Luis Rojas, Grupo La EscaleraEn esta ya su larga batalla para qué se reconozca la verdad con relación a los hechos que inspiraron la novela El origen perdido firmada por la española Matilde Asensi, Pablo Cingolani -el historiador que creó la Expedición Madidi- está satisfecho, tras haber recibido el respaldo editorial de un importante matutino de la ciudad de La Paz y sostener una reunión con el Viceministro de Cultura de la República de Bolivia, Dr. Fernando Cajías de la Vega, un prestigioso historiador y ex Embajador de Bolivia en España.

También está contento de haber descubierto el verdadero rostro de la editorial Planeta, tal como lo cuenta en esta entrevista que presentamos:

– Cingolani, sabemos que recibió otra comunicación de la Editorial Planeta, ¿qué puede contarnos de la misma?

– Ante todo quiero aclarar que la citada editorial ni siquiera se digna a escribirme; me alude en una carta enviada a la Embajada de Bolivia en Madrid con fecha 8 de junio pasado. La misiva es una joyita de soberbia, sobre todo cuando quien firma -el señor Carlos Reyes, director editorial de Planeta- afirma “no acabar de comprender cuál es exactamente el papel de la Embajada de Bolivia en este asunto”. Parece que Reyes no sabe alguna de estas dos cosas: para qué sirven las embajadas o que Bolivia es un país independiente desde 1825, en fin?

-Sí, es evidente. Con relación a la investigación prometida, ¿hay algo?

-Sí, más de lo mismo: soberbia y más soberbia. El señor aclara que tras hacer un cotejamiento personal de mis textos y los de Asensi, no sólo no encontró plagio, “sino que ni tan siquiera constato un eventual derecho a cita”. Para avalar esto, arguye un argumento sobresaliente (se ríe). Mira (lee la carta):”Creo que nadie tiene la exclusividad universal de los toromonas (138 entradas en Google), ni de Madidi (30.700 entradas), ni de Aymara (651.000 entradas), ni de Lars Hafskjold (570 entradas), ni de Álvaro Díaz (sic) Astete (307 entradas)”. Como argumentos para marear a la perdiz, habría que decirle al señor Reyes que no solamente son muy pobres sino que siguen develando que nuestra posición es la correcta.

-¿Por qué?

-Por qué cualquiera que se introduzca en ese buscador citado por este hombre y busque en español las palabras “toromonas”, “Lars Hafskjold” y “Álvaro Díez Astete” o “Álvaro Díaz Astete” como está escrito, de manera incorrecta, en la novela, se dará cuenta que los resultados que aparecerán en pantalla, remiten a nuestro trabajo como Expedición Madidi, salvo en “toromonas” con relación a la crítica de Antonio Ruiz Vega (http://www.crimental.com/RuizVega/elorigenperdido.htm) sobre el libro de Asensi (por si acaso, la crítica donde descubrí el caso) y en el caso de nuestro asesor etnográfico, Álvaro Díez Astete, otras páginas vinculadas a su quehacer como antropólogo y escritor. En el caso de “Aymara” y “Madidi”, están usadas para confundir. Yo le pido a quien lea esta entrevista que haga la prueba con las tres entradas citadas al principio: verán que digo la verdad. Eso para empezar?

-¿Y para continuar?

-Que hay que ser de otro planeta para afirmar que nadie tiene la exclusividad universal sobre esos nombres? en todo caso, supongo (se ríe) que Álvaro Díez Astete tendrá derechos de exclusividad sobre su propio nombre y apellido, ¿o no? Creo, en definitiva, que son argumentos insostenibles. Eso hablamos con Álvaro el otro día, ya que insisto el fue y sigue siendo nuestro asesor en nuestros intentos por probar la existencia o no de la etnia toromona?

-¿Qué más dijo Álvaro Díez Astete?

-Ya lo dirá él de manera personal

-Planeta dijo algo más?

-Sí. Mientras Asensi sigue calladita, la editorial busca intimidarme, causarme miedo diciendo que los acuso sin fundamento y, según Reyes, que trasladará el asunto “a nuestros servicios jurídicos para que actúen como mejor proceda”. Lo mejor es esto: “bien en España, bien en Bolivia o en cualquier otro lugar donde fuese necesario”. Creo que se les fue la mano, con la extraterritorialidad. Esta bien que Garzón haya hecho detener a Pinochet pero para quien te habla, que para colmo dice la verdad, que me busquen asustar así no me mueve un cabello. La verdad que todo esto es muy desagradable pero sería más desagradable aún dejarlo pasar así nomás. Nosotros aquí podemos carecer de muchas cosas pero tenemos lo fundamental: lo que hicimos, en el territorio y de manera pública, y que Asensi aprovechó sin piedad; por ende, la verdad de nuestro lado y finalmente, tenemos dignidad. Que Reyes duerma tranquilo porque lo último que vamos a hacer es rendirnos, es no dejar de decirle a quien quiera escuchar nuestra verdad: esa es nuestra única pero invalorable dignidad.