Frustrado y desanimado. Así se vio en las pantallas de televisión al Presidente Carlos Mesa, quien hace pocos minutos propuso adelantar las elecciones generales para este año. En un país semi paralizado y con seis de las nueve ciudades capitales bloqueadas, Mesa no vio otra opción que abandonar el barco antes de cumplir su mandato constitucional.

“Créanme. Hice absolutamente todo para tratar de convencer a mis compatriotas, a los dirigentes políticos y sindicales que por favor, por amor a Bolivia, cesen en este camino al despeñadero”, dijo el Presidente en un mensaje a la nación, refiriéndose a los conflictos sociales que tienden a generalizar en todo el país con una sola consigna: la recuperación del 50% de la renta petrolera.

Mesa asumió la extrema decisión de adelantar elecciones luego de que la Fiscalía general se negara a apoyar una resolución del Ejecutivo que instruye encarcelar a los bloqueadores de caminos. Al Presidente también le contrarió que el Congreso no haya respaldado su proyecto de Ley de Hidrocarburos, pese a que sus representantes se comprometieron a hacerlo.

Finalmente, los bloqueos y las movilizaciones sociales en todo el país terminaron por convencer al Presidente de que él no puede “forzar la realidad a su imagen y semejanza”.

Mesa presentará mañana al Congreso un proyecto de ley para adelantar las elecciones para el 28 de agosto. Ese mismo día se celebrará la elección de los futuros miembros de la asamblea constituyente.

Si el Congreso rechaza su proyecto de ley, presentaría su renuncia en el acto.No dialogará con ningún líder político porque le traicionaron y no intentaron hacer consenso por su proyecto de Ley.