Denuncian incoherencias de la representación boliviana en la reunión de la OMCEl Gobierno boliviano incurrió en graves incoherencias en la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Cancún, México, denunció hoy el Centro de Investigación y promoción del Campesinado (Cipca).

Denuncian incoherencias de la representación boliviana en la reunión de la OMC(Jatha).-El Gobierno boliviano incurrió en graves incoherencias en la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Cancún, México, denunció hoy el Centro de Investigación y promoción del Campesinado (Cipca).”El Gobierno maneja dos discursos diametralmente opuestos, uno para consumo interno y otro en los foros internacionales, como el de la OMC”, dijo la economista del Cipca, Nele Marien.”Internamente, en el país, el Ministerio de Asuntos campesinos indígenas y agropecuarios da a conocer una estrategia de desarrollo agropecuario rural, en la cual promete dar más ayuda a los pequeños productores, proteger y estimular más el mercado interno y efectuar las compras estatales de los propios agricultores para el desayuno escolar y la alimentación de los soldados. Todo lo contrario de lo que se dice en el exterior”, dijo la especialista.Indicó que en su participación en la OMC, el Gobierno presentó una propuesta de liberalizar aun más el mercado y de prohibir los subsidios. Según esta propuesta de negociación, se prohíbe dar cualquier tipo de apoyo a la agricultura no solo en los países desarrollados, sino también en Bolivia.Según la evaluación del CIPCA, habría una falta de lógica en la estrategia boliviana de negociación, ya que estarían planteando en la OMC una política que no beneficia a los productores locales y menos a los campesinos e indígenas, que precisan de apoyo económico, técnico y comercial mucho más de lo que reciben los agricultores de los países desarrollados.Se informó que desde hace varios décadas los gobiernos de la Unión Europea y de los Estados Unidos otorgan grandes cantidades de subsidios a sus agricultores, además de protegerles contra la competencia internacional mediante aranceles muy altos -para la mayoría de los productos encima de los 60% y en algunos casos hasta un 200%.Según la evaluación del Cipca, Bolivia y otros países del grupo Cairns (grupo de países agroexportadores que negocian en conjunto en la OMC) exigen de estos países desarrollados dejen de subsidiar y de proteger sus mercados internos. A cambio de ello, los países del grupo Cairns prometen hacer lo mismo, a pesar de no haberse beneficiado antes con este tipo de proteccionismo.”En el caso hipotético de que los países avanzados acepten la propuesta, nos encontraríamos en una situación donde estos países competirán con todo su capital acumulado contra nuestros campesinos que históricamente no recibieron apoyo del estado. Las diferencias en productividades son enormes”, explicó Marien.GRANDES SACRIFICIOS, POCOS BENEFICIOSTodavía no se sabe cuáles serían los porcentajes de reducción de arancel que se van a acordar, aunque ya se conocen algunas propuestas. “Por ejemplo, hay una propuesta para que los países en desarrollo reduzcan sus aranceles en 30 por ciento, mientras que los países desarrollados lo harían, dependiendo del producto, entre 45 y 60%. Si se acepta esta propuesta Bolivia quedará con un nivel consolidado de 27% de aranceles, mientras que los países desarrollados tendrían aranceles en promedio entre 35 y 140%, todavía muy por encima de los aranceles bolivianos”, indicó la especialista.En cuanto a los subsidios, los países en desarrollo quedarían prohibidos de introducir nuevas ayudas para los productores, que son imprescindibles especialmente para los pequeños productores.Mientras tanto, los países desarrollados estarían dispuestos a reducir ligeramente los subsidios, pero solo en determinados sectores”. Por el camino planteado en Cancún, el Gobierno boliviano estaría anulando las posibilidades de contribuir a mejorar la situación productiva del agro, evitando su colapso, señala la evaluación del Cipca.”En vez de exigir la reducción de las subvenciones y aranceles, planteando que vamos a hacer lo mismo (lo cual de hecho ya hicimos, aplicando niveles arancelarios solamente del 10%, y no concediendo nada de subvenciones) sería interesante que Bolivia también ponga aranceles más altos e introduzca subvenciones, fortaleciendo de esta forma su posición de negociación y a la vez protegiendo a los pequeños productores y la seguridad y soberanía alimentaria del país”, agrega la evaluación.