Madidi: del edén al infierno

Pablo Cingolani

octubre 30, 2005Publicado el: 4 min. + -

Chaqueo en tiempo real En los escasos tres días que estuvimos en la zona, pudimos observar este desmonte o chaqueo, en las inmediaciones de Puerto San Fermín. Por su virulencia, fue encendido utilizando gasolina. La destrucción del Parque Nacional Madidi no se detiene.
Considerada como uno de las regiones con mayor biodiversidad del mundo entero, la riqueza atesorada al interior del Parque Nacional Madidi es, hasta hoy, incalculable ya que ?otra omisión que es preciso subsanar ya- no existen estudios sobre el valor económico de la biodiversidad, como sí se han hecho en otros países como Costa Rica, por ejemplo. Ese valor económico de los ecosistemas y de las especies de flora y fauna que albergan es el que debería conducir tanto las acciones de preservación como de explotación racional y sostenible de recursos naturales tan cuantiosos y que determinan, como decíamos, que Madidi sea considerado como una de las reservas ecológicas de mayor relevancia mundial. Si hablamos de la flora del parque, se estiman la existencia de 5,000 a 6,000 especies de plantas superiores. Con relación a especies forestales maderables, son importantes la presencia en el área no sólo de la mara o caoba (Swietenia macrophylla) que ha sufrido una inclemente depredación incontrolada por el valor de su madera, sino también el cedro (Cedrela odorata), el palo maría (Calophyllum brasiliense) y el ochoó (Hura crepitans), entre otras especies. Un árbol de mara está valuado en por lo menos $US 1.000 dependiendo del porte, según informa una organización dedicada al monitoreo de parques nacionales. Frente a nuestra imposibilidad actual de aprovechar de manera sostenible estos recursos que son patrimonio nacional, es preciso destacar los efectos negativos de una falta de política de desarrollo sostenible y de un manejo adecuado de las áreas protegidas. La tala indiscriminada de especies maderables produce un gran impacto y deterioro sobre las poblaciones vegetales extraídas y lo que es peor: un cambio irreversible de la estructura del bosque.
Detalle madera

Detalle de la madera aserrada en la playa de Pampa Grande. En frente, el Parque Nacional Madidi donde la madera es cortada de manera indiscriminada. (Foto: Pere Comas)

Esto incluye la pérdida de la cobertura natural de bosque primario con la consecuente destrucción de zonas de vida donde pueden convivir miles de otras especies vegetales y animales y un invalorable material genético y la aparición de procesos de erosión que impactan sobre las cuencas medias y altas de los ríos y sobre las pendientes de las montañas. En pocos años, se produce un fenómeno que ya ha sido estudiado y que la humanidad responsable busca detener a cualquier precio: la desaparición del bosque mismo y una degradación ambiental que puede llegar incluso a la desertificación del territorio donde se llevaba a cabo la explotación irracional de la madera. Esto ha sucedido en numerosos lugares del mundo y es, en la actualidad, el dilema de hierro que sacude a la región que posee los mayores recursos forestales del planeta: la Amazonía. Esto está sucediendo hoy en el Parque Nacional Madidi, en la región amazónica de la República de Bolivia. Desde ya, esto es un contrasentido ya que ?se supone- las áreas protegidas, los parques nacionales o cualquier categoría de manejo del patrimonio natural de las naciones, se establecen para preservar el medio ambiente, para proteger a las especies de flora y fauna que viven en su interior, y evitar que suceda lo que describimos en este informe especial. Urge tomar acciones porque, de lo contrario, el paraíso de la biodiversidad va camino a convertirse en un infierno de deforestación y degradación ambiental, lo que conllevará a situaciones de más pobreza y de más violencia para sus moradores.

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