

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