Todos somos Jean Charles de Menezes

Isaac Bigio

julio 29, 2005Publicado el: 5 min. + -

Londres tiene una relación muy especial con Latino América. Allí Vizcardo y Guzmán escribió la Carta a los Españoles Americanos y también murió. Miranda tomó esa proclama y organizó desde allí en 1806 el primer intento independentista que desembarcó en la costa sudamericana. Bolívar y O Higgins conspiraban allí para crear nuestras repúblicas.

La mayor urbe europea siempre abrió sus puertas a los latinoamericanos al punto que hoy 200 a 300 mil de ellos viven allí contribuyendo a hacerla la metrópolis más cosmopolita del viejo mundo. Todas las madrugadas el español se escucha por sus calles pues el centro no funciona sin que previamente ejércitos de sudamericanos limpien sus oficinas.

El 6 de julio casi todos ellos festejaron que Londres había logrado convertirse en la sede de las olimpiadas del 2012. En el folleto oficial donde la alcaldía hacía campaña por tal denominación un argumento que se daba era el carácter tan multi-cultural de Londres y ser el lugar donde se desarrolla el carnaval latinoamericano más grande de Europa.

El 7 de julio, cuando fueron los bombazos, ningún latino fue muerto. Ninguno de ellos apoyó el ataque y en la lista de miles de sospechosos de Al Qaeda en el mundo desconozco que figure algún latinoamericano.

Sin embargo, el 22 de julio la primera persona que la policía anti-terrorista mata fue uno de los nuestros: un humilde joven brasilero. Los uniformados aducen que él no paró cuando se le dijo y que debían dispararle a la cabeza para evitar que se auto-explosione.

Jean Charles era uno de los 50 millones de latinoamericanos que viajan a trabajar al hemisferio norte buscando escapar de la pobreza y remitir remesas para ayudar a sus familiares y países de origen.

Él fue abatido en Stockwell, el barrio donde más portugués se habla en Inglaterra. Este queda en el corazón de Lambeth, el distrito británico donde hay más iberoamericanos y caribeños. La gran mayoría de sus 280,000 habitantes no son blancos ingleses. Allí el 10% de su población habla en casa una lengua latina; y el idioma más hablado fuera del inglés es el portugués, luego le sigue el castellano y después más de 150 lenguas.

Hace 20 años que llegué a Londres y siempre he estado en o alrededor de este distrito. Allí han nacido la mayoría de mis hijos y todos han pasado por sus escuelas.

En Stockwell están los centros médicos especializados en iberoamericanos en los cuales miles de latinos hemos sido atendidos. A pocas cuadras del lugar donde cayó Jean Charles está el colegio o el nido por donde estudian o han estudiado todos mis hijos. Allá siguen viviendo los conejos que mi primogénito José tenía y que obsequiamos al colegio cuando él acabó allí su educación primaria.

Stockwell es la estación de metro donde convergen las líneas negra y celeste, las mismas que recorren los principales lugares donde residen latinos en todo Londres. Es también la antesala obligatoria para quien quiere llegar en metro al mercado de Brixton, el mejor lugar para conseguir carnes andinas y todo tipo de yucas, frutas y vegetales oriundos de las Américas al sur de Miami.

Por Stockwell están Camberwell y Elephant & Castle, llenas de galerìas donde solo se habla castellano y se consiguen desde copias piratas del Chapulín Colorado hasta ajìes criollos. A una milla de allí este domingo 7 de Agosto, exactamente un mes después del atentado, cien mil latinos festejarán su carnaval y multitudes acompañarán al Paseo del Inca y a otras comparsas.

Jean Charles bien pudo haber sido uno de los latinos que va a esos lugares o de quienes cada domingo van al parque de Clapham a hacer deporte y comer comidas criollas.

Se especula que Jean Charles pudo no haber querido detenerse porque tenía miedo que se conociera su situación inmigratoria. A pesar que nadie ha demostrado que él estaba "ilegal" lo cierto es que en Reino Unido hay cientos de miles que no pueden regularizar sus papeles. Mientras muchos diarios piden deportaciones masivas, la verdad es que esa masa es clave en la economía pues realizan labores baratas que otros no quieren hacer.

Mientras España y varios países europeos han formalizado a esa masa decretando amnistías, Gran Bretaña sigue siendo una triste excepción en su continente. El resultado es un gran mercado negro donde hay mucha burla al fisco y abusos.

Londres tiene una gran deuda con sus latinos. Es hora que se legalice a todos los irregulares y que se permita que los inmigrantes sean plenamente incorporados a su sociedad. Ello debilitaría a Al Qaeda y al mercado sucio.

Los países latinos discuten muchas propuestas de unidad, pero en algo que ya deben trabajar juntos es por lograr que sus compatriotas en el Norte sean respetados y puedan formalizarse. Su rol es clave para levantar sus economías con envíos de remesas y promoviendo sus productos y cultura y el turismo.

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