Chile dice tener pruebas de que el Silala es un ríoEl Gobierno chileno dice tener la cartografía necesaria para demostrar que el Silala es un río y no una vertiente, en un eventual arbitraje internacional, de acuerdo a una publicación aparecida en el periódico Expreso, de Perú.

Chile dice tener pruebas de que el Silala es un río(Jatha).- El Gobierno chileno dice tener la cartografía necesaria para demostrar que el Silala es un río y no una vertiente, en un eventual arbitraje internacional, de acuerdo a una publicación aparecida en el periódico Expreso, de Perú.Mientras para los bolivianos se trata de bofedales, razón por la que las empresas chilenas deberían pagar por su uso; para los vecinos se trata de un cauce internacional, por cuyo uso no deben retribuir ni un sólo centavo.El artículo del Expreso, firmado por Jorge Basadre Ayulo, advierte que el diferendo está cerca de provocar “un nuevo problema entre los dos países”.”Es preciso advertir que existe una importante base cartográfica que identifica al Silala como un río internacional. Así lo demuestra, entre otros, el mapa (1884) de “Las cordilleras en el desierto de Atacama y regiones adyacentes” del distinguido geógrafo chileno Alejandro Bertrand o bien la “Carta Geográfica de los territorios de Atacama y Lípez de 1888″, diseñada por el ingeniero Samuel Valdés, ambos documentos de significativa mayor antigüedad que la del mapa correspondiente al Tratado de 1904”, afirma.Según el articulista, Bolivia ya hizo un reclamo respecto del mapa anexo al Tratado de 1904 -firmado tras la guerra del Pacífico- en el que acusó de que “en forma artificial y por instrucciones del gobierno de Chile, quedó introducido un trazo semejante a un río internacional”.Basadre cita además el libro Geografía Recursos Naturales de Bolivia (1997), del boliviano Ismael Montes de Oca, en el que sostiene: que se destacan los manantiales que dan origen al río Silala (Pág. 246).Esta información corrobora que el Silala es tributario natural del sistema hidrográfico Inacaliri-San Pedro-Loa, que a su vez desagua en el Pacífico”. Con ese argumento, el gobierno de Santiago se apoya en la “Convención sobre el Derecho de los Usos de los Cursos de Agua para fines distintos de la Navegación”, adoptada en Nueva York en 1997, en el que las naciones acordaron el uso equitativo y razonable de un cauce internacional.El autor de la nota explica que el principal argumento de los bolivianos tiene que ver con el contrato firmado por la empresa ferroviaria que aprovechó las aguas a principios de 1900.Los bolivianos afirman con argumentos que es un recurso endorreico y que el escurrimiento de sus aguas superficiales hacia Chile solo se explicaría por las obras realizadas con motivo de la canalización ejecutada desde comienzos del siglo XX por la empresa privada del ferrocarril de Antofagasta a Bolivia.Todo ello conlleva a que empresas que las aprovechan y operan en el sector chileno de la zona -Codelco y el Ferrocarril de Antofagasta a La Paz- deben pagar regalías a Bolivia por la utilización.Otro de los argumentos bolivianos es la pluviosidad de la región: se trata de una de las más comprometidas es la tesis que en la cuenca del Silala existe una precipitación promedio de 4 a 10 milímetros por año, situación que inhibirá cualquier escurrimiento superficial de las aguas. Pero esta afirmación la desmienten los Registros Públicos de la Dirección General de Aguas de Chile, cuyas mediciones registran hasta 20 milímetros en la frontera, llegándose a un máximo de 368 milímetros en 1997.ANTECEDENTESLas aguas del Silala fueron entregadas en concesión a la empresa Bolivian Railway el año 1.908. La empresa “The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company Limited” fue la concesionaria.El líquido elemento fue requerido sólo para optimizar funcionamiento de sus máquinas de vapor. Fue esta Compañía la que realizó las obras de canalización de las aguas del Silala para llevar un mayor volumen a Chile.Cuando se cambió el energético del vapor al diesel desapareció la causa para la concesión y el uso por Chile se hizo evidente. La Prefectura de Potosí dejó sin efecto la concesión a través de una Resolución Prefectural de 1.997.