Hacia una Bolivia viable con dignidad

El agua es vida en El Alto

Edgar Ramos Andrade

enero 9, 2005Publicado el: 5 min. + -

La dejadez y complicidad del gobierno boliviano y de la Superintendencia de Servicios Básicos ocasionaron el inicio de un nuevo reclamo alteño para acceder al agua potable y al drenaje a través de un "paro cívico vecinal indefinido" que recuerda a septiembre y octubre de 2003, cuando se peleó contra los impuestos del Maya-Paya y por la nacionalización del gas.

La dejadez y complicidad del gobierno boliviano y de la Superintendencia de Servicios Básicos ocasionaron el inicio de un nuevo reclamo alteño para acceder al agua potable y al drenaje a través de un "paro cívico vecinal indefinido" que recuerda a septiembre y octubre de 2003, cuando se peleó contra los impuestos del Maya-Paya y por la nacionalización del gas.

Edgar Ramos Andrade (*)

El Alto, (SDI).- El reclamo por acceder al elemental derecho al agua potable y al drenaje de aguas servidas o de lluvia comenzó a movilizar otra vez a los ciudadanos alteños, quienes por medio de sus principales organizaciones sociales (FEJUVE y COR) cuestionan al gobierno y a las empresas transnacionales que hacen de Bolivia país exportador de capitales.

La movilización ciudadana comenzó el martes 4 con un paro de los transportistas del servicio público de pasajeros como reacción al aumento de un 18 por ciento promedio en el precio de combustibles de alto consumo (gasolina y diesel) decretado por el gobierno un día antes del Año Nuevo 2005.

El del transporte público no es un problema aparte. Empero lo que hoy moviliza al pueblo alteño es el agua, como lo fueron el Maya-Paya o el gas en septiembre y octubre de 2003. ¿Cuál es la causa de este reclamo que recuerda a la Guerra del Gas?

El problema del agua en El Alto es de larga data. La poca conocida historia de esta ciudad señala que a partir de 1950 comenzó a poblarse hasta que en 1976 contaba con 95.455 habitantes. El Censo 2001 registra 649.958 ciudadanos aunque muchos alteños se fueron a sus comunidades de origen para defender sus parcelas.

En El Alto 200.000 personas no acceden al agua potable ni al alcantarillado sanitario-domiciliario en una ciudad con un 9 por ciento de crecimiento poblacional por año, (explosión demográfica). Son crecientes los rentables negocios de “Baño y Ducha” en todos los barrios alteños... debido a la ausencia de agua y alcantarillado.

El alcantarillado pluvial (drenaje) no existe. Son tragicómicas las escenas en los barrios cuando llueve. Por ejemplo, las calzadas se convierten en riachuelos o lagunas y las personas que llegan a su casas deben sacarse los zapatos, pasar a la vereda y mojarse los pies si no pisaron algún vidrio o piedra que puede causar otras dolencias, más si es de noche. No faltan aquí los negocios del “puente” (una tabla) entre la calzada y la vereda donde los niños hacen su negocio al cobrar 20 centavos por cruzar el charco o riachuelo...

La tarea de los organismos estatales se asemeja mucho a la complicidad con las empresas operadoras. El caso de Aguas del Illimani (de capitales franceses y que llegó a Bolivia en 1997) es patético. La Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) alega 14 razones para expulsar a esta empresa y las más recalcan el incumplimiento del contrato firmado con el Estado boliviano, documento que no cuenta con reglamento, según admitieron el gobierno y el ex superintendente de Saneamiento Básico, Jhonny Cuellar, quien no aguantó los cuestionamientos de FEJUVE y renunció.

Por Ley 1600 (SIRESE) las superintendencias (16 en total) perecen más preocupadas en la rentabilidad de las empresas (13% en el caso de Aguas del Illimani) que en la calidad del servicio que éstas prestan a los ciudadanos. Por ello no regularon ni fiscalizaron y las dejan en el libertinaje, en el caso del agua, hasta llegar a esta situación.

¿Qué hacer?

La Guerra del Gas de Octubre 2003 parece ser el primer paso pero no el único ni el último en el intento de recuperar la propiedad y la administración de los recursos naturales y servicios públicos estratégicos y en el que se empeña la ciudadanía boliviana al margen de la acción de los conductores del Estado en sus diferentes poderes y niveles.

Probablemente, una primera tarea sea unir las reivindicaciones y las propuestas de nueva administración de Estado en oriente y occidente (tierras bajas y altas) y de todos los sectores. La tarea parece titánica mas no imposible. ¿Alguien pensó de veras en echar a Sánchez de Lozada el 2003? Goni fue el iluminado, el creativo de las “reformas estructurales de primera y segunda generación”, el mimado de organismos internaciones y sobretodo de la todopoderosa Embajada de Estados Unidos, que controla (aún) Bolivia.

Si los iluminados se equivocaron (y de qué manera) no debiéramos descartar administrar el Estado nosotros porque, o lo hacemos (los ciudadanos de abajo, de a pie) o nos la van a hacer, como hasta ahora. No podía haber más desastre estructural-administrativo estatal. Y no hay Asamblea Constituyente (como lo prepara Mesa) que valga porque más parece una reforma.

El agua es solo un capítulo en esta larga lucha por la dignidad. Ya nos pasó con el gas. El Alto parece ponerse de pie otra vez. ¿Otras tareas? Informarse, compartir información, participar en reuniones ciudadanas y capacitarse para administrar el Estado parecen ser las primeras de una larga lista.

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