Comenzó en Miami la XI ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre las naciones andinas (Ecuador, Colombia y Perú) y Estados Unidos. Como en anteriores oportunidades, la agricultura quedó fuera de la agenda, pues la potencia del norte insiste en negociar el tema bilateralmente con el objetivo de imponer sus condiciones sin levantar los millonarios subsidios a sus agricultores.

En la ocasión se discutirán reglas de origen, propiedad intelectual, acceso a mercados, inversiones, servicios textiles, asuntos institucionales, compras gubernamentales, medidas fitosanitarias y solución de controversias.

La mesa de reglas de origen es una de las más importantes para los andinos. Por ejemplo, aún está pendiente la propuesta de Washington para el atún en lata ecuatoriano. Los norteamericanos se resisten a abrir su mercado al producto ecuatoriano, es decir, permitir que todo el atún procesado en este país se beneficie de la desgravación arancelaria.

El jefe del Equipo Negociador de Colombia, Hernando José Gómez, indicó que el país aprovechará el encuentro para solicitar a Washington una respuesta a la propuesta presentada recientemente en materia agropecuaria. Gómez indicó que el mencionado punto es de la mayor importancia para el país, ante lo cual “se maneja con sumo cuidado, evitando decisiones y movimientos apresurados”, todo ello con el objetivo de convertir a ese sector en un “ganador neto de la negociación”.

Por otro lado, hay la esperanza de que se logre algún avance en torno en las discusiones de propiedad intelectual, paralizadas desde la quinta ronda realizada en octubre de 2004.

Se presume que mientras el Congreso norteamericano no decida qué hacer con el TLC con Centroamérica poco se podrá avanzar en el TLC con los países andinos.

En tanto, crece la oposición popular al tratado en Ecuador y Perú. Los movimientos sociales ecuatorianos amenazaron con llamar a la desobediencia civil en caso de no se incluya este asunto en la consulta popular de diciembre próximo.