La industrialización del gas: ¿mito o realidad?

Publicado el: octubre 6, 2003 9 min. + -
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La industrialización del gas: ¿mito o realidad? Hugo del Granado y Francesco Zaratti Si realmente la oposición al tema de la exportación del gas natural (GN) a California y México fuera el objetivo de los conflictos sociales y no sólo una bandera para aglutinar sectores con diferentes reivindicaciones, la llamada guerra del gas debería terminar en una mesa de discusión con argumentos racionales y no con piedras y marchas, menos con balas y muertos.

La industrialización del gas: ¿mito o realidad?

Hugo del Granado y Francesco Zaratti

Si realmente la oposición al tema de la exportación del gas natural (GN) a California y México fuera el objetivo de los conflictos sociales y no sólo una bandera para aglutinar sectores con diferentes reivindicaciones, la llamada guerra del gas debería terminar en una mesa de discusión con argumentos racionales y no con piedras y marchas, menos con balas y muertos.

Los eslóganes que se escuchan son muchos y contradictorios: unos dicen "no por Chile", otros "que antes se expulsen a las transnacionales", otros "que primero se atienda al mercado interno" o "que se incremente las regalías al 50%". Pero quien sabe la consigna que más pega en la actualidad es "no hay que vender un recurso natural no renovable, sino industrializarlo para añadirle valor, empleo y desarrollo para el país".

Nadie, con un mínimo de amor patrio y de compromiso con el desarrollo de Bolivia, debería oponerse a la tesis de aprovechar industrialmente el gas, en lugar de comercializarlo como mera materia prima: la triste historia de la minería en Bolivia así lo demanda. Pero en un país como el nuestro, propenso a los mitos, es necesario analizar con mente fría el significado y el alcance de una declaración como la mencionada. En efecto, como suele suceder, lo bien dicho no es necesariamente bien pensado. Veamos por qué.

Para empezar, de tomar en serio esa posición, debería suspenderse la exportación del GN como materia prima a la Argentina y el Brasil, porque eso es lo que buscan nuestros vecinos - gas para generar energía termoeléctrica - para cuyo fin no se requiere de darle al gas ningún valor agregado.

Proyectos con base en el etano

Luego, se ha mencionado algunos proyectos de industrialización para agregar valor al GN en Bolivia. Teniendo presente la composición promedio del GN de los campos bolivianos (88% metano, 6% etano y 6% residuos hidrocarburiferos e inorgánicos), dividiremos esos proyectos en dos clases. La primera consiste en utilizar no el metano, sino los compuestos asociados, básicamente etano, para emprender una industria petroquímica en el país. Se ha aclarado que no es posible hacer eso sin antes extraer el gas del campo, o sea sin tener un comprador del metano. En efecto, se empieza separando, en el campo, los hidrocarburos líquidos y licuables (o GLP) que sí tienen un valor energético y comercial superior al GN. Luego, queda un gas que es básicamente metano (en un 90%) y etano, de modo que, si se quiere utilizar el etano para la petroquímica, habrá que tener un destino para el metano. De hecho el único proyecto de ese tipo que cuenta con financiamiento y mercado es el Proyecto Petroquímico binacional para la instalación de una planta de polietilenos de 600,000 toneladas/año de capacidad a ubicarse en Puerto Suárez, la cual utilizaría el excedente energético del gas exportado al Brasil. Se debe anotar sin embargo, que una planta de la capacidad señalada requerirá de 768,000 toneladas/año de etano como materia prima y, habida cuenta que el GN de los grandes campos, como Margarita, San Alberto o Itau, contiene aproximadamente 5.7 % molar de etano, el volumen de gas del cual se extraerá el etano, tendría que ser de 31.9 millones de metros cúbicos por día (31.9 MMm3/d). Actualmente el Brasil compra, por restricciones de su mercado y estructuras de política interna, menos de 14 MMm3/d, un flujo totalmente insuficiente para proveer el volumen de etano requerido por el complejo petroquímico.

En resumen, pensar en proyectos de petroquímica del etano sin exportar el GN es como querer aprovechar el cuero sin antes matar a la vaca.

Proyectos industriales con base en el metano

La segunda clase de proyectos consiste en utilizar el propio metano para convertirlo en electricidad (termoeléctricas) o en hidrocarburos sintéticos (el tan mentado proyecto GTL). En cuanto a las termoeléctricas, sucede que la actual capacidad hidroeléctrica instalada es superior a las necesidades del país existiendo una sobreoferta de energía, producto del bajo o nulo crecimiento económico del país. Por otro lado, la posibilidad (remota) de exportar energía eléctrica merecería un artículo a parte.

