Bloqueo económico a élite chilena. Parte I

enero 26, 2004Publicado el: 14 min. + -
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Como respuesta al perjuicio por el subdesarrollo boliviano en ultramar Bloqueo económico a élite chilena. Parte I Edgar Ramos Andrade Sin entrar en consideraciones demagógicas sobre la reivindicación marítima --no explicada debidamente en el sistema educativo boliviano-- es pertinente ejecutar una campaña social (no siempre gubernamental) para bloquear económicamente al país vecino que nos tiene ahogados con sus frutas, alimentos envasados, ropa y hasta materiales electrónicos y de construcción, la mayoría de ellos internados de contrabando.

Como respuesta al perjuicio por el subdesarrollo boliviano en ultramar

Bloqueo económico a élite chilena. Parte I

Edgar Ramos Andrade

Sin entrar en consideraciones demagógicas sobre la reivindicación marítima --no explicada debidamente en el sistema educativo boliviano-- es pertinente ejecutar una campaña social (no siempre gubernamental) para bloquear económicamente al país vecino que nos tiene ahogados con sus frutas, alimentos envasados, ropa y hasta materiales electrónicos y de construcción, la mayoría de ellos internados de contrabando.

¿Por qué? Es necesario asumir una actitud social (de ciudadanos libres) ante lo que podría suponerse fue un bien montado aparato de transmisión de mentiras acerca del despojo del acceso boliviano a ultramar en 1879 y que recién en enero de este año, por paradojas del destino, fue explicado por un presidente de Venezuela.

Y es que, estemos o no de acuerdo con las poses y actitudes del presidente venezolano Hugo Chávez, éste mandatario dio una magistral lección de la historia de aquel despojo territorial ante un auditorio de periodistas chilenos, lo que luego desató una virtual "guerra psicológica" entre Bolivia y Chile con una notable intervención del presidente Mesa en la Cumbre Presidencial de las Américas, en Moterrey (México).

DOS PROBLEMAS FUNDAMENTALES

El problema de fondo parece tener dos aristas: 1) Ciertos grupos económicos (elitistas y oligárquicos) chilenos y bolivianos no han querido hablar ni debatir el problema de la meditarraneidad boliviana porque por encima de eso (para ellos) está el interés económico. 2) Los sucesivos gobiernos, bolivianos y chilenos, tampoco han tenido interés en discutir este tema y sí aumentar la enorme diferencia en el intercambio comercial de ambos países que, legalmente es de 1 a 4 favorable al empresariado chileno. Ni qué decir del contrabando que debe ser de 1 a 10, en contra de Bolivia.

En el primer caso sobran los ejemplos: Los empresarios Andrónico Lucksic y sus socios (de Chile) y Gonzalo Sánchez de Lozada junto a sus co-inversionistas (en Bolivia) tienen intereses económicos comunes en la explotación de recursos naturales en ambos países, como la mina chilena "La Escondida" o el complejo de plata San Cristobal (en Bolivia).

Lucksic es un empresario "intocable" para sucesivos gobiernos mapochinos, así estos sean "socialistas" como el caso del actual y crecientemente nervioso presidente de ese país, Ricardo Lagos.

En el segundo caso, la brecha comercial es creciente cuanto insostenible, al menos en la economía formal. Estadísticas oficiales del gobierno boliviano (INE) sostienen que las exportaciones bolivianas a Chile sumaron 31 millones de dólares entre enero y septiembre de 2003. En ese mismo período, Chile le vendió a nuestro país mercaderías por 89 millones de dólares. O sea, tres veces más.

Todas estas barbaridades son legalizadas por medio de los controvertidos cuanto secretos ACEs (Acuerdos de Complementación Económica) discutidos y firmados por representantes de ambos gobiernos, en los que se ponen las reglas de esa desproporción en el intercambio comercial legal.

Pero ¿qué decir del contrabando? Ahí están las uvas, manzanas, duraznos, enlatados de frutas, sardina y otros alimentos, ropa, artefactos (chilenos y de otros países de ultramar) que llegan sin pagar impuestos y son internados en "operativos de trasnoche" por Tambo Quemado o Pisiga. Obviamente no pasan por el control aduanero pero se sabe de verdaderas caravanas de contrabandistas, especialmente bolivianos, dedicados a esta actividad que también nos ahoga.

