Ante el referéndum

julio 18, 2004Publicado el: 5 min. + -

Ante el referéndum Rodolfo Walsh / Pablo Cingolani Las cosas que odio que desprecio: la traición la estupidez la televisión los yanquis de la Esso o los españoles de la REPSOL porque estos hijos de puta son cuñas del mismo palo los mercenarios los discursos de los generales las turritas y los pavos de la publicidad oliendo a colonia que mata los comunistas del partido los falsos profetas de la izquierda acalambrada los que matan a la gente los torturadores los farsantes y una lista inmensa inalcanzable que se podría tratar de perfeccionar.

Ante el referéndum

(Ante el nacimiento de Emiliano Zavaleta)

Rodolfo Walsh / Pablo Cingolani A Álvaro, para siempre Martes, 14 de marzo de 1972

Es cierto que hay cosas que podría decir que me gustaría decir que sería útil que fueran dichas.

Pienso que mi vida como muchas vidas ilustra cosas, que esas cosas serían más claras para algunos de los demás, para aquellos a quienes quiero entre los demás, si yo encontrara una forma verídica sincera de sintetizar esa vida y esa experiencia.

¿Cuál sería el método? Imagino de pronto una especie de inventario de todas las cosas los lugares las ideas sobre todo las personas que se han acumulado en mi memoria. Tal vez si hiciera ese inventario encontraría luego el hilo conductor que lo justificará literariamente pero sobre todo su razón de ser histórica ecológica política.

Porque si yo muriera mañana una parte de mi vida- esta parte de mi vida- podría parecer insensata y ser reclamada por algunos que desprecio e ignorada por otros a los que podría amar. Desde luego esa reivindicación personal no es lo que más importa- aunque no sea totalmente capaz aún de renunciar a ella. Lo que importa es el proceso que ha pasado por mí la historia de cómo yo cambié y cambiaron los demás y cambió el país.

Lo que importa es cómo pudo nacer aquí en este lugar dejado lo que está naciendo.

Imagino también un inventario de las cosas que quiero y de las cosas que odio: ya lo dije. Las cosas que quiero: la patria Carolina mi hija Juliana el trabajo oscuro que hago los compañeros el futuro los que no obedecen los que no se rinden los que piensan y forjan y planean los que actúan el análisis claro la revelación de lo escondido el método cotidiano la furia fría la alegría general que ha de venir un día la gente abrazándose la pareja en su amor la esperanza insobornable la sumersión en los otros la naturaleza la capacidad de desear y de desear sin límites los amigos y los amigos que se hermanan y lloran cuando hablan por teléfono los que no mienten ni un poquito los que le duele mentir si es necesario los dignos los justos los que no creen que el dinero sea todo en la vida la vida las montañas vivir entre montañas caminar por las montañas la voluntad de cambiar aunque sea un poco lo que late el silencio cuando hace falta saber compartir ese silencio el viento y la lluvia reales y como metáforas mis padres y mi hermano los mapas los libros los que no olvidan.

Las cosas que odio que desprecio: la traición la estupidez la televisión los yanquis de la Esso o los españoles de la REPSOL porque estos hijos de puta son cuñas del mismo palo los mercenarios los discursos de los generales las turritas y los pavos de la publicidad oliendo a colonia que mata los comunistas del partido los falsos profetas de la izquierda acalambrada los que matan a la gente los torturadores los farsantes y una lista inmensa inalcanzable que se podría tratar de perfeccionar.

Pero agrego: la discriminación el racismo los intolerantes los que son incapaces de sentir un poco de lo que sienten los otros los que no se detienen nunca a ver lo que hacen y porque carajo lo hacen y si lo que hacen si sirve para algo o no sirve para nada los que se creen el centro de este mundo los que consideran que no hay nada que hacer para cambiar este mundo el monopolio que se disfraza de competencia los mediocres los que no escuchan ni dan una mano los que se lamen en su mediocridad los que no esperan que algo les suceda en la vida los que no buscan que eso suceda los que se rinden.

¿Qué hago yo con todo eso? Empiezo a juntarlo y empiezo a mirarlo empiezo a estudiarlo a ver si se deja escribir. Y si no deja mala suerte. Porque si no es sobre eso no vale la pena escribir sobre nada.

Lunes, 17 de mayo de 1999/ Sábado 17 de julio de 2004

Nota: este texto fue escrito por el nacimiento del hijo de mi amigo y hermano del alma Álvaro Zavaleta Reyles, es decir ante el nacimiento del nieto de René Zavaleta Mercado. Nunca fue publicado. Es un extracto de un escrito personal de Rodolfo Walsh (periodista argentino, fusilado por los militares en 1976) que tuve el atrevimiento de hacerlo mío y confundir sus sentimientos y sus palabras con las mías. Volví a encontrar mi escrito después de cinco años (en esta versión sólo cambié "los ingleses de la SHELL" por "los españoles de la REPSOL" e incluir una dedicatoria para mi amigo) y porque lo creo vigente, lo envío a consideración. Debo confesar una cosa: carezco ya de la capacidad de distinguir sus palabras de las mías pero, aún atreviéndome a co firmar este texto, aseguro que pertenece, en esencia y espíritu, a Walsh, a mi amado Walsh, el padre de la Vicky, y el más lúcido y valiente periodista nacido en la Argentina.

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