En las últimas elecciones alemanas Angela Merkel ha ganado pero no ha triunfado Ha perdido el 9% respeto a las legislativas precedentes. En estas elecciones ha salido una robusta e inesperada extrema derecha xenófoba, que por primera vez, desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, estará presente en el Parlamento alemán.

Berlín es el corazón de la democracia europea y este evento enciende inevitables recuerdos del pasado. El 13% obtenido por la extrema derecha, Alternativa para Alemania (ApD), significa almenos 90 diputados en la Bundestag y esto quiere decir transtornar la democracia alemana y sobretodo europea que bien conoce los movimientos populistas desde hace tiempo y apreciaba la excepción alemana.

La disminución del consenso se debe en parte a los doce años interrumpidamente de gobierno de Angela Merkel y al temor provocado por esa su generosa bienvenida dada a los emigrantes provenientes del Oriente Medio y Africa. Hasta 2015, cuando decidió acoger esa enorme marea de prófugos, la extrema derecha era solamente eurofoba, contraria a la moneda europea y deseosa de abandonar la Unión Europea. La ola de migrantes ha encendido miedos, convenciendo a los alemanes de estar expuestos a cambios creados por los emigrantes, de modo especial por motivos demográficos, convirtiéndolos en una sociedad xenófoba.

Los xenófobos del (AfD) son los verdaderos vencedores de las elecciones. Por primera vez un partido de la extrema derecha entrará en el Parlamento Alemán con un porcentaje considerable, este partido parece haber reconstruído el Muro de Berlín porque en regiones de la vieja Alemania del Este ha llegado a porcentajes astronómicos. En Sassonia, un Land importante, se podría convertir en el primer partido.

Estas elecciones han alterado el panorama político alemán así como lo han alterado en casi todas las capitales europeas amigas. El fin de la « gran coalición » no es una buena noticia para los gobiernos de la Unión Europea que pensaban repetir este tipo de gobierno. La socialdemocracia alemana está en los mínimos históricos y está destinada a un largo camino para encontrar de nuevo su identidad perdida.

Para Angela Merkel, nacida y crecida en la República Democrática Alemana (RDA) nada será igual. Hirientes han sido las protestas en el territorio de la antigua Alemania Comunista donde se ha formado como política en las juventudes comunistas.

Caído el Muro de Berlín, que no lo celebró, ingresó a la Unión Cristiano Democrática (CDU) en una Alemania reunificada. Escaló posiciones hasta ser nombrada ministra de la Mujer y la Juventud por el nuevo Padre de la Patria Alemana, Helmut Kohol. En 2005 tras varias pugnas internas fue designada candidata a la Cancillería que conquistó por pocos votos.

Despuès de doce años a Angela Merkel le ha llegado el ocaso, para poder gobernar tendrá que hacer acuerdos con partidos que ha siempre despreciado y no podrá más ser la «Lady de Hierro» de la Unión Europea.