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Apoyar este proceso… profundizándolo; hay tareas que no se están cumpliendo.

José Pimentel Castillo: El MAS debería fortalecer a quienes lo crearon. Hace unos días se encontraron ex y actuales altos dirigentes de la COB. Extrractos: La COB no es lo que era antes. Hay sectores fuera: choferes, cooperativistas, y nuevos actores: juntas de vecinos y otros. ¿Cuál era la potencialidad de la COB y cómo en el proceso actual se podría fortalecer. Hay que apoyar este proceso, profundizándolo. Hay tareas que no se están cumpliendo. El Pacto de Unidad, CSUTCB y colonizadores son parte de la COB, y si ellos han buscado un espacio político es porque la COB no les respondía. En la medida en que la COB tenga un discurso nacional, para todos los sectores, pienso que ellos van a volver con una nueva dinámica a la COB; en el caso del Conamaq, de la Cidob, son elementos nuevos que hay que tomar en cuenta,

Tenemos que volver al discurso de 2005, 2006;  hacer una valoración de cuánto se está ejecutando ¿qué tipo de democracia tenemos? Repensar el proyecto histórico va a lograr cohesionar a los sectores sociales. Si la gente no percibe que se va a profundizar, que se va a avanzar, creo que el riesgo es muy grande.

El MAS se debilita en la medida en que los movimientos sociales se debilitan (cuando) no tienen planteamientos; eso es lo que está ocurriendo, no hay una dirección política, que a veces es pretendidamente suplantada por el aparato estatal; por eso creo que el gran dilema del MAS es fortalecer a quienes lo han creado.

Tenemos programa, doctrina, principios. En la medida en que un gobierno coincida con nuestro principio, naturalmente se tiene que apoyar. Si se debe participar en ese gobierno que hace lo que nosotros queremos, la independencia es del gobierno, no de nosotros. Lo que no puede ocurrir es que haya una propuesta, unos candidatos que nunca estén sometidos al control, fiscalización y orientación de la organización sindical.

 

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos es periodista

00:00 / 27 de marzo de 2019

A mediados de marzo en la ciudad de La Paz tuvo lugar una peculiar reunión: el encuentro entre exaltos dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) “que cumplieron funciones hasta 1987” y las actuales dirigencias nacional y departamentales. El orden del día incluía tan solo dos puntos: el “rol político histórico de la COB” y el análisis de la actual coyuntura. ¿Por qué “hasta 1987”? Ese el año del VII Congreso de la COB, posterior a la derrota de la Marcha por la Vida, cuando se impone, dice nuestro entrevistado, “una tendencia antilechinista”, “ahí creo que la COB nació y murió con don Juan”; es el inicio de la “práctica dispersión de la COB (cuando) había entrado en una etapa de sobrevivencia, antes que de proyección histórica. Yo creo que hay que partir de la crítica si queremos sacar experiencias. En ese sentido hemos hecho una rememoración histórica de lo que había sido la COB”.

— Solo había dos puntos: el rol histórico de la COB y el análisis de la coyuntura. Da la idea como de refundacional…

— Yo creo que sí. Este gobierno, este proceso es de los movimientos sociales, y el gran articulador de los movimientos sociales ha sido la COB; pero también vemos que hoy la COB no es lo que era antes. Hay sectores que han salido de la COB, choferes, cooperativistas, y también han emergido nuevos actores, las juntas de vecinos y otros. Entonces, vale la pena hacer una reflexión: cuál era la potencialidad de la COB y cómo en el proceso actual se podría fortalecer; la conclusión central es que hay que apoyar este proceso, y la única manera de hacerlo es profundizándolo. Hay tareas que desde nuestra lógica histórica no se están cumpliendo.

— ¿Cómo está la corriente de la independencia sindical, incluso ante el MAS?

— La independencia de clase siempre la hemos sentido, independencia ante las otras clases, no ante nosotros mismos; tenemos un programa, una doctrina, unos principios; y esa es nuestra línea; en la medida en que un gobierno coincida con nuestro principio, naturalmente se tiene que apoyar; si se debe participar en ese gobierno que hace lo que nosotros queremos, la independencia es del gobierno, no de nosotros.

— ¿Está mal entendido eso de la independencia sindical?

— Eso ya es un juego para decir que el sindicalismo es apolítico, que no debe meterse en política o finalmente en un gobierno. Pero la COB desde su nacimiento lo ha hecho, la razón de ser de la COB es disputar el poder; no es una organización sindical tradicional que pelee por salarios, por reivindicaciones económicas; le interesa la transformación del país.

— ¿Cómo se debate la relación con el Pacto de Unidad, con los indígenas, campesinos?

— Hay que pensar que el Pacto de Unidad, CSUTCB y colonizadores son parte de la COB, y si ellos han buscado un espacio político es porque la COB no les respondía. En la medida en que la COB tenga un discurso nacional, para todos los sectores, pienso que ellos van a volver con una nueva dinámica a la COB; en el caso del Conamaq, de la Cidob, son elementos nuevos que hay que tomar en cuenta, realidades que hoy están saliendo, que podrían si no integrarse a la COB, tener una participación conjunta.

