Bolivia está comprometida con la disciplina fiscal, diseñada sobre bases razonables que no comprometan a la reactivación y al crecimiento económico, le dijo la ministra de Participación Popular, Gloria Ardaya, al director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato.

Bolivia está comprometida con la disciplina fiscal, diseñada sobre bases razonables. Esa razonable disciplina fiscal ha permitido bajar considerablemente el déficit fiscal que en 2002 alcanzó al 9%, al 8,1% en 2003 rebajó y en 2004 al 5,8%. Se estima que este año el déficit alcanzará al 5,5%. Las cifras mencionadas muestran la disponibilidad política de Bolivia para tener una racional disciplina fiscal dentro de las condiciones difíciles que atraviesa el país, y en lo posible, sin que afecte de manera traumática la productividad, y consecuentemente, el crecimiento económico, dijo Ardaya.

Reducir el déficit en pensiones, mejorar la recaudación tributaria y no molestar a las petroleras con una Ley nacionalista son las propuestas de Rato a la crisis económica nacional. La excesiva insistencia para bajar la deuda, en lugar de promover el crecimiento, produce consecuencias inconvenientes y contradictorias a largo plazo, recordó Ardaya.

?Creemos, como gobierno, en la pertinencia de mantener un diálogo abierto y sincero con el Fondo Monetario. Pero también pensamos que la rigidez fiscal puede matar al capital social, que es nuestro valor fundamental y principal esperanza como embrión productivo. En ese sentido, sabremos caminar con mucho cuidado superando obstáculos, que preserven, en todo caso, los bienes más valiosos de los bolivianos, que son la confianza creciente en que podremos recuperarnos en base al crecimiento económico amparado por instituciones creíbles?, dijo la autoridad.

?El Estado Boliviano tiene ahora la tarea de replantear sus roles buscando un futuro de convergencia entre las dos racionalidades, -la de ustedes y la nuestra- que si bien son diferentes, también encuentran y encontrarán formas complementarias, en un contexto de creciente internacionalización?, expresó la ministra a Rato.

Los partidos políticos con representación parlamentaria critican la falta de propuestas del FMI y restan importancia a la advertencia del representante de este organismo financiero en sentido de que si Bolivia no explota sus recursos naturales, tendrá ?consecuencias dramáticas?.

Mientras que el MNR no considera novedosas las afirmaciones del director gerente del FMI, el MIR, NFR y el MAS coinciden en que este organismo internacional es en parte responsable de la crisis económica, política y social que afronta el país. La crítica de los políticos apuntó a la ausencia de propuestas del FMI para mejorar la situación de Bolivia y a la aplicación de políticas de esta entidad en gestiones anteriores.

Rato abandonó los suelos enmoquetados de los hoteles y palacios presidenciales para vislumbrar el rostro de la pobreza en su gira por cuatro países andinos. “¿Señor Rato, y qué hace el Fondo?”, le preguntó una niña de unos ocho años en Panitas, un centro educativo para menores que trabajan como vendedores ambulantes en la terminal de autobuses de Quito. “El Fondo lo que trata es de mejorar la economía y de que niños como vosotros no tengáis que trabajar”, le respondió Rato.

Es una afirmación que no comparten muchos en Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú, los países que visitó el ex Ministro de economía español. Los críticos consideran al FMI un paladín de la ortodoxia neoliberal que está ciego para las consecuencias sociales de las políticas de ajuste fiscal que promueve.

Rato quiere cambiar esta percepción y en su viaje esta semana por esos cuatro países andinos ha hecho un esfuerzo por mostrar el lado humano de la institución con visitas a centros sociales y reuniones con organizaciones no gubernamentales.

Las personas responsables de estos proyectos esperan que, a su vez, él y los altos funcionarios del FMI que lo acompañaron recuerden a los menores pobres del sur de Bogotá y los vecinos de los “pueblos jóvenes” de casas precarias del distrito de Villa El Salvador, en el sur de Lima, cuando diseñen los planes crediticios de esta institución.

Por ejemplo, el Fondo promueve la apertura aduanera y apoya el Tratado de Libre Comercio (TLC) que Colombia, Perú y Ecuador negocian con EEUU, el cual tiene un capítulo sobre derechos del trabajador. Sin embargo, nunca menciona el trabajo infantil, muy común en la región y que Rato pudo comprobar en Panitas personalmente, cuando escuchó las historias de niños que venden caramelos y lustran las botas de transeúntes en Quito.

Uno de cada cuatro menores trabaja en Ecuador, según cálculos del Programa “Muchachos Trabajadores”, lo que ha llevado a 37 legisladores demócratas y un independiente de EEUU a poner en duda la futura aprobación del TLC por la falta de atención al problema por parte del Gobierno.

Durante la gira, fueron bien recibidas las referencias de Rato a la importancia de combatir la pobreza con un gasto social que llegue a los que lo necesitan y no a sectores con conexiones políticas. También cayeron bien sus reuniones con políticos antagónicos al Fondo, como Evo Morales, el líder del Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia, quien impulsa la nacionalización de los hidrocarburos.

En esos encuentros algunos de sus interlocutores sugirieron que sus gobiernos deberían atrasar el pago de la deuda nacional y dedicar los recursos a disminuir la “deuda social”. Rato les respondió con una perspectiva de combate a la pobreza que se ancla en la estabilidad macroeconómica.

A su juicio, una baja inflación y disciplina fiscal para reducir el peso de la deuda son condiciones indispensables para lograr avances en educación, salud y empleo, como explicó a EFE.

En Colombia, Perú y Ecuador esta premisa comienza a ser aceptada de forma general y está dando lugar a un incipiente “consenso nacional en temas macroeconómicos”, opinó.

No es así en Bolivia. A pesar de contar con una deuda equivalente al 80 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), según el FMI, en el país existe una gran resistencia a abrir más el sector de hidrocarburos a la inversión privada, la única forma de aumentar la producción.