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Bolivia, ni soberana ni contrahegemónica si se trata de inversión y capitales de China

…mientras el gigante asiático crece en importancia en Bolivia y la región como mercado de exportación y como inversor y financiador de las políticas estatales, genera también las condiciones para mantener a Bolivia enmarcada en una economía primario exportadora, concentrada en la exportación de recursos naturales y sin evidentes avances en la industrialización, aspecto que mantiene al país expuesto a las fluctuaciones en los precios de las materias primas, en buena medida influidos por la especulación financiera.

Silvia Molina/ CEDLA

La caída de ahorro y el aumento de inversión ha llevado a acentuar, en los últimos años, una política de atracción de capitales de origen chino, y una mayor participación de fuentes externas en la inversión pública.

Esta inversión se destina mayoritariamente a sectores vinculados a la actividad extractiva y al impulso a la misma mediante proyectos extractivos dominados por capital extranjero y más atractivos para la banca internacional, instituciones financieras e inversión extranjera directa.

En este sentido la política impulsada por el gobierno no es soberana y menos aún contra hegemónica.

Esta política que ha establecido cambios y flexibilización de normas o incentivos al capital extranjero, responde a la dependencia del gasto público e inversión social de la renta proveniente de la explotación y mercantilización de recursos naturales, que a su vez configuran una economía vulnerable a los cambios de los precios de las materias primas.

Desde el 2015, la presencia de financiamiento y empresas chinas en Bolivia es considerable y ha cambiado sustancialmente la forma en que Boliviase relaciona con el país asiático.

Si bien no remplaza a la banca tradicional, este financiamiento ha estado acompañado por flexibilización de la normativa de contratación pública, ambiental y laboral, que se ve reflejada en la creación de sistemas particulares de contratación y simplificación de evaluaciones de impactos ambientales y sociales de los proyectos, o lo que podríamos llamar“licenciamiento automático de proyectos” cuando la decisión política de llevarlos a cabo ya fue adoptada.

De manera concomitante, el financiamiento de China y los contratos “llave en mano” resultado de esta flexibilización, han cambiado sustancialmente los procesos de inversión pública, contratación y adjudicación de contratos, y han abierto el país a la llegada de más de 60 empresas chinas, transformado así el panorama boliviano de la inversión y ejecución de proyectos de infraestructura y otros.

En este sentido, es cuestionable el discurso chino ─que afirma fomentar la cooperación Sur-Sur basado en el beneficio mutuo─ cuando los financiamientos de los bancos chinos son un instrumento que impone condicionalidades para consolidar la estrategia de ese país en Bolivia y la región, además de beneficiar la internacionalización de empresas chinas y promover las ganancias del capital asentado en China.

Aunque no todas las empresas de capital de origen chino presentes en el país tienen contratos bajo la modalidad “llave en mano”, se puede predecir que es probable que este tipo de contratos continúen y se expandan, ahora que Bolivia y China son socios estratégicos.

Uno de los riesgos es el monopolio de empresas chinas en el país y mayores vulneraciones a los derechos laborales y las normas ambientales del país; otro es la ejecución de obras sin contar con elementos que determinen objetivos claros y condiciones que proporcionen beneficios para las poblaciones donde se desarrollan los proyectos, además del peligro de la vulneración de derechos.

Si bien el gobierno boliviano y el embajador chino en Bolivia han mencionado la importancia del cumplimiento de la legislación nacional boliviana, las denuncias laborales y ambientales sistemáticas que han surgido en los últimos años contra las empresas chinas involucradas en proyectos de infraestructura generan cuestionamientos importantes sobre si Bolivia está institucional y normativamente preparada para estos acuerdos y convenios firmados con China, y si la legislación nacional provee un marco adecuado para regular aquellos.

Es fundamental resaltar que, mientras China crece en importancia en Bolivia y la región como mercado de exportación y como inversor y financiador de las políticas estatales, genera también las condiciones para mantener a Bolivia enmarcada en una economía primario exportadora, concentrada en la exportación de recursos naturales y sin evidentes avances en la industrialización, aspecto que mantiene al país expuesto a las fluctuaciones en los precios de las materias primas, en buena medida influidos por la especulación financiera. (Extractado de:  Cuadernos de Coyuntura # 21, Plataforma energética/CEDLA La ruta de la presencia china en Bolivia. Financimiento a proyectos de infraestructura y contratos ‘llave en mano’.

 

http://cedla.org/sites/default/files/cdc_21_la_ruta_de_la_presencia_china_en_bolivia.pdf [1]