Como respuesta a las movilizaciones de diferentes sectores que exigen soluciones a sus necesidades vitales, el gobierno ha decidido reactivar el llamado “Estado Mayor del Pueblo”, con la finalidad – dice – de “defender el proceso democrático y al gobierno del MAS”.

Se trata de un engendro que nace del vientre del Estado y de un gobierno burgués. Por mucho esfuerzo que hagan por hacer creer que “el gobierno izquierdista busca defenderse de la conspiración de los intransigentes” y pretendan confundir las movilizaciones de los explotados con las actitudes reaccionarias del empresariado privado oriental, no pueden ocultar la naturaleza esencialmente burguesa del Estado y del actual gobierno que empieza a chocar violentamente con los explotados porque su objetivo central es someter a los trabajadores, a las nacionalidades nativas y a la clase media de las ciudades al ordenamiento jurídico burgués cuyo eje central es la defensa de la gran propiedad privada de los medios de producción, hoy en manos de las transnacionales y de la empresa privada nacional.

Román Loayza, un connotado dirigente del MAS, ha dicho que no se descarta la acción conjunta del Estado Mayor… con la policía y el ejército, subrayando así el carácter esencialmente represor de esta nueva organización política estatal, que en su primer ampliado ha resuelto copar la Central Obrera Boliviana en su próximo congreso que debe instalarse el 15 de mayo. El propósito del gobierno es vaciara los sindicatos de todo contenido revolucionario y convertirlos en piezas del aparato estatal burgués.

Todo esto es fascismo puro encubierto en poncho y “llucho”. Las pretensiones totalitarias de este gobierno no sólo se expresan en el intento de estatizar los sindicatos y usar la violencia para reprimir a los explotados, sino también en su desesperado afán de someter a los otros poderes del Estado burgués a la voluntad despótica de un gobernante bocón e irresponsable. La subordinación de todos los poderes al Ejecutivo es técnicamente una dictadura en el marco de un estado burgués.

Los revolucionarios y los trabajadores no deben olvidar, en ningún momento, el principio leninista de que lo sindicatos, aún en un Estado socialista, deben conservar su independencia organizativa para defender los derechos y conquistas de sus bases. En el caso nuestro, es luchar con energía para defender la independencia política y organizativa de nuestras organizaciones sindicales con referencia al gobierno del MAS.

No sorprende en absoluto encontrar en este engendro gubernamental al stalinismo oportunista y contrarrevolucionario que públicamente se adhiere a la cruzada de la defensa del actual gobierno. No olvidar que los comunistas, en el pasado, también sirvieron a gobiernos masacradores de obreros y ellos mismos se mancharon las manos con la sangre de los mineros de Potosí.