¿QUÉ HACER?

Hay dos acciones inmediatas cuanto urgentes: 1) Asumir una mentalidad crítica y 2) Ejecutar actividades que, como ciudadanos, podemos llevar a cabo.

En el primer caso, es obligatorio, imprescindible y hasta patriótico generar y asumir una postura mental crítica mediante lectura, análisis y debates de varios temas, entre ellos: La geopolítica chilena y su evolución histórica, el contrabando y sus perjuicios a nuestros industriales, microempresarios y gremiales (comerciantes), conocer perjuicios como la falta de acceso a la pesca, marina mercante, eventuales recursos mineros e hidrocarburíferos de ultramar y obviamente al comercio de importación y exportación sin tener que alquilar puertos como ocurre ahora.

En el segundo caso, hay un listado de actividades cotidianas cuanto sencillas que podemos llevar a la práctica para llevar adelante esta lucha por medios pacíficos:

a) Dejar de comprar alimentos, vestimenta e implementos industriales chilenos. Es decir, dejar de adquirir todo lo que sea o diga "Hecho en Chile" porque esos productos, casi en su totalidad, llegan por contrabando, en un fenómeno similar al de la ropa usada, que ocasiona cierre de fábricas textiles o de tejidos, los cuales, a su vez, ingresan también por puertos chilenos...

b) Decir, de la manera más amable pero convincente y argumentada, a los comerciantes de esos productos, que no los vendan por los perjuicios ocasionados y que se describen líneas arriba. Esto puede hacerse en tiendas (pequeñas y grandes), mercados, supermercados, ferias, casas importadoras y mediante conversaciones con familiares, vendedores y otros.

c) Informarse acerca del manejo discrecional de las élites empresariales (bolivianas y chilenas) y sus intereses, que están en el poder pero por encima de lo que establecen internamente los Estados y sus gobiernos. Por ejemplo ¿qué piensa el pueblo, el ciudadano chileno, sobre el despojo del que fue víctima Bolivia?

d) Participar en debates, foros, declaraciones en radio o televisión, marchas pacíficas, pronunciamientos de organizaciones de base, vecinales, sindicales o cívicas, en temas que tienen que ver con la reivindicación marítima y sus futuros beneficios para los ciudadanos bolivianos y sus hijos.

Probablemente, con estas acciones no lleguemos efectivamente a recuperar nuestra cualidad marítima. Los malos gobiernos de ambos países y las coherentes oligarquías hicieron (aún hacen) lo que quieren. Y es tan grande el poder que tienen los grupos económicos de élite, en ambos países, que la tarea se pone difícil mas no imposible de cumplir.

El Alto ya lo demostró: Se propuso y fue capaz de encabezar un dificultoso cuanto luctuoso proceso para la caída del que fue Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, el empresario transnacional. Entonces, también es posible hacer respetar una soberanía económica muy venida a menos.

(*) Edgar Ramos Andrade, Comunicador UNLP, investigador y activista social.

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Bloqueo económico a la élite chilena. Parte II

Edgar Ramos Andrade

Al hablar de la mediterraneidad boliviana frente a Chile y el bloqueo a las élites económico-políticas, no se trata de hacer el juego al gobierno de Mesa. El problema es apelar a mantener la rebeldía social boliviana que, en octubre, se manifestó contundentemente, más allá de prédica de fanáticos izquierdistas o cristianos. Se trata de construir una rebeldía social latinoamericana.

Edgar Ramos Andrade (*)

Hace poco convocábamos a una campaña social boliviana para aportar a la recuperación de la cualidad marítima de Bolivia, hecho criticado con acusaciones de chauvinismo y "distracción" en el proceso revolucionario que vive la sociedad boliviana. Decíamos también que el problema de fondo son las élites económicas (boliviano-chilenas) y sus gobiernos serviles.

Pero debe quedar claro que las revoluciones no la harán reducidos grupos de intelectuales de extremísima izquierda (esos que hablan muy bien de la revolución permanente) pero que a la hora del levantamiento alteño de octubre de 2003, estuvieron en casa viendo la revuelta y los muertos por la censurada TV boliviana.

