En menos de un mes, el país más poderoso del planeta quedó inerme ante la furia de dos bombas naturales: “Katrina”, que destruyó Nueva Orleans, y ahora “Rita” que amenaza con inundar poblaciones de Texas y Luisiana. Los expertos opinan que la severidad de los huracanes se debe al calentamiento climático. De esta forma, la naturaleza parece cobrar factura a la nación que más daño hace al medioambiente.

El informe del Centro Nacional de Huracanes (CNH) señaló esta tarde que el huracán “Rita” tiende a debilitarse lentamente y que ya es un huracán de categoría tres en la escala Saffir-Simpson. Sin embargo, aun amenaza a Texas y Louisiana. La ciudad de Nueva Orleans, devastada por el huracán Katrina hace pocas semanas, también se encuentra en estado de alta alerta.

Científicos e ingenieros climáticos que instan a los gobiernos a reducir la emisión de dióxido de carbono hacia la atmósfera para evitar el aumento de energía de los huracanes fueron desacreditados por Busch, que pidió más plazos para la reducción de las emisiones de los gases, según Jeffrey Sachs, profesor de economía y director del Earth Institute de la Universidad de Columbia.

El huracán Rita se debilitó luego de causar fuertes lluvias en Cuba y Florida. Ahora está a 305 kilómetros al sureste de Galveston y a 281 kilómetros al sureste de Port Arthur, ambas ciudades de Texas. Asimismo, el huracán se está desplazando hacia el noroeste a 16 kilómetros por hora.

Decenas de miles de personas están siendo evacuadas de pueblos costeros del sur de Estados Unidos. Se espera que el fenómeno toque tierra el fin de semana.

Las autoridades han enviado suministros y fuerzas del orden a la región, en caso de necesidad. Los corresponsales de la BBC en Estados Unidos dicen que, esta vez, los funcionarios estatales y federales quieren demostrar que están preparados para no enfrentar acusaciones como las que siguieron al paso de Katrina.

Sin embargo, aun con las acciones de prevención, está previsto que el centro del huracán toque tierra a primera hora de mañana sábado cerca del suroeste de Louisiana y el norte de Texas. Lo hará como un “huracán intenso” a pesar de que podría debilitarse un poco, estimó el CNH.

Climatólogos han advertido por años que el calentamiento global causado por las emisiones que originan el efecto invernadero, y que son producidas por el ser humano, generarán tormentas más intensas. Si bien no hay una manera científica de vincular un huracán como Katrina con la tendencia de largo plazo, en todo el mundo la energía de los huracanes ha estado aumentando notablemente.

Los huracanes se miden según tres dimensiones: frecuencia, intensidad y duración. La frecuencia no ha cambiado demasiado, pero los grandes cambios han ocurrido en intensidad y duración.

El mayor cambio se ha percibido en la duración de los huracanes, que ha crecido notablemente en todo el mundo. La energía total de un huracán, que se determina multiplicando su intensidad por su duración, también ha aumentado y empeorará a medida que aumenten las temperaturas.

Los científicos e ingenieros que trabajan en el tema del cambio climático ponen énfasis en que los gobiernos deben adoptar dos medidas principales. La primera, llamada “mitigación”, significa reducir el volumen del cambio climático causado por el hombre. Esto se puede hacer limitando las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, principal factor de dicho cambio. Una opción es cambiar a fuentes energéticas que no usen carbono, como las energías renovables (solar y eólica) y la energía nuclear. Otro camino es combinar la energía basada en carbono (carbón, petróleo y gas) con nuevas tecnologías que eviten la emisión de carbono.

La segunda respuesta, llamada “adaptación”, requiere que nos preparemos para el cambio que está ocurriendo y para su aumento en el futuro, que significará huracanes más potentes en intensidad y duración.