El gasoducto del Nordeste, uno de los proyectos estrella del presidente argentino Néstor Kirchner, tendrá que esperar. Las petroleras Technit y Repsol YPF pusieron en la congeladora al ambicioso proyecto que supondría una inversión de 1.000 millones en el norte argentino a donde pretendía llvar 20 millones de metros cúbicos de gas por día.

“Creo que con lo que pasa en Bolivia la respuesta ya está dada”, dijo un ejecutivo petrolero al periódico La Nación de Buenos Aires.

Según el informe, semanas atrás, los empresarios y los gobiernos de ambos países se habían puesto de acuerdo para que el jueves 31 de este mes se decidiría si la Argentina empezaba a construir o desechaba la posibilidad.

La situación boliviana, calificada como “caos” por el periodista Francisco Olivera, que firma la nota, motivó la decisión. “Ya se lo comunicamos a las autoridades de allá”, dijeron los empresarios citados por el periódico.

Argentina, que tiene problemas para garantizar el suministro de gas a Chile, había diseñado un ambicioso proyecto para proveer con gas natural a las provincias del nordeste, pero la iniciativa –que iba a correr por cuenta de Repsol YPF y Technis — depende de la provisión del energético boliviano.

Según el artículo, el proyecto Nordeste requiere una inversión de al menos 3.000 millones de dólares en bolivia, una cifra que por ahora espanta “incluso a empresarios como los petroleros, acostumbrados a desembolsos mayores en los impredecibles países de Medio Oriente”.

“¿Cómo imagina invertir en un país gobernado por Evo Morales?”, preguntó un ejecutivo de una compañía petrolera citado por el periódico. “Lo veo muy difícil. El proyecto de Evo es un proyecto cubano, cocalero e indigenista. Lo que deberíamos preguntarnos es qué pasó en esta parte de la región para que existiera un Evo Morales”, agregó él mismo.

“No se puede decir todavía «levantamos todo y nos vamos», porque no sabemos qué es lo que va pasar”, explicaron.

“Creo que, como están las cosas, ningún proyecto de centroderecha puede prosperar con Evo Morales en la oposición -dijo uno de los ejecutivos-. Nuestra esperanza es que asuma él la presidencia y que termine siendo un líder de izquierda más racional, como ocurre con Tabaré, Lula, Lagos o Chávez”, dijeron otros ejecutivos.

Sin embargo, en Bolivia es el conjunto de movimientos sociales que piden una mejores condiciones para la participación del país en el negocio petrolero. En las actuales condiciones, según las declaraciones de un ejecutivo de Repsol, por cada dólar que invierten en Bolivia, las petroleras se llevan 10.

Según un estudio realizado por el ex delegado presidencial para la Revisión y Mejora de la Capitalización, las empresas que operan en Bolivia tienen los costos mas bajos en el negocio petrolero.