A medida que pasan los días y avanza la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los países andinos y Estados Unidos, crece la preocupación empresarial y las discrepancias al interior de los mismos gobiernos. Nuevos sectores como la Iglesia Católica también se suman a las voces contrarias a un acuerdo inmediato.

Una reciente consulta realizada por Opinómetro en Colombia entre más de mil empresarios sobre el optimismo en torno al TLC da una nota promedio de 5,88 puntos (de una escala del 1 al 10). Los empresarios colombianos no tienen duda de la importancia del mercado de EEUU y que entrar a él puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Sin embargo, una cosa muy distinta es cuando se plantea la idea de que se debe competir de “tu a tu” con la producción de ese país. La encuesta señala que en general es mayor la incertidumbre por los efectos del nuevo escenario comercial que el optimismo.

El Foro Agropecuario de Ecuador, que agrupa a los gremios agrícolas, volvió a pedir la exclusión de ciertos productos de la negociación, entre ellos el arroz, maíz, papa, carne y leche. Ecuador presentó en la última ronda un estudio de cinco cadenas de productos: oleaginosas, hortalizas, frutas, cereales forrajeros y de consumo con la intención de evidenciar la sensibilidad de ciertos productos a la apertura y lograr más plazos para retirarles los aranceles. En oleaginosas, se identificaron cinco productos sensibles, entre ellos el aceite de soya y el maíz.

La delegación de Obispos de los Países Andinos, específicamente de Perú, se pronunció a favor de ampliar aún más los plazos de negociación de los acuerdos comerciales bilaterales para permitir un proceso participativo e inclusivo de diálogo regional y en cada país.

Según los religiosos, las provisiones que se negocian podrían dejar a los pequeños productores agrícolas en una situación muy vulnerable. “Tomando en cuenta los enormes subsidios recibidos por los agro-negocios en los EEUU, los plazos y otras medidas propuestas para reemplazar el sistema actual de bandas de precios pueden resultar insuficientes”, advierten.

Controversias internas por la propiedad intelectual

En la VII ronda de negociaciones en Cartagena, los equipos de los ministerios de Comercio Exterior y de Salud de Colombia se enfrentaron con dureza por las cesiones que hizo el gobierno en cuanto a propiedad intelectual. De esa manera quedaron en evidencia las profundas diferencias entre los negociadores de un mismo país.

Algo parecido está ocurriendo en Perú. El Ministerio de Salud de ese país ha hecho saber a los negociadores del sector de Comercio Exterior que no avalará un texto final en las negociaciones del TLC que resulte perjudicial en el campo de la salud pública.

Las propuestas planteadas por EEUU buscan demorar la comercialización de la versión genérica de un medicamento, lo que limitaría el acceso de la población a medicamentos más baratos. Los efectos del TLC se notarían en el mediano plazo, luego de por lo menos cinco años de vigencia, en los campos de mayor investigación (cáncer, hipertensión, sida, diabetes, entre otros). Lo más preocupante sería permitir las patentes de segundo uso y proteger los datos de prueba, esto último aceptado por Ecuador y Colombia.

En el tema de propiedad intelectual, los obispos andinos expresaron su preocupación por el hecho de que EEUU propone el patentamiento de semillas y seres vivos, además de la ampliación del periodo actual de monopolio que las empresas farmacéuticas tienen para la venta de medicamentos.

Con datos del Diario Portafolio (Colombia); El Comercio (Ecuador); La República, El Comercio y Gestión (Perú).