El Presidente Carlos Mesa dejó su cargo a consideración del Congreso y de la ciudadanía boliviana. En un discurso de 45 minutos que se caracterizó por su emotividad, Mesa se mostró profundamente contrariado por la ola de conflictos sociales que se agravarán desde mañana y anunció que ya no le es posible continuar como Presidente en una situación tan extrema.

El Primer Mandatario se mostró como una víctima de la extrema situación social por la que atraviesa Bolivia. Por un lado, explicó que el país depende en absoluto de lo que la comunidad internacional disponga para Bolivia y por otro lado dijo que las principales demandas sociales contrarían los intereses de la cooperación internacional.

Mesa presentará su renuncia al Congreso mañana. A partir de eso hecho, los legisladores podrían postergar la renuncia hasta que se convoque a elecciones nacionales anticipadas.

“Es un chantaje”, interpretó el presidente de la Comisión de Desarrollo Económico del Congreso, Santos Ramírez (MAS), el discurso de Mesa. “El Presidente, frente a la incapacidad de conformar un programa de gobierno coherente y de cumplir compromisos lo que hace ahora es chantaejar, el lobo vestido de oveja se desemascara, porque Mesa siempre fue defensor de las transnacionales”, añadió el diputado.

Mesa se juega la última carta para desactivar los conflictos previstos para mañana y apela al ciudadano común para que le ayude a mantenerse en el gobierno.

El país está en vilo, pero el gobierno no sacará tanquetas a las calles, el gobierno no matará, anunció el ministro de la Presidencia, José Galindo, minutos después de conocido el mensaje de Mesa.