Las wak´as presiden la ofrendas al tata willka que otorga energía a sus hijos que lo veneran en pleno Siglo XXPueblos originarios recibieron el año 5512 en sus lugares sagradosLos primeros rayos del sol del solsticio de invierno están impregnados de energía renovadora para los descendientes de los pueblos originarios. Danzas milenarias que aun se conservan y que darán la bienvenida al Machaq Mara se apoderará de las frías avenidas de El Alto. Amautas afirman que las energías del astro sol, exigen a sus hijos a luchar contra la corrupción y de la defensa de los recursos naturales que guarda la sagrada Pachamama. Las ruinas de Tiwanaku, Qonqho, Copacabana y El Alto centros de los ritos del Año Nuevo Aymara.

Las wak´as presiden la ofrendas al tata willka que otorga energía a sus hijos que lo veneran en pleno Siglo XXPueblos originarios recibieron el año 5512 en sus lugares sagradosLos primeros rayos del sol del solsticio de invierno están impregnados de energía renovadora para los descendientes de los pueblos originarios. Danzas milenarias que aun se conservan y que darán la bienvenida al Machaq Mara se apoderará de las frías avenidas de El Alto. Amautas afirman que las energías del astro sol, exigen a sus hijos a luchar contra la corrupción y de la defensa de los recursos naturales que guarda la sagrada Pachamama. Las ruinas de Tiwanaku, Qonqho, Copacabana y El Alto centros de los ritos del Año Nuevo Aymara.El Alto, (APA).- Inundando el aire que respiran los seres vivos de olores agradables a hierbas aromáticas (k?oa, copal e incienso), levantado las palmas dirigidas a los primeros rayos del sol, los pueblos originarios recibirán al Machaq Mara (año nuevo), Mara Taq?a, Willka Kuti y Pachakuti en las elevadas apachetas y al pie de las sagradas Wak?a (lugares elegidos por los dioses tutelares).Las ruinas de Tiwanaku, Qonqo (cerca de Jesús de Machaca), la ahorca del Inca en Copacabana y El Alto, se convierten en centros de los ritos ejecutados para dar la bienvenida al Machaq Mara (Año Nuevo) de los pueblos originarios, que vuelvena tomar fuerza en pleno Siglo XXI, después de mantenerse en la clandestinidad durante varios siglos.Ahí aguantando el crudo frío invernal con coloridos ponchos de lana de llama, oveja y de alpaca, a pocos metros de las hogueras donde quemaron las ofrendas, los descendientes de los pueblos originarios, dirigen sus palmas hacia los rayos del Tata Willka (padre sol), los cuales en el solsticio de invierno están impregnadas de energía positiva, a criterio de los amautas que ejecutan los tradicionales ritos en homenaje al Sol.Una exclamación y oraciones milenarias que brotan de las amautas, forman parte del escenario del recibimiento del Machaq Mara, tanto en las ruinas precolombinas como en las apachetas y las wak?as, lugares donde se desarrollan los ritos ancestrales.La ejecución del rito de bienvenida al Macha Mara que se inicia con los primeros rayos solares del 21 de junio, los preparativos se inician día antes con el tradicional acullicu (masticado de coca), donde se hace una vigilia hasta el día siguiente.Wilancha y ofrendasEn el caso de las organizaciones sindicales o originarias, para que los dioses tutelares que moran los nevados de Los Andes y la Pachamama (madretierra) sean magnánimos con las siembra y los objetivos que persiguen las entidades, se procede a la tradicional willancha (ch?alla con sangre de llama sacrificada) a la Pachamama (madre tierra).Antes de que aparezcan los primeros rayos del sol, en las ruinas de Tiwanaku, Qonqo y la Ahorca del Inca en Copacabana, se otorgan las wat?as (ofrendas) a los achachilas (nevados) y se pide permiso a ellos para ejecutar el rito del recibimiento del Machaq Mara. En la inmensa hoguera que se arma, las comunidades a través de sus autoridades entregan al amauta que preside la ceremonia las ofrendas, consistentes en dulces, lanas de color, sullus (fetos de llama) y hierbas aromáticas.Fuerzas para luchar contra los neoliberalesRufino Paxi, amauta pionero de la organizaciones de las ceremonias del recibimiento del Machaq Mara en las ruinas milenarias de Tiwanaku, manifestó que este año los pueblos originarios deben centrar su pedido con todo corazón y cabeza fuerzas para luchar contra los neoliberales, quienes a través de sus partidos, sus diputados y peones, dividen a las organizaciones sindicales e impulsan el saqueo de los recursos naturales que guarda en sus entrañas la Pachamama. “Los pueblos originarios, de una vez tenemos que acabar con los lobos que nos sumen en la pobreza”, manifestó.Entrada autóctonaMás de 31 comunidades aseguraron su participación en la tradicional entrada de Conjuntos Autóctonos que se desarrolla todos los años en la ciudad de El Alto como parte del Año Nuevo Aymara (Machaq Mara) que se celebra el 21 de junio, según el informe de Idelfonso Suxo, presidente del Comité Cívico Interprovincial de La Paz, entidad que organiza la demostración anual con el apoyo de la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce) y la comuna alteña.La entrada de danzas autóctonas que son interpretadas por las comunidades de las provincias paceñas, comenzará en la Av. Sucre (inmediaciones del Complejo Fabril), tras recorrer la Av. Juan Pablo II y pasar el puente del actual Distribuidor de la Ceja, concluirá en la Av. Antofagasta de Villa Dolores.Mocolulos, la danza de los kusillos, quena quenas, pinquilladas, jula julas, wakatintis, ch?unchus, moseñadas y otras danzas que se bailan en ocasiones especiales en los pueblos originarios, serán interpretadas por los propios comunarios. El año pasado, la demostración que se inició a las nueve de la mañana concluyó a las cuatro de la tarde.Sexo informo que la demostración se desarrolla en la urbe alteña, debido a que está identificada como la nueva capital de los pueblos originarios del Siglo XXI.