Tempestad diplomática entre EE.UU. e Irán

Rodolfo Faggioni

marzo 15, 2006Publicado el: 4 min. + -
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Con el envío del ?dossier? nuclear iraniano al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y con la desilución creada por la larga y tormentosa negociación con los responsables deTeheran a la cual han participado tanto los europeos como los rusos, chinos y el mismo director de la Agencia Internacional para la Energía Atómica Mahommed El-Baradei, se ha llegado finalmente al epílogo de una primera fase, de una fase que será sin duda una lucha incierta entre las dos naciones EE.UU-Iran, sobre si el ?nuclear? es utilizado como energía para usos pacíficos como sostienen los iranianos o como energía bélica para la producción de bombas atómicas, como sostiene la administración del Presidente George W. Bush. Todo esto está envuelto en una ambiguedad y en una incertidumbre que hace pensar a una solución no pacífica.

La semana próxima el Consejo de la NN.UU. se ocupará de la cuestión iraniana, pero la discusión en esa sede, almenos desde el principio, no coincidirá con el inicio de las sanciones a la República Islámica. Mientras tanto, Irán, podría mirar tranquilamente de la ventana para aumentar o disminuir la dosis de sus amenazas y condicionar de este modo el choque entre los gigantes del Consejo de Seguridad, convencido de que para detener las pretenciones de Washington, la administración americana tendrá que hacer cuentas con Moscú y sobretodo con Pekín. Según los cálculos de los dirigentes de Teheran, difícilmente los rusos y los chinos dejarán que los EE.UU. obliguen a los islámicos a aceptar el Tratado de no proliferación atómica (Tnp) aplicando el doble “standard” de juicio coordinado con el exclusivo interés estratégico americano.

Ciertamente, tanto los rusos como los chinos, tratarán de impedir a que los iranianos puedan dotarse de energía atómica para usos militares fuera de los controles de las organizaciones militares, pero al mismo tiempo no desearían ni siquiera dejar que sean los EE.UU. los únicos árbitros de la política nuclear a nivel global. Por lo tanto, desde el envío del “dossier” nuclear iraniano al Consejo de Seguridad, existiría una especie de cordón umbilical entre el caso iraniano y el caso indú.

Al parecer de muchos observadores y analistas internacionales, el presidente americano George W. Bush en su última misión a New Delhi ha hecho demasiadas concesiones a un país como India, una potencia que no ha firmado el tratado de no proliferaciónl nuclear (tnp), y de ese modo ha desmantelado virtualmente las estucturas portantes del tratado de la proliferación.

La generosidad del presidente americano hacia los gobernantes indúes, ha sido interpretada como anti-china, o como un contenimento de su potencialidad estratégica en el continente asiatico e impedir que India y Rusia puedan firmar un tratado de amistad.

El “dossier” nuclear iraniano irá al Palacio de Vidrio del Consejo de Seguridad, y, como se presumía desde hace mucho tiempo, con la nueva “leadership” guiada por el Presidente iraniano Mahmud Ahmadinejal, se creará inevitablemente un nuevo caso de confrontación entre los EE.UU., China y Rusia sobre el destino estratégico del continente asiático.

La transferencia de la cuestión del nuclear iraniano al Consejo de Seguridad, pero,no quiere decir que disminuirán los peligros de una guerra nuclear o que Ahmadinejad renunciará a sus posiciones extremas. Quiere decir que la actual República Islámica de Irán estará al centro de una tempestad diplomática en la misma sede de las Naciones Unidas y que podrían ser rxsasperadas las contraposiciones incitando a soluciones extremas.

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