Menos aún esos revolucionarios de escritorio se pronunciaron o estuvieron presentes para frenar la sucesión de masacres, en una actitud parecida a de fanáticos cristianos que, a la inversa, forzan a una parte de sociedad (latinoamericana) a mantener un conservadurismo obsoleto con el argumento de que Dios tiene la solución de todos los problemas (¿?) con lo que la tierra sería un paraíso, que no lo es.

¿Por qué afirmamos todo esto? Al hablar de un bloqueo económico, este debe estar dirigido a la élite empresarial chilena, muy amiga de las empresas transnacionales que saquean los recursos naturales de países como Bolivia. Pero este bloqueo no lo harán los gobiernos y menos los grupos de intelectuales. Lo hará la sociedad boliviana. Es más, el problema de la meditarraneidad boliviana es solo un medio: El fin es que la sociedad latinoamericana, los ciudadanos latinoamericanos, comiencen a decidir su destino por sí mismos. Y si para ello hay que utilizar argumentos como el bloqueo económico, habrá que hacerlo.

EL TEMIDO "CONTAGIO BOLIVIANO"

Bolivia se ha convertido en un temido volcán de revolución social que puede inundar a varios vecinos, especialmente los cercanos (fronterizos). La característica de la revuelta social de octubre de 2003 fue que el "efecto ayllu" se combinó con la "rebeldía ideológica sindical" especialmente minera. El resultado de ambos fue más que sorprendente.

Un "paro vecinal movilizado e indefinido" de 10 días a nivel territorial (El Alto, con más de 800.000 habitantes) fue decidida y militantemente apoyado por un movimiento sectorial tipo hormiga (de mineros, campesinos y otros sectores) para ahogar, derrocar y provocar la fuga abierta del que por entonces era uno de los más lúcidos neoliberales en América Latina: Gonzalo Sánchez de Lozada, el empresario tansnacional (socio de élites empresariales chilenas) y Presidente boliviano hasta el 17 de octubre en su segundo mandato democrático.

Fue tal la decisión de los ciudadanos alteños --mayoritariamente indígenas urbanizados aymaras y quechuas-- como la entrega convencida a la lucha por parte de los mineros y campesinos en las carreteras, que ahora muchos teóricos de todos los continentes (de izquierda y derecha) no encuentran respuestas lógicas a esta simbiosis de milenaria rebeldía y acción concreta.

En el caso de los mineros esta rebeldía proviene de años y fue elaborada en sucesivos congresos y reuniones y debates de base y orgánicos, en las minas, regionales y nacionales. En el caso alteño, está muy arraigada la rebeldía provocada por una exclusión política de más de cinco centurias, respondida con rebeliones indígenas que no terminaron: Tomas Katari y Julián Apaza (Tupac Katari-1781) y Pablo Zárate "el Willka" (1899).

Ni qué decir de los indígenas del oriente boliviano: Guaraníes, yuquis y otros, que fueron literalmente arrinconados al extremo de las selvas, o a las montañas como ocurrió con tehuelches, araucanos o mapuches argentinos y chilenos, que en estos precisos días, reaccionan tímidamente, pero ya comenzaron.

Entonces, el problema de una revolución latinoamericana no es de élites sino de REBELDÍA SOCIAL, con participación de la gente, de las personas, de los ciudadanos...

REPASO LATINOAMERICANO

¿Qué está pasando por ahora en América latina? Paraguay vivió en marzo de 1999 un proceso de rebelión social que no fue muy publicitado por la prensa internacional y menos por los intelectuales. En Perú, la sociedad fue capaz de rebelarse contra la dictadura de Alberto Fujimori y su mano derecha: Vladimiro Montesinos, su jefe de Inteligencia para reprimir. Pero la sociedad peruana volvió a confiar en un "cholo" cuyo mayor mérito era ser un buen alumno del Banco Mundial, del que fue consultor. No pasó de aquello; por eso la sociedad peruano se sintió decepcionada por Alejandro Toledo, cuyo gobierno es cada vez más débil.

