La controversia en la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC Andino) en materia agrícola y de propiedad intelectual ?que ha demostrado ser irresoluble desde el punto de vista técnico? debe ser dirimida en el plano político, propone el presidente peruano Alejandro Toledo. Su colega colombiano Alvaro Uribe parece estar de acuerdo en esa estrategia que sería desplegada durante la XIII Ronda de negociaciones que se celebra en Washington esta semana.

El jefe del Estado peruano quiere firmar el TLC antes de fin de año y por ello propone reemplazar a los técnicos por políticos para que negocien la soberanía alimentaria de su país y las patentes de vida. El mandatario considera que entre enero y marzo los Congresos de ambas naciones podrán ratificar los términos del acuerdo.

La firma del TLC arruinará la producción peruana de algodón y tal eventualidad sería desastrosa para la economía nacional, pues la quiebra de esa fibra arrastraría en su caída a la industria de confecciones, uno de los principales rubros de exportación de Perú. Según el economista y experto en temas agrícolas Guillermo Rebossio, la desgravación absoluta de la fibra será fatal para los algodoneros peruanos que tendrán que enfrentar al producto subsidiado de Estados Unidos. Rebossio prevé que el Perú dejará de ser productor y se convertirá en maquilador.

Las medidas de protección a la producción nacional ofrecidas por el gobierno son limitadas. Los montos de compensación variable a cinco tipos de algodones de baja calidad son insuficientes, amén de que los subsidios son para los productores que cosechen menos de 250 mil quintales. El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Algodón, Federico León, reiteró que la compensación al sector está por debajo de lo esperado.

Desde el comienzo de las negociaciones, el algodón figuró en la canasta de los productos sensibles con la desgravación arancelaria más larga (10 o más años), pero Toledo cedió a las pretensiones norteamericanas y aceptó liberalizar la fibra. Los aranceles que se cobran al algodón norteamericano (12%) caerían desde el primer día de entrada en vigencia del acuerdo.

“Hemos avanzado casi un 90 por ciento de la ruta y no podemos quedarnos entrampados por ese 10 por ciento”, declaró refiriéndose a los dos espinosos temas que revelan las abismales diferencias de intereses entre la potencia y los países menos desarrollados como Perú, Colombia y Ecuador. Su colega Alvaro Uribe coincide con la posición, pero el presidente ecuatoriano Alfredo Palacio no.

La misión ecuatoriana que participa en Washington en la XIII ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos tiene recomendado descartar cualquier negociación que ponga en peligro la soberanía nacional. El presidente Palacio instruyó a su equipo no ceder en Propiedad Intelectual ni tampoco discutir nada sobre datos de prueba, uno de aspectos de interés para los norteamericanos. La negativa de Quito a avanzar en estos aspectos, así como en temas de patentes y biodiversidad, podría dejar al país fuera del TLC.

La cita comenzó este lunes y se prolongará hasta el 21 de octubre para analizar cuatro temas: Ambiente, Propiedad Intelectual, Acceso a Mercados Industriales y Textiles-Reglas de Origen. Las pláticas se realizan en conjunto con Colombia y Perú, que se pronuncian por cerrar el acuerdo con Estados Unidos en noviembre.

Por otro lado, el deterioro en las relaciones entre algunos negociadores del TLC y representantes de los laboratorios farmacéuticos colombianos agremiados en Asinfar es cada día más evidente. Hace unos días, el jefe negociador Hernando José Gómez intentó tranquilizar a los empresarios insistiendo en que una negociación política no significa afectación al interés nacional.

Gómez aseguró que el gobierno colombiano no planea cerrar la negociación “a cualquier costo” porque hay unas líneas rojas definidas y “mientras no haya otra instrucción”, no habrá movimientos en contrario. A los empresarios les llamó mucho la atención la promesa de que “por ahora” se mantendrán las líneas rojas. El presidente de Asinfar, Alberto Bravo, expresó su preocupación por el aumento en la protección a la propiedad intelectual, tal como lo ha exigido Estados Unidos desde el comienzo de la negociación.

Manuel Chiriboga, jefe del equipo ecuatoriano, comentó que los asuntos más complicados de negociar en la cita son los textiles y el atún. Ecuador presentará dos propuestas “creativas” que permitan el libre acceso del atún procesado ecuatoriano al mercado norteamericano con una norma de origen abierta. Por otro lado, Washington reclama a los países andinos que permitan en ingreso libre de ropa usada, pero aún no existen acercamientos porque esa exigencia haría quebrar a miles de talleres en la región.

Toledo espera impulsar el tratado en la IV Cumbre de las Américas a realizarse en Argentina el 4 y 5 de noviembre, donde se reunirán los cuatro países que negocian el TLC Andino. Trascendió que el presidente George W, Bush propondrá nuevamente el acuerdo como un mecanismo de desarrollo para los países de la región.

Estados Unidos no descarta el ALCA

El gobierno de Estados Unidos opina que la Cumbre será el escenario para volver a hablar del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), pero reconoce que el avance de ese acuerdo sólo podrá resolverse si a nivel mundial se define el punto conflictivo de subsidios agrícolas.

El embajador de EEUU ante la OEA, John Maisto, aseguró que en la Cumbre se espera fijar una posición conjunta sobre los temas conflictivos que frenaron el ALCA para luego desbloquearlos en la reunión de la OMC en Hong Kong, en diciembre próximo. El vicepresidente de la Cámara de Comercio de EEUU, John Murphy, declaró que el ALCA “por ahora es difícil”, pero es “inevitable, es sólo cuestión de tiempo”. El secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, aseguró que “el Alca sigue siendo el objetivo final”. Mientras eso se logra, “seguiremos avanzando con negociaciones multilaterales o bilaterales” como las emprendidas con los países andinos, añadió.