El Superintendente de Saneamiento Básico, Erico Navarro, descartó cualquier posibilidad de rescindir de inmediato, “mediante una simple carta”, el contrato con la empresa Aguas del Illimani y adelantó que ese proceso podría demorar hasta 24 meses.

El dirigente de la Fejuve Abel Mamani instó al gobierno a dar su posición oficial respecto a la salida de Aguas del Illimani. “Van a hacer cumplir o no van a hacer cumplir (la anulación del contrato). Si no lo hacen vamos a tener nomás que convocar a las movilizaciones”, advirtió.

El alcalde de El Alto, José Luis Paredes, planteó una salida negociada. Lamentó que Fejuve de El Alto, “influenciada por sectores radicales”, hubiese roto las negociaciones con el gobierno. “Yo no estoy de acuerdo con ese contrato leonino, pero en ese contrato ha habido una inversión que hay que pagar”, remarcó.

Navarro reclamó porque la Fejuve de El Alto le presiona para que derogue el contrato con Aguas del Illimani, lo que traería daños irreparables al país. Insistió en que no firmará ninguna carta de ese tipo. “Antes de firmar una carta de un párrafo que diga: Señores de Aguas del Illimani váyanse, yo firmaré mi renuncia y me iré”, afirmó.

El anuncio de ruptura del contrato con Aguas del Illimani ha colocado al país en la ?luz roja de la comunidad internacional?, que observa a Bolivia como una nación en la que no están garantizadas las inversiones extranjeras, opina el Presidente Carlos Mesa.

Mamani, informó que cuatro dirigentes vecinales se declararon en huelga de hambre demandando la expulsión de Aguas del Illimani. Entre otras acciones de protesta, la organización vecinalprevé la suspensión del pago de facturas. Mamani señaló que el gobierno, a través de sus nuevas autoridades, está haciendo lo que quiere y está dilatando la atención de la problemática, por cuanto no queda otro camino que ir por la presión.