Estados Unidos tomó la determinación de excluir momentáneamente a Bolivia de las negociaciones para la firma de un TLC con los países andinos, aunque luego aceptará una negociación bilateral. En el acuerdo entre los países andinos y EEUU se incluirá una cláusula para que Bolivia se adscriba posteriormente, luego de negociar bilateralmente con la potencia, informó el diario La Razón citando a fuentes oficiales del gobierno de Estados Unidos.

El nuevo presidente de la Cámara Nacional de Industrias, Eduador Peinado, dijo sentirse preocupado porque se tienen datos en sentido que el TLCdemoraría dos años, lo que impediría el incremento de las exportaciones. Se aguarda un informe de la comisión oficial, presida por el Coordinador Nacional , Juan Carlos Iturri, quien participa en una reunión sobre el tema en Lima-Perú. “Si tenemos que esperar dos años más estamos postergando la capacidad manufacturera instalada en el país, así como el ingreso de más divisas al país”, anotó.

En tanto, el Presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Hans Hartmann Rivera, expresó la profunda contrariedad de esta entidad respecto a un despacho de prensa desde Lima, en el sentido de que Bolivia quedaría excluida de la negociación.

Hartmann lamentó que tal determinación hubiera sido efectivamente tomada, si bien dijo que ello no debía causar sorpresa, habida cuenta que sería la lógica consecuencia de las malas señales que ha venido proyectando el país por más de un año, no solo en términos de los desaciertos de ciertos sectores del Gobierno, sino especialmente a partir de las maniobras de los denominados grupos “asistémicos” que, cobijándose en “Movimientos”, “Fundaciones”, ONGs, partidos políticos y otras organizaciones, se han opuesto ideológica y recurrentemente a que Bolivia pueda avanzar hacia una profundización de la relación económica y comercial con la primera potencia económica mundial, postergando así las posibilidades de un mayor desarrollo económico del país.

Hartmann dijo que, por definición, el IBCE estaba a favor del libre comercio, entendiendo que el mismo podía ser un potente vehículo para la generación de empleo sostenible en el tiempo, siempre y cuando el Gobierno garantizara un buen ambiente para el desarrollo de la actividad productiva.

“Resultaba una paradoja que un país tan vasto como Bolivia, con un inmenso potencial energético, minero, manufacturero y agropecuario por desarrollar, tenga que vivir azotado por la pobreza”. “El TLC con los EE.UU. con toda seguridad podría significar más empleos para los bolivianos, especialmente en el ámbito de la industria, la manufactura, la artesanía y otros sectores, lo que significaría no solo más bienestar para los bolivianos, sino mayor dignidad para un país que hoy por hoy subsiste gracias a la cooperación extranjera”.

Lo que no mencionan Hartmann y Peinado son los diversos estudios realizados por organizaciones interacionales como Oxfam y la Cepal que aseguran que el TLC podría ser devastador para los pequeños productores agrícolas y para la comunidad en general que depende de los medicamentos. A Hartmann le parece un argumento “ideológico” asegurar que el TLC obliga a competir en igualdad de condiciones a microproductores sin calificación profesional y sin acceso a crédito con transnacionales gigantes integradas verticalmente que tienen el control de las materias primas y del mercado, como ocurre en el caso de los textiles.

Hartmann tampoco menciona que el intercambio comercial con Estados Unidos sólo representa el 14% de las exportaciones totales bolivianas. Según datos del INE, Bolivia exportó 331 millones de dólares a los EE.UU. en la gestión 2004, principalmente joyería (66 millones); textiles y confecciones (40 millones); Maderas y sus manufacturas (38 millones).

Los productores bolivianos tienen preferencias en el mercado norteamericano hace más de una década y sin embargo la oferta exportable no ha mejorado y tampoco el nivel salarial de los operarios. Si esto es así, se preguntan los productores bolivianos, ¿valdría la pena exponerse a firmar un acuerdo que sólo favorecerá a un puñado de empresas exportadoras y pondrá en peligro a gruesos sectores de la población como el campesinado? ¿Será conveniente ratificar una ley comercial que se antepone a la Constitución y que limita severamente la capacidad estatal para diseñar políticas de desarrollo económico propias?

Por otro lado, el ministro de Comercio Exterior, Alfredo Ferrero, reconoció al diario Gestión que la posibilidad de que Perú no firme el TLC con EEUU es una posibilidad concreta y real, por varios escenarios. “Una primera posibilidad es que no haya tratado por que no llegamos a una negociación adecuada para el Perú, y decidamos no continuar la negociación”, advirtió. No obstante, dijo que se está tratando que ello no suceda, y que se siga negociando. Además, recordó que existe la posibilidad que una vez negociado y firmado el TLC, el Congreso no lo apruebe por las razones que crea conveniente, y en tercer lugar, señaló que existe la posibilidad de que el Congreso de EEUU no apruebe ese tratado. “Por tanto, no es seguro lo del tratado, y más bien hay que preocuparnos de cuál sería el escenario del Perú sin el TLC” acotó.