Con respecto a los proyectos de transformación del metano a hidrocarburos líquidos (GTL), el análisis es delicado. En efecto, si se piensa en una planta pequeña, el desarrollo tecnológico actual sólo puede dar alguna seguridad comercial para plantas de alrededor de 10 mil barriles por día (Bls/d) de capacidad. Es posible que el mercado interno pueda absorber una producción de hasta 15 mil Bls/d de diesel sintético, reemplazando al diesel "sucio" importado y ene se sentido hay que avanzar, pero, si se piensa en plantas mayores, como de 50 mil o más Bls/d, es prudente esperar que terminen los estudios de factibilidad de las empresas que están pensando en esos proyectos y se conozcan las exigencias que se pondrán al país para esa industrialización. De acuerdo a un estudio preparado por el Banco Mundial, una planta de 50,000 Bls/d para tener un retorno del 20 %, requiere que el gas natural tenga un precio de 0.50 a 0.70 $us/MMBtu y que el precio del crudo "natural" esté situado en alrededor de 22 $us/Bl. Un precio de crudo más bajo invibilizaría la producción del crudo sintético. Ahora bien si se aplicara la tarifa estampilla (0.41 $/Mcf) a ese valor, resultaría un precio en boca de pozo de 10 a 30 centavos, cuando un precio de 80 centavos del LNG nos hace dudar de la validez del proyecto. Lo que nos hace desconfiar de esos proyectos es conocer que donde se los ha realizado había razones poderosas para pasar por alto consideraciones de costos comparativos: en la Alemania nazi, debido a la falta de líquidos y a la abundancia de GN holandés, y, más recientemente, en Sudáfrica debido al embargo internacional de petróleo por el tema del "apartheid". En suma, si hay abundancia de gas, escasez de mercado y falta de líquidos, ésa llega a ser la única manera de monetizar ese recurso. Pero, afortunadamente, Bolivia tiene abundancia de gas y más de un comprador, sin tener, todavía, escasez de líquidos.

Se podría preguntar además, quién llevaría a cabo el proyecto. Ciertamente no las empresas proveedoras de la aún incierta tecnología, las cuales sólo buscan vender sus equipos. Asimismo, poco o nada interesadas en esos proyectos parecen estar las transnacionales entendidas en negocios. En esas condiciones, ¿será el Estado quien lleve adelante esos proyectos, con el serio riesgo de repetir tristes experiencias de elefantes blancos, al calor de las buenas intenciones de "industrializar" los recursos naturales? ¿Acaso Karachipampa no nos enseñado nada? Además, ¿con qué capitales se harían? Se ha insinuado que con el dinero de las AFP, fruto de las aportaciones individuales. En ese caso no valdrían consultas ni referéndum, sino la aceptación individual de cada boliviano dueño de esos ahorros.

Una posible solución combinada, tanto para el proyecto petroquímico binacional boliviano-brasilero como para el GTL, sería la sinergia de ambos proyectos haciendo que el GN que alimenta tanto a la planta de GTL como el gas de exportación al Brasil, sea previamente des-etanizado. De esta manera se incrementará la cantidad de etano extraído que servirá de materia prima al complejo petroquímico sin tener que exportar todo el gas seco que no puede absorber el Brasil y dirigirlo más bien a la planta de GTL. Este tipo de soluciones requieren de estudios detallados, de consensos maduros y de reflexiones serías. Los proyectos de industrialización tienen tiempos de maduración prolongados y por esta y otras razones no pueden ser planteados como excluyentes o alternativos a los proyectos de exportación de gas natural. De ser así lo que efectivamente se estaría planteando es no hacer nada con el gas, porque los cronogramas de tiempo para estos proyectos están en el horizonte del año 2008 y el tiempo de decisiones para el proyecto de LNG no va más allá de los próximos 3 o 4 meses.

Aspectos industriales del proyecto LNG

Finalmente, entre los proyectos posibles está también la producción de metanol, amonio y urea, cuyas economías de escala tienen grandes dimensiones, por lo que deben ser planteados en términos de abastecer mercados de ultramar, lo que lleva a considerar su localización en las costas del Océano Pacífico. Nuevamente estamos en el punto de partida, los verdaderos caminos de la industrialización del gas boliviano pasan por acercar el país al mar.

De hecho, lo paradójico de esta discusión es que el proyecto LNG es un proyecto serio de industrialización del GN, en la medida en que prevé una planta para licuar el gas ? extrayendo el valor energético agregado -, una petroquímica del etano y otros productos, una refinería del petróleo que se va a extraer junto al gas natural -petróleo destinado a la exportación - y otros emprendimientos que una hábil negociación en torno al enclave marítimo podría facilitar, en beneficio del país cuyas leyes se aplican en el enclave. Si a los beneficios colaterales que tiene el proyecto LNG, se suma el ingreso de YPFB como socio del Consorcio, no hay por dónde perderse: se estaría industrializando el GN en beneficio del país, sin perjuicio ni exclusión de otros emprendimientos industriales dimensionados a la realidad del país, del mercado y del avance tecnológico.

* Hugo Del Granado y Francesco Zaratti son, respectivamente, ingeniero petrolero y físico. Ambos integran el Grupo Gas de Prisma.

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