El Vicepresidente Alvaro García cambió el ?chip? a la política comercial en el entendido de que es ?ingenuo? seguir negociando acuerdos comerciales en función de un minoritario sector exportador y olvidándose de la gran mayoría de productores orientados al mercado interno.

Los sistemas económicos tradicionales, familiares y comunitarios, algunos de los cuales todavía trabajan con el arado egipcio, son mayoritarios en el país, mientras que los sectores productivos modernos y competitivos son minoría. El neoliberalismo no tomó en cuenta a los sectores mayoritarios y adaptó la política de desarrollo a las necesidades de exportación de la minoría productiva. El gran reto de la nueva administración es aprovechar las oportunidades de comercio internacional, pero “readecuándolas a las necesidades del país; no más globalizaciones irreflexivas”, declaró García Linera.

En las relaciones comerciales internacionales de Bolivia debe primar un factor combinado de protección de los pequeños productores nacionales y el aprovechamiento de las oportunidades de comercio. La negociación de acuerdos de libre comercio tiene que acomodarse a las necesidades de la nación, pensando en el conjunto de la ciudadanía que hasta ahora, por lo menos la gran mayoría, no llegó a beneficiarse directa o indirectamente, dijo García en la inauguración del Seminario Internacional “Integración para el Cambio: Primeros pasos hacia una Nueva Política de Relaciones Económicas Internacionales”.

Para reorientar el comercio exterior, el gobierno antes tendrá que desmontar la ideología dominante del pasado y reprogramar al equipo gubernamental encargado de las negociaciones. Pensando en ello organizó un ciclo de conferencias que ayuden a fortalecer la capacidad negociadora del nuevo gobierno y a cambiar los parámetros del debate sobre las reglas de juego de la inserción de Bolivia a la globalización. En la primera experiencia, el 17 de febrero, participaron Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy Reserach (CEPR) de Washington DC; Lori M. Wallach, especializada en negociaciones comerciales y activista de Public Citizen Global Trade Watch; Steve Suppan, director del Institute for Agriculture and Trade Policy (IATP), Minneapolis; yJeff Vogt, del Washington Office on Latin America (WOLA).

La otra cara de la moneda

Weisbrot demostró que el Consenso de Washington no ayuda al país a acercarse a las metas de reducción de pobreza y a cumplir las metas del milenio; puso en duda la creencia de que las exportaciones a Norteamérica desarrollarán automáticamente la economía. Wallach describió la intrincada telaraña de acuerdos comerciales que se ha tejido a nivel mundial y recordó a quién realmente sirven las reglas del libre comercio. Vogt enumeró los planes de las empresas para privatizar hasta seres vivos a través de patentes. Suppan sorprendió con un dato: el 46% de la soya boliviana es transgénica, y opinó que es incoherente pedir la reducción de aranceles –como lo hicieron Brasil e India en la última cumbre de la OMC– porque de los aranceles depende la industrialización de los países.

Los expositores coincidieron en que las ganancias del libre comercio son ínfimas para los países menos desarrollados porque éstos carecen de una base económica fuerte que les permita competir. Diversos estudios confirman que en América Latina solo Brasil se beneficiaría. Suplan citó estimaciones del Banco Mundial para el período 2006-2005: los países ricos obtendrían 96 mil millones de dólares del libre comercio, el 83%, en tanto que los países en desarrollo recibirían 16% de la torta, es decir un centavo de dólar per cápita. Además, la eliminación de aranceles reducirá inevitablemente los ingresos aduaneros de los Estados.

Los resultados del NAFTA, el acuerdo de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México son evidencia de que los pequeños pierden cuando se enfrentan en igualdad de condiciones con los grandes. En México al menos 1,8 millones de campesinos fueron arruinados por las políticas de libre comercio. Walach comentó que los negocios pequeños se redujeron de 28 mil a la mitad en México porque el mercado fue copado por las grandes empresas norteamericanas de venta al detalle. En los primeros años aumentó el empleo, pero a partir de los cinco años de vigencia del acuerdo empezó a reducirse en la industria. Las transnacionales prefirieron trasladarse a China, donde la mano de obra es más barata. La protesta de los sectores campesinos mexicanos ha sido continua y se cuentan al menos cuatro grandes acciones contra el gobierno en los?últimos años. En 2001 las autoridades tuvieron que retroceder en la política de liberalización otorgando algunos subsidios a los productores.

Según Weisbrot, los TLCs de la manera en la que están planteados actualmente implican la pérdida del control soberano de los Estados con las consecuentes pérdidas para los ciudadanos. El inversor obtiene grandes ventajas, entre ellas la potestad de enjuiciar a los Estados cuando se sienta perjudicado por medidas gubernamentales que supuestamente “obstaculizan” sus negocios. En la India, los privados consiguieron modificar la legislación sobre propiedad intelectual.

En el seminario quedó claro que la liberalización total es una política equivocada, pues la historia ha demostrado que el proteccionismo es condición para el desarrollo. No existe un solo país en el mundo que se haya desarrollado con una política de apertura total. Suppan puntualizó que esa visión alteró hasta la econometría agrícola: La mayoría de la producción agrícola se consume en el mercado interno, pero la política agrícola se diseña en función de la exportación.

En resumen, los investigadores recomendaron al gobierno boliviano pisar el freno en las negociaciones del TLC con Estados Unidos y no dejarse chantajear con las preferencias arancelarias. Una proporción importante de las exportaciones podrían acogerse a los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP); Walach informó que algunos legisladores demócratas de su país están dispuestos a ayudar a Bolivia en el trámite de ampliación de las preferencias arancelarias.

Se concluyó en que el ALCA, el TLC y otras iniciativas comerciales norteamericanas no son las únicas formas de integración entre los países y el mercado de Estados Unidos (382 millones) no es más importante que el mercado de la CAN.

Mensaje a los exportadores

Lo que se dijo en el Seminario incomodó a no pocos funcionarios públicos y empresarios. El industrial textilero Markos Iberclade y el presidente de la Camex Eduardo Bracamonte (exportador de joyas)reclamaron negociar de inmediato un TLC con Estados Unidos, aunque el acuerdo arruine a la industria oleaginosa boliviana,generadora de divisas y empleos más importante y número uno en la Comunidad Andina. Iberclade considera que los agropexportadores de Santa Cruz han sido malos empresarios porque no diversificaron su industria.

El gobierno prometió dialogar con Estados Unidos para conocer “ventajas y desventajas” del TLC, pero su objetivo inmediato es gestionar la ampliación de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de las Drogas (Atpdea), iniciativa que concluye el 31 de diciembre de este año. Sectores intensivos en mano de obra como textiles y joyería exportan sus productos al mercado norteamericano con arancel cero al amparo del Atpdea.

García explicó que la estrategia del gobierno es avanzar en su propuesta y simultáneamente “oír y dialogar” con Estados Unidos sobre las ventajas y desventajas de un posible acuerdo comercial bilateral que beneficie a los más de ocho millones de bolivianos y no solo a determinados sectores.

Según el Vicepresidente, en el pasado reciente las elites gobernantes cometieron la ingenuidad ideológica de abrir las fronteras totalmente, cuando los países del primer mundo se desarrollaron protegiendo su producción nacional. Para no caer “aplastados por la globalización”, el gobierno declara tener la firme voluntad de encaminar sus acciones tomando en cuenta las diferencias entre naciones como Bolivia y otras del primer mundo.

Al final del día, el Canciller Choquehuanca fue enfático al afirmar que el gobierno no podrá aceptar un acuerdo que coloniza América y que negocia con los conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas.