La elección de las petroleras: No nacionalizar

Edgar Ramos Andrade

noviembre 9, 2005Publicado el: 3 min. + -

Como parte de la campaña electoral, las empresas petroleras en general y dos en particular incursionaron en la propaganda proselitista, como uno más de los candidatos presidenciales, a prefectos y a parlamentari@s en la incierta elección boliviana de fin de año.

Primero fue Repsol YPF, esa mega empresa de capitales españoles y argentinos, que tiene a su cargo (por ahora) buena parte de nuestras reservas hidrocarburíferas. Por medio de una agresiva y autoritaria campaña televisiva, Repsol YPF señala que invirtió más de 9 millones de dólares en proyectos sociales en el Chaco boliviano, contra lo que señala la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) cuyos dirigentes, en un Pronunciamiento del 28 de enero de 2005, en homenaje a los 113 años de la Masacre de Kurukuky, señalaron que "todos se benefician del recurso hidrocarburífero, menos los dueños del mismo".

La segunda agresión mediática (por radio, TV y periódicos) vino de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos, la que señala que el gas solo sirve cuando se lo saca del subsuelo y se lo exporta (obviamente, en las condiciones actuales) por lo que debemos seguir apoyando las inversiones de la veintena de empresas petroleras, todas ellas multinacionales y favorecidas en extremo por Gonzalo Sánchez de Lozada, ese siniestro empresario boliviano-estadounidense expulsado de la Presidencia en octubre de 2003 y ahora con residencia forzada en Estados Unidos, donde no es posible siquiera citarlo para que declare por acusaciones judiciales.

Una tercera campaña proviene de la empresa petrolera Chaco, la que por medio de una red nacional de radio que organiza competencias internacionales de ciclismo (que se corre en estos días) nos dice que debemos seguir apoyándola en su "fructífera" trabajo en Bolivia. Otras campañas, más pequeñas pero no menos importantes son las de Tranredes (Shell?Enron) y su engañoso lema "El buen conductor" o la de Petrobras.

Estas campañas contradicen, públicamente a las propuestas de varias candidaturas presidenciales: Por ejemplo del MAS (primero en la preferencia pre electoral en todas las encuestas "serias" e informales), que proclama abiertamente una nacionalización del gas y del petróleo, al igual que otros partidos y candidatos. Esas campañas no mencionan la palabra nacionalización (en realidad se oponen a ella porque tienen mucho que perder).

La conclusión parece obvia: Tantos problemas enfrenta esta elección (desacuerdos parlamentarios por curules departamentales, suspensión de los comicios "a último minuto", amenazas de intervención militar a Bolivia o la artificial escasez de gas licuado de petróleo por más de un mes en varias ciudades) para terminar con una agresiva campaña mediática de las empresas petroleras cuyo mensaje es idéntico a la que emitieron en el preludio de la Guerra del Gas: Exportar el gas pero no nacionalizarlo. ¿Qué buscan el poder y las petroleras?

Atrás