Elección adelantada por la sociedad

Singular elección y sorpresas a la vista

Edgar Ramos Andrade

diciembre 18, 2005Publicado el: 4 min. + -

La elección boliviana, adelantada en 18 meses tiene un fuerte componente indígena y racial, en medio de la agresiva campaña de las empresas petroleras y sus dólares y una poco esperada sorpresa del más de 40 por ciento de apoyo para Evo Morales, especialmente por el voto en Santa Cruz y Beni?

El Alto, (SDI).- La singular elección boliviana adelantadas en 18 meses (debieron realizarse a fines de junio de 2007) es resultado de una exigencia social de al menos 25 años de marchas (de indígenas de Tierras Bajas a Tierras Bajas) enfrentamiento al poder central (desde sindicatos obreros y ayllus y capitanías campesinas) así como una probada desastrosa administración estatal con medidas como la “capitalización” (sin control social) y su caramelo-distracción: la “participación popular” (con control social).

Todo ello derivó en situaciones expresadas en fríos números: 5 presientes en los últimos 5 años, agotamiento del recurso constitucional para designar a nuevos mandatarios, “reforma tras reforma” de la maltratada Constitución Política del Estado así como millones de ciudadanos (mayormente indígenas) obligados a migrar a la Argentina, Estados Unidos y España como destinos principales, ante la exclusión económico-política de parte de los conductores del Estado.

La campaña electoral se desarrolló sin debate. Los candidatos (especialmente el del MAS) estuvieron ocupados en responder a la agresiva campaña que utilizó falsos personajes como aquel “temeroso artesano” que resultó ser empleado de la campaña de ADN-Podemos. La doble desesperación de Jorge Quiroga (1. “Segunda vuelta” electoral previo referéndum, y 2. Debatir con el indio Evo Morales, sin disculparse antes) no tuvo resultado.

Por ello no hubo discusión de fondo en cuanto a plataforma programático-estatal. Solo se vio posturas, actitudes y una frívola exhibición televisiva de un sistema mediático que parece ser de otro país, no del Estado en crisis estructural.

Los votantes de este domingo 18 no podrán abstraerse del componente étnico-racial de estos comicios. Los movimientos sociales e indígenas son protagonistas de esta elección aunque no muy mencionados (están ignorados) por los medios. Las organizaciones indígenas de tierras altas son las que muestran mayor cohesión al acompañar orgánicamente a Morales, en tanto que en Tierras Bajas ese apoyo es más disimulado por la fuerte influencia de grupos de poder (empresarios, comités cívicos y similares) en los sistemas mediáticos de la parte oriental de Bolivia.

Además, el justificado temor a la influencia de un triunfo de Morales en países como Ecuador y Perú (inicialmente) despertó inusitado interés por supervisar esta elección. Varios países y organismos enviaron delegados a puntos remotos del país ante la eventualidad de un sospechado fraude electoral en el que varios partidos como Podemos o MIR son expertos. La experiencia de Maragua (1997) y Colquechaca (1999) así lo confirma.

En cuanto a departamentos, Morales tiene respaldo en occidente (Oruro, Potosí, Chuquisaca, La Paz y Cochabamba) Quiroga cuenta con apoyo en Tarija, Beni, Pando y Santa Cruz por lo que habrá una marcada disputa étnico-departamental post elecciones.

Sin embargo, no se descarta una sorpresa de votos para el MAS en regiones como Santa Cruz y Beni, donde viven miles de “colonizadores” o micro-productores campesinos de occidente (indios quechua-aymaras) obligados a migrar a tierras bajas ante el abandono estatal en su producción y tecnificación.

Y esa sorpresa probablemente se de pese a la agresiva campaña electoral de las empresas petroleras que disputaron –censura de por medio– cada segundo de spots televisivos, jingles radiofónicos o de espacios de diarios con los candidatos, al margen de haber puesto de rodillas al gobierno de transición al resistirse a cumplir la Ley 3058 de Hidrocarburos.

La agresión proviene también de las “encuestas” que muestran una relación de 35 a 29 puntos porcentuales de apoyo para MAS y Podemos respectivamente, aunque otras encuestas, de organismos o agencias de cooperación internacional (USAID, ONU y otros) conocidas dos días antes de la elección pero no difundidas muestran un apoyo de 42% para Morales y 25% para Quiroga.

Por ello, a partir de enero, el nuevo gobierno debiera comenzar a resolver acuciantes problemas como tierra y territorio como primera prioridad, seguidas de la esperada Asamblea Constituyente y la conflictiva nacionalización del gas...

Atrás