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Actualizado el 2013-04-21 a horas: 01:58:00

Apuntes para la descolonización de la historia regional

Oruro, Pablo Zarate Willca y la Convención Nacional de 1899

Idón Moisés Chivi Vargas *

Naciendo el siglo XX una impresionante movilización indígena había llegado a su fin, y llegaba a su fin después de haber mostrado días de gloria militar y poder organizativo que toda la historia de Bolivia no había visto antes, los meses de marzo y abril de 1899 están por ello en la historia no contada de las grandes victorias que se hacen con descalzos, harapientos, indios salvajes… dirían las crónicas oficiales, esas que suelen invisibilizar precisamente a los que provienen de los olvidados y despreciados oficiales.

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La historia y los historiadores conocen al líder de este movimiento como Pablo Zarate “el temible Willca”, quien había logrado desarrollar objetivos autónomos que se alejaban de las pretensiones iniciales de los “liberales” (Condarco 1965, Rivera 1985:149), hecho que le costó la vida y la desarticulación de todo un movimiento cuyo horizonte político todavía hoy se siente en la memoria larga del mundo indígena.

La proximidad de los ciento y ocho años de su muerte, nos lleva a plantearnos una tarea de reconocimiento y reivindicación política de su memoria, rescatando al Pablo Zarate “Willca” que todavía pervive en los trazos de la historia “no oficial”. Oruro, constituye el escenario donde la memoria requiere recuperar sus viejas ropas y recordar el pasado como cuestión del presente, quip nayar uñtasis sarnaqapxañani, dirían los abuelos. Como cuestión del presente pero a la vez como cuestión decisiva del futuro.

Y no es casual entonces, que haya sido Oruro, la primera sede frustrada de la Asamblea Constituyente, como no es casual que haya sido en Oruro, donde Pablo Zarate Willca, Juan Lero, los indomables Karankas hayan abierto el camino al liberalismo estatal. Desde otro campo político la revolución del 52 cierra su ciclo armado en Oruro, así como la marcha por la Vida y la Dignidad en agosto del 86 cierra el ciclo obrero de la revolución, abriendo así el camino estratégico del movimiento indio que se expresa con toda su nitidez en la marcha campesina y migrante del 2003, octubre.

Oruro es pues el lugar donde la política se encuentra con toda su fuerza explosiva, por ello es ausente de las grandes memorias patrias, porque en política lo que está ausente es precisamente lo que más debe tomarse en cuenta.

El presente documento no es un texto acabado, sino que más bien representa un esfuerzo de clasificar la memoria en tres escenarios: a) Un breve estado de la cuestión; b) El thaqui de la incursión indígena en la guