Contradicciones en la Cumbre de las Américas

Isaac Bigio

La actual amenaza del gobierno de Kuszynski para impedir la presencia del mandatario de Venezuela en la cumbre, incluso amenazándolo con matarlo si se atreve a querer venir, es algo que puede jugar en contra suyo.

Kuszynski ha decidido convertirse en un gran aliado de Trump buscando que la Casa Blanca le dé un cheque en blanco. Él espera que EEUU presione al fujimorismo para que abandone los intentos de deponerlo y colabore con su administración.

Por querer impedir la llegada de Maduro, Kuszynski pone en riesgo la viabilidad de la cumbre e incluso su futuro como presidente.

Para marzo se espera que se discuta en el congreso un segundo pedido de vacancia presidencial donde esta vez los 25 parlamentarios del centro a la izquierda estarían unidos en ello (y no divididos como en la votación de diciembre) y, si logran atraer a Keiko Fujimori existen muchas posibilidades para que Kuszynski pueda terminar siendo desaforado, con lo cual luego le vendrían acusaciones judiciales buscando apresarle.

De darse este último escenario, el presidente peruano que quiso impedir la presencia de su homólogo venezolano en la cumbre pudiese ser aquel que no participase en la cita de mandatarios de Abril mientras que Maduro sí podría hacerlo.

Y, precisamente, dicho cónclave de las Américas tiene como eje la lucha contra la corrupción. Paradójicamente, el país que sirve de anfitrión a esta cumbre anticorrupción es uno donde su actual presidente ha recibido fuertes denuncias de ello y donde los 4 ex presidentes vivos tienen fuertes denuncias por corrupción. Uno de ellos (Ollanta Humala, quien gobernó en 2011-16) está preso por ello junto con su esposa. Otro de ellos (Alejandro Toledo, presidente en 2001-06) está requerido y se ha fugado a EEUU donde Trump lo tiene protegido. Kuczynski acaba de liberar a Fujimori en cuyo gobierno se grabaron a decenas de autoridades recibiendo sobornos del oficialismo.

El principal país que integra el GL es Brasil donde se encuentra la multinacional que más ha estado involucrada en escándalos de corrupción en todo el continente (Odebrecht) y cuyo partido de gobierno (PMDB) es el que más denuncias tiene de ello.

Inmadurez

El intento de aislar a Maduro puede terminar sirviéndole a él. En Venezuela él puede aducir que ahora todos deben votar por él para garantizar la soberanía nacional en tanto que él azuza el peligro de una intervención militar extranjera que provenga desde Colombia.

Incluso muchas voces críticas a Maduro pueden ahora estar saliendo en defensa suya. De un lado hay corrientes socialdemócratas o centristas que antes han cuestionado a los bolivarianos por haberse radicalizado y adoptado medidas autocráticas restando el poder al parlamento opositor y que hoy creen que es importante que hoy hay que evitar un clima de confrontación que puede acabar generando un baño de sangre en dicho país y en la región.

Por otra parte, varias corrientes de izquierda radical que cuestionan a Maduro por “mantener a una boli-burguesía”, seguir pagando la deuda externa y estar atacando los “derechos laborales” o el nivel de vida del pueblo, ahora proponen defender a Venezuela contra el “imperialismo”. Para estas corrientes la crítica que le hacen a maduro no es por reprimir a la oposición sino por no haber impuesto una “dictadura revolucionaria” que expropie a los capitalistas.

La propia oposición venezolana va a dividirse aún más, pues sectores que rechazan al “bolivarianismo” van a tener que defender el derecho de su nación a enviar a su jefe de estado a una cumbre.

Y, mientras tanto Colombia, que fue el último país en guerra política interna en todas las Américas, puede convertirse en el eje de un nuevo movimiento armado que busque expulsar al chavismo del poder.

Trump

Hasta ahora no se sabe si el presidente norteamericano va a asistir, como siempre suele suceder, a la cumbre. Todo depende de cómo evolucione la crisis abierta.

Mientras tanto el cónclave de Lima se viene convirtiendo en una excepción en el sentido que generalmente a donde Trump acude se generan protestas sociales en las cuales participan los izquierdistas y los amigos del “socialismo del siglo XXI”, mientras que esta vez son los amigos de Trump quienes preparan una marcha masiva contra la principal república bolivariana.

La Casa Blanca sabe que su juego es peligroso y que el tiro le puede salir por la culata. No obstante, Trump sabe que su política exterior es muy distinta a la de Obama, quien buscaba acuerdos con sus contrincantes y un mercado más globalizado.

Trump postula un proteccionismo mercantilista que va de la mano con fortalecer el poderío de su mega-potencia incluso a costa de debilitar a sus aliados tradicionales de la OTAN o la Unión Europea (cuya fractura alienta).

Mientras Obama buscaba acercarse a Cuba, Irán y Corea del Norte, Trump pasa a la contraofensiva contra Castro y desarticula la anterior tendencia hacia desarticular los campos de prisioneros de Guantánamo, llama a revisar los acuerdos nucleares con Irán y arma a los sauditas contra los aliados de dicho país en Yemen,  ha bombardeado al gobierno sirio y amenaza abiertamente con un holocausto atómico en Corea.

La reacción de Trump también está ligada a su choque con Rusia y sobre todo China, país que ha terminado desplazando a EEUU como primer socio comercial con Argentina, Chile, Perú y otros países de lo que anteriormente consideraba como su “patio trasero”. Al inicio de su gira por Latinoamérica, Tillerson dijo que esta región no debería dejar entrar a nuevos imperios y con este tipo de presiones él busca evitar que sus aliados tradicionales se le distancien mucho y se mantengan bajo su hegemonía.

Trump viene tratando de no mostrar su rostro en el GL y no es 100% seguro que venga a la cumbre de Lima. No obstante, todo lo que viene aconteciendo en torno a la expulsión de Venezuela de este cónclave obedece a una nueva política suya de querer subvertir a todos los gobiernos contestatarios a EEUU en todo el mundo.

Escenarios

Kuczynski primero invitó a Maduro, pese a sus eternos cuestionamientos a la “revolución bolivariana” y a propiciar el Grupo de Lima. Ahora, después de haber recibido al secretario de Estado de EEUU, le retira la invitación. La cuestión es que le va a resultar muy difícil realizar una cumbre en Lima si es que diversos países deciden sumarse a Venezuela y boicotear ésta. Basta con que la ALBA o algunos de sus miembros amenacen con no acudir al cónclave para que otros gobernantes antichavistas traten de presionar a Kuczynski a que cambie nuevamente de decisión, algo que, a su vez, le va a generar nuevas críticas, pues él en Perú es acusado de ser un mandatario errático.

La posición dura de Kuczynski y de Trump hacia Maduro está diseñada para impedir las presidenciales venezolanas de abril, incluso mediante un alzamiento militar. Es posible que Maduro, cuyo país sufre una dura crisis económica e hiperinflación, se vea obligado a hacer nuevas concesiones al bloque liderado por EEUU.

No obstante, Maduro va a querer aprovechar este incidente para levantar su candidatura y tratar de retener la presidencia con un alto porcentaje. El hecho que la oposición carezca de un candidato único y carismático, el éxodo de cientos de miles de sus opositores y su nueva imagen como garante de la soberanía nacional trabaja en su favor.

Si logra hacer que Lima reconsidere el veto, él podrá aducir una victoria y si él termina por viajar a dicha cumbre y no se le impide aterrizar o bajar del avión entonces ello puede generar una terrible crisis o deserciones en dicha cumbre.

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