El gueto americano de New Orleans

Rodolfo Faggioni

septiembre 20, 2005Publicado el: 3 min. + -
El contenido de estas páginas no refleja necesariamente la opinión de Bolpress

En el estado de Lousiana y sobretodo en New Orleans, las poderosas compañías petroleras que tienen sus plataformas frente a la ?ciudad del Jazz? han devastado toda la zona con centenares de kilómetros de canales para consentir el tráfico naval. Para poder realizar los canales, el talo de árboles como cipreses y sauces se ha hecho en forma indiscriminada, convirtiendo toda la zona en un terreno pantanoso y paludoso. El huracán Katrina se ha ensañado en este tipo de terreno.

Es cierto que los terraplenes construidos sobre el río Mississipi han evitado mayores inundaciones, pero han impedido a los sedimentos fluviales compensar la erosión marina de los terrenos. Esto lo han escrito los científicos en un artículo aparecido en la revista National Geographic Society un año atrás y que habían previsto este tipo de desastre.

No solamente esto: el furor devastador de Katrina ha tenido un encuentro negativo en la misma persona del Presidente de los Estados Unidos George W. Bush que se ha demostrado un incompetente y un irresponsable. Mientras el huracán se desencadenaba con vehemencia sembrando muerte en uno de los guetos más pobres de los EE.UU. el presidente estadounidense se entretenía con los ricos sostenedores de su administración.

Los americanos, se sabe, corren inmediatamente en socorro de otros pueblos, sobretodo cuando se trata de ir armados, fuera de los EE.UU. pero no son organizados, hecha excepción hacia estados ricos como California.

La FEMA, agencia federal estadounidense que tiene como objetivo primario dirigir las emergencias, no tiene encargo de prevención y sobretodo no tiene el poder de dar órdenes o coordinar a los cuerpos de protección civil capaces de enfrentar las situaciones de calamidad. La administración Bush ha dado el encargo a un "sector privado" de algunas funciones fundamentales de protección reduciendo los fondos del sector público. Todo esto para poder compensar la disminución a los ricos de 200 mil millones de impuestos. Esta catástrofe evitable, ha puesto en claro los errores de la política de un presidente que ha reducido drásticamente los financiamentos públicos.

El alcalde de New Orleans ha denunciado en forma vehemente a la administración republicana de Bush: los políticos del estado de Lousiana han pedido por años más fondos para tutelar la ciudad, por toda respuesta han tenido una reducción del 44% de los financiamientos. La evacuación de New Orleans ha sido confiada a una organización privada que se ha limitado a lanzar mensajes por radio, mientras ninguna asistencia de daba a más de 150.000 personas pobres que no tenían medios para abandonar la ciudad.

La política de Bush se inspira a ese conservadurismo compasional que evita la justicia para confiar en la misericordia. Es la filosofía que considera el sector público improductivo e inmoral porque favorece la "irresponsabilidad del ciudadano", que pide a las sociedades de beneficencia de hacerse cargo de los pobres. Seguramente por este motivo los soldados mandados a las zonas desastradas, disparaban sobre las personas que asaltaban los negocios, en vez de salvarlas de la muerte.

Esperamos que la lección de New Orleans, la alegre ciudad del "Congo Square y del Jazz" procure a los EE. UU., un nuevo Roosevelt, un nuevo New Deal.

Atrás