La rebeldía social-indígena de Ecuador, expresada en las memorables jornadas que culminaron el 11 de enero de 2001, cuando la gente echó del poder primero al buen actor de teatro cómico Abdalá Bucaram y luego al econométrico Jamil Mahuad. Todo ello pese a que una Asamblea Constituyente pasó a ser una Asamblea Constitucional que cambió la forma pero no el fondo de la exclusión social-indígena ecuatoriana o que en su momento, la Organización de Estados Americanos (OEA) haya ido al auxilio presidencial como lo hizo de manera descarada con Sánchez de Lozada en Bolivia. Luego vino la traición del coronel retirado Lucio Gutiérrez que entró al gobierno llevado al hombro por los indígenas.

En Colombia, luego de la salida de Andrés Pastrana del gobierno, se pensó que con Alvaro Uribe (calificado como "Presidente de mano dura") se frenaría a la guerrilla de izquierda, o a la derecha expresada en los paramilitares denominados "Grupos de Autodefensa", ligados al narcotráfico. Pero no. Y los primeros resultados de la gestión Uribe están a la vista: fue derrotado en urnas dos veces: En octubre no pudo imponer una rebaja de salarios ni la reducción del personal estatal y, casi inmediatamente un activista social ganó la elección municipal en la capital, Bogotá.

ARGENTINA Y VENEZUELA

La Argentina --tras el descalabro provocado por el peronista, riojano renegado y "buen yupie" Carlos Menem-- demostró que puede derrocar a gobiernos que aplican las frías recetas econométricas. Ahí está Fernando de la Rúa, que tuvo que escribir a pulso su renuncia ante el Parlamento, donde en un día se tuvo tres presidentes (De la Rúa, un ex gobernador de la provincia San Luis y Eduardo Duhalde, forzados todos a renunciar para una nueva elección en la que Néstor Kirchsner (el señor K) dio pautas de escuchar a la sociedad argentina aunque igualmente ahora reprime a los piqueteros marchistas que van de Salta a la Capital, en un movimiento muy parecido a las marchas mineras o campesinas en Bolivia...

¿Qué decir de Venezuela? Su presidente, Hugo Chávez comenzó un proceso esperanzador porque por medio de elección y Asamblea Constituyente comenzó a cambiar ciertas estructuras muy resistentes a transformaciones. Y esto es lo que molesta a las empresas transnacionales y al propio presidente de EEUU George Busch, que puso a Pedro Carmona "El Breve", y lo reconoció de inmediato.

Probablemente, Chávez percibió que el problema de expandir la rebeldía social tiene un escollo grande en Chile, donde el "socialista" Ricardo Lagos y la oligarquía chilena van de la mano en todo: economía, política y geopolítica; ésta última no difiere en nada de Augusto Pinochet. Entonces, el presidente venezolano no encontró mejor argumento que la mediterraneidad boliviana para "pinchar" a Chile y a las transnacionales. ¡Bienvenido ese argumento!

A MANERA DE CONCLUSION

Cuando se preparó la rebeldía alteña una concientización ciudadana que le ganó de mano a la información oficial-gubernamental masiva, muy cara en costos y expresada en la televisión privada que está en manos de empresarios ligados a intereses transnacionales y sus gobiernos serviles de turno. Eso pasó con el problema del Maya Paya (intento de aumento de impuestos locales por medio del sistema catastral) y luego con el gas.

Por lo tanto, cuando apelamos a la rebeldía social expresada en un boicot a las élites chilenas y bolivianas, no se trata de distraer en este momento de creciente y permanente rebelión popular-social y menos de hacer el juego al gobierno de Mesa o de cualquier otro. Se trata de establecer, claramente, que un proceso de transformación de la sociedad partirá, será ejecutada y concluida por la propia sociedad. No se hará revolución en un escritorio y menos en reducidos grupos de entes pensantes que no saben pasar de la reflexión a la acción, que es lo que se requiere con urgencia.

No es pues un problema de slogans revolucionarios; si así fuera, el socialista Lagos no debería tener problemas a la hora de enfrentar el problema marítimo u otros provocados por capitalistas internacionales. ¿No es el socialista Lagos el mejor socio de EEUU y las transnacionales en Sudamérica? ¿No es Chile el paraíso de las inversiones, donde hay "seguridad jurídica" para explotar los recursos naturales en varios países latinoamericanos?

(*) Edgar Ramos Andrade, Comunicador UNLP, investigador y activista social.

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