— Pero siendo la COB la entidad matriz…

— No. Es un proceso dialéctico; en la medida en que la COB tenga un discurso incluyente, reivindique a todos los sectores, puede volver a ser la entidad matriz, como se decía antes; pero en la medida en que no articule todos esos intereses diversos, de las clases y los sectores, tal vez vale la pena ir separados, hacer alianzas coyunturales, circunstanciales.

— Una peculiar resolución del encuentro es la formación de ‘Comisiones permanentes’ de monitoreo…

— Lo que no puede ocurrir es que haya una propuesta, unos candidatos que nunca estén sometidos al control, fiscalización y orientación de la organización sindical; eso ocurre, por ejemplo, con muchos senadores y diputados, que viniendo de sectores sociales no responden al interés o dan informes a sus sectores; esa dinámica hay que romperla. En general, con los dirigentes antiguos, los planteamientos venían desde las asambleas, y la continuidad o revocatoria era automática en una asamblea; ahí no había el estatuto ni nada: si se decidía, se lo cambiaba.

— Una tradición sindical…

— Yo creo que el modelo neoliberal ha hecho que las organizaciones sindicales se sientan limitadas en el debate político, hayan sido constreñidas a una actividad casi gremial; y cuando hay tareas de gran responsabilidad, como la conducción del país, naturalmente hay que hacer un gran esfuerzo para superar, recuperar, fortalecer a las organizaciones sociales.

— En esa línea va lo de las comisiones…

— Sí. Pensamos que el dirigente, esté en la COB, en el parlamento, en el ejecutivo, debería informar, y la clase obrera naturalmente fiscalizar, orientar la acción de cualquiera que sea su representante.

— Parece que como nunca, ahora sí es un momento especial, pues cabe la posibilidad de que el MAS no gane con contundencia y hasta pierda en una segunda vuelta. ¿A esto se refieren con profundizar el cambio?

— Yo creo que tenemos que volver al discurso de 2005, 2006; hemos logrado la Asamblea Constituyente, hacer una valoración de cuánto se está ejecutando; somos un estado plurinacional, ¿qué tipo de democracia tenemos, es la misma parlamentaria o es la democracia participativa? Repensar el proyecto histórico va a lograr cohesionar a los sectores sociales. Si la gente no percibe que se va a profundizar, que se va a avanzar, creo que el riesgo es muy grande.

— ¿Se ha hablado de candidaturas obreras para las elecciones?

— Lo que creo es que sí la COB debería tener un programa de gobierno claro, para plantear al Gobierno, si es que va en alianza con el Gobierno; y hacer que ese programa, la acción gubernamental responda al interés de todos los afiliados a la COB.

— Usted dirá, pero una cosa parece ser el proceso de cambio y otra el MAS, que pueden estar más o menos en sintonía.

— El MAS es el instrumento político, tú lo has dicho, del Pacto de Unidad; el MAS no es un partido, qué ideología tiene; es un instrumento electoral para llevar adelante los planteamientos de los movimientos sociales; el MAS se debilita en la medida en que los movimientos sociales se debilitan (cuando) no tienen planteamientos; eso es lo que está ocurriendo, no hay una dirección política, que a veces es pretendidamente suplantada por el aparato estatal; por eso creo que el gran dilema del MAS es fortalecer a quienes lo han creado.

— ¿Eso significa tener mayor presencia de la COB o del Pacto de Unidad en la gestión misma?

— Tal vez hay que plantearse objetivos, metas, tareas, y eso a veces no lo vemos en los congresos de los sectores sociales. ¿Quién recuerda el congreso de la CSUTCB o los planteamientos del congreso de la COB en Santa Cruz? Esta reunión ha tratado precisamente de redimensionar los objetivos, que no se reduzcan a problemas economicistas, gremiales, sino de transformación estructural de la sociedad.

— Fue una cita de reflexión…

— Retrotraerse a los viejos tiempos de la COB. Ésta era la única organización que representaba los intereses populares, hoy la COB no es eso, pero deberían ser los movimientos populares en su conjunto los que den la dirección del proceso. Se ha hablado, tal vez con cierta dureza, de la presencia en el Gobierno no de los sectores populares; si la COB, el Pacto de Unidad lograran representar eso, los planes del Gobierno coincidirían de pleno con las aspiraciones del pueblo.

— Mayor presencia popular, tal vez se reclama.

— Sí.

José Pimentel Castillo. “En 1952 las masas armadas tuvieron la capacidad de imponer un programa de gobierno al MNR, la nacionalización de las minas y la reforma agraria; hoy, los movimientos sociales lograron imponer el tema de hidrocarburos, la Asamblea Constituyente”.

Datos

Nombre: José Antonio Pimentel Castillo.

Nació: 23 de agosto de 1949 en Catavi, Potosí.

Ocupación: Es docente en la Universidad Nacional Siglo XX, ubicada en Llallagua, Potosí.

Perfil

Dirigente de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), fue diputado por el MAS entre 2006 y 2010; ministro de Minería de 2010 a 2012.