La pobreza es una variante dificil de remover Mujeres avanzan, pero sigue la pobreza Marcela Valente Buenos Aires, (IPS).- Los países de América Latina y el Caribe lograron en los últimos 10 años avanzar en una agenda de promoción de la mujer y en su acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, pero la reducción de la pobreza es aún una meta difícil de alcanzar.

La pobreza es una variante dificil de remover

Mujeres avanzan, pero sigue la pobreza

Buenos Aires, (IPS).- Los países de América Latina y el Caribe lograron en los últimos 10 años avanzar en una agenda de promoción de la mujer y en su acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, pero la reducción de la pobreza es aún una meta difícil de alcanzar.

Así lo explicó a IPS la socióloga argentina María del Carmen Feijoó, oficial de enlace del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, según sus siglas en inglés), al presentar este miércoles en Buenos Aires el “Estado de la Población Mundial 2004”, el informe anual que elabora esa agencia.

“Hubo avances en el reconocimiento de derechos de género y en la instalación de políticas de acceso a derechos reproductivos, así como adelanto en la creación de instituciones públicas para atender problemas de la mujer. En ese sentido sin duda hubo mejoras”, destacó la funcionaria.

“Las poblaciones de nuestra región hace muchos años optaron por una reducción de la familia, un dato que se expresa en el porcentaje de insatisfacción o incapacidad de acceso a anticonceptivos que denuncia entre 30 y 40 por ciento de la población” latinoamericana, añadió.

Sin embargo, Feijoó lamentó que en ese marco auspicioso haya una variable difícil de remover, como es la pobreza, pues en la lucha por su abatimiento se han observado desarrollos “muy desparejos” en el área.

“En términos de reducción de la pobreza yo diría que en promedio estamos muy lejos de haber mejorado”, concluyó Feijoó.

Este estudio de UNFPA no sólo reportó avances y desafíos del último año en todo el mundo, sino que también evaluó el cumplimiento del Programa de Acción con metas para 2015, acordado por 179 países en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo celebrada en 1994 en El Cairo.

El plan de El Cairo marcó un hito en el tratamiento de los temas de población. Hasta ese momento, el enfoque de la comunidad internacional tomaba las cuestiones demográficos como variables de la planificación económica, pero a partir de allí se adoptó un enfoque más centrado en los derechos humanos.

Desde esa conferencia se consideró el acceso a la salud sexual y reproductiva como un derecho básico de las parejas e individuos a decidir libremente el número de hijos a tener, el tiempo que transcurra entre un nacimiento y otro, así como a disponer de información y medios para lograr cumplir con sus objetivos.

Luego, en 2000, líderes reunidos en Nueva York fijaron las metas mundiales, coincidentes con el Programa de Acción, conocidas bajo el rótulo de Objetivos de Desarrollo del Milenio, que, entre otros desafíos, se planteó reducir a la mitad antes de 2015 los indicadores de pobreza existentes en 1990.

A la luz del nuevo enfoque, el mundo en desarrollo incorporó políticas para promover a la mujer y garantizar su acceso a servicios de salud reproductiva, reza el informe.

Del total de países en desarrollo consultados, 99 por ciento informó acerca de la adopción en estos años de políticas, leyes o disposiciones constitucionales para proteger los derechos de niñas y mujeres y 96 por ciento aseguró haber incorporado asuntos de población en sus estrategias de desarrollo.

El documento titulado “El consenso de El Cairo, diez años después: Población, salud reproductiva y acciones mundiales para eliminar la pobreza”, detalla que el uso de anticonceptivos modernos se incrementó de 55 a 61 por ciento de las parejas en esos países, desde 1994 hasta este año.

No obstante, el estudio también llama la atención sobre la falta de acceso a servicios de planificación familiar para 350 millones de parejas, la muerte de 529.000 mujeres al año por causas evitables, el aumento de portadores de virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y la persistencia de la pobreza extrema en el mundo.

Para América Latina y el Caribe, la tendencia es coincidente con la que se observa en el resto del mundo en desarrollo, con avances en servicios de salud sexual y reproductiva y pocos resultados en materia de combate contra la pobreza extrema al ritmo propuesto por la comunidad internacional en las metas del milenio.

Feijoó apuntó que los promedios suelen ocultar grandes diferencias de resultados dentro de cada país, es decir, entre las provincias, estados o distritos, y también en la región, donde se observan, desempeños muy diferentes entre unos y otros.

Para la funcionaria, Cuba presenta los más auspiciosos indicadores de la región. “No sólo son mejores que los de Estados Unidos sino que son comparables con los de Washington DC”, resaltó Feijoó, para indicar también los buenos resultados de Chile, Costa Rica y Uruguay.

En este sentido, consideró que un factor clave más allá de los niveles de desarrollo está en las voluntades políticas de los gobiernos. “El grado de liderazgo de las clases dirigentes en cada país influye mucho en el desempeño” en materia de desarrollo social, aseguró.

En el otro extremo, con los peores desarrollos en materia de atención de personal capacitado en partos, mortalidad infantil, embarazo adolescente y muertes por síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), se encuentra Haití y en menor medida algunos de los países centroamericanos como Guatemala, Honduras y Nicaragua.

A modo de ejemplo de las diferencias se observa que el promedio regional de mortalidad de lactantes es de 32 por cada 1.000 nacidos vivos. Pero, mientras en Cuba el número es de siete, en Costa Rica de 10 y en Chile de 12, en Haití llega a 63 y en Bolivia a 56.

Los primeros resultados están cerca de los que logró Suiza, Francia, Canadá o Estados Unidos, en tanto los segundos son similares a los que obtuvo en el informe Sudán, Kenya o Camerún.