Ante lo que te ha sucedido, me dije: ?para que carajo hablar de la muerte? Me cago en la muerte, hablemos de la vida, de tu vida, hablemos de lo que compartimos, hablemos.

Ni hace dos meses, fue la ?ltima vez que te vi. Conversamos con vos y con el Pancho de la crisis que padece Bolivia y de tomarse en serio el compromiso de aportar soluciones desde donde fuere, porque si no todo pod?a empeorar, todo pod?a irse a la mierda, como ese avi?n de porquer?a. Ah? surgi? una comparaci?n feliz: hab?a que trabajar un “plan de todos” pero de izquierda. El Plan de Todos de Izquierda: ayer, cuando me enter? de la noticia, lo primero que me vino a la memoria fue eso y que no s?lo te hab?as perdido entre las monta?as, se estaba perdiendo un cuadro t?cnico, un profesional sano, creativo y competente que ten?a todas las ganas de trabajar en superar la postraci?n nacional en la que nos ha sumido el neoliberalismo. Hablamos tambi?n de Jaime, de Tarija ?Tu Tarija, donde pude ver en persona como te quer?an-, del partido que nos hab?a unido ?en el amor y en el espanto- y que nos hizo lo m?s lindo que pueden ser los hombres y mujeres bizarros, los hombres y mujeres forjadores de esperanzas colectivas: compa?eros.

Como tales, un d?a me convocaste a sumarme a un equipo donde con el mismo Pancho y el Osvaldo no s?lo nos divertimos mucho sino que destapamos esa olla podrida llamada Anexo D. Lo discutimos mil veces, frente a esos papeles que manos patri?ticas te hab?an hecho llegar desde la entra?a misma de YPFB, y llegamos todos a la conclusi?n de que s? deb?an hacerse p?blicos porque sin dignidad, no hay nada y menos habr? una Patria para todos. Y se arm? la guerra, la guerra contra Virreira de parte de ese gobierno de hist?ricos y megal?manos que primero quisieron negar lo que denunciabas buscando tapar el oprobio del sometimiento a las trasnacionales con el dedo de las acusaciones falsas y que luego, ante las pruebas al canto, que crec?an y crec?an porque hab?amos puesto el cuerpo a la llaga, no tuvo m?s remedio que reconocer lo que a todos los bien nacidos nos duele en el alma: que a nuestros funcionarios que “negocian” con las petroleras, las propias petroleras les pagan los pasajes, los hoteles, la comida; les pagan el desprecio que les tenemos por ser lo que son.

Vos dec?as ?lo recuerdo como si estuvi?ramos hoy mismo reunidos en la oficina de la 6 de Agosto- que cuando eras el delegado de la revisi?n de la “capitalizaci?n” ?y estabas descubriendo los agujeros negros del proceso que nos llev? al estado de indefensi?n y vulnerabilidad generalizado que vivimos hoy- no hab?a dinero para nada, ni para imprimir tus informes. No hab?a el miserable Anexo D. El Anexo D era s?lo para los miserables que se vend?an y vend?an a la patria y vos, Juan Carlos, con tu trabajo, tambi?n con tus dudas (sos humano, ?no?), nunca fuiste de esos.

Podr?n decir cualquier cosa, podr?n decirnos cosas que son ciertas y que tambi?n nos averg?enzan pero lo que nunca podr?n decir es que lo que hicimos, lo que nos un?a, los que nos constru?a como compa?eros era esa Patria, esa defensa de Bolivia m?s all? de cualquier circunstancia, ese amor que era del bueno porque era amor a la Patria.

No sigo m?s porque me duelen mucho estas palabras y por qu? ya lo dije, en su momento. Por eso, prefiero volver a compartir con nuestros compa?eros, con nuestros amigos comunes, con todos los bolivianos que est?n conmovidos con tu tr?gica y precipitada partida, con vos mismo, Virreira, lo que ya escrib? y publiqu? cuando esos d?as de la guerrita que ganamos por la dignidad de Bolivia. Aqu? va, chau Juan Carlos, no te vamos a olvidar, sos parte de nuestra historia y de nuestro compromiso.