Libre Comercio: Cuando los negocios valen más que la amistadEn los tiempos del pragmatismo, los negocios valen más que la amistad. Eso quedó demostrado otra vez cuando los gobiernos de Bolivia y Chile negocian un Tratado de Libre Comercio (TLC), el primero entre dos paises que no tienen relaciones diplomáticas.

Libre Comercio: Cuando los negocios valen más que la amistadEn los tiempos del pragmatismo, los negocios valen más que la amistad. Eso quedó demostrado otra vez cuando los gobiernos de Bolivia y Chile negocian un Tratado de Libre Comercio (TLC), el primero entre dos paises que no tienen relaciones diplomáticas.Sólo queda por definir detalles en torno a la liberación de aranceles para los productos sensibles como el azúcar y la carne, dijo el ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Carlos Saavedra, un hombre vinculado a los empresarios del oriente, los más interesados en establecer negocios con sus pares chilenos. Tan avanzadas están las negociaciones que ya se anuncia que el acuerdo podría ser suscrito a fines de año.Según algunos detalles conocidos, el mercado de Chile se abrirá para Bolivia tras la firma del acuerdo, aunque los productos chilenos tendrán que esperar seis años para entrar a nuestro país libres de aranceles.Las negociaciones para establecer el TLC entre los dos países fueron destrabadas a fines de 2002, pero este tema no es nuevo. Ya en las negociaciones previas a la firma del Acuerdo de Complementación Económica (ACE-22), en 1993, Chile ya había planteado la firma de un TLC, aunque el acuerdo fue dejado de lado por la oposición de varios sectores, entre ellos los empresarios. Desde ese año, el déficit comercial boliviano aumentó año tras año, tanto que según los datos conocidos, la balanza comercial es por muy lejos beneficiosa a Chile: en 2002 las ventas bolivianas llegaron apenas a 29.7 millones de dólares, mientras que las chilenas llegaron a 650 millones de dólares..Las negociaciones recobraron fuerza cuando de por medio se puso el tema del gas, aunque hasta ahora el gobierno ha intentado minimizar este aspecto.A pesar de este elevado intercambio comercial, Bolivia y Chile no tienen relaciones diplomáticas desde 1978, año en el que el gobierno de Hugo Banzer dispusiera el retiro del embajador boliviano acreditado en Santiago dando fin a una nueva ronda de negociaciones por el tema marítimo, un reclamo centenario del pueblo boliviano.Bolivia y Chile negocian un TLC y está bien, pero también es importante el establecimiento de un nuevo acuerdo de amisdad entre los dos pueblos, un hecho que no será posible mientras uno de ellos considere que fue atropellado y privado de su acceso al mar por el otro. Negocios sí, pero con pueblos en paz y con relaciones justas, tal es la condición que parecen haber olvidado los negociadores bolivianos quienes hasta ahora se muestran más pragmáticos que leales con el sentimiento de su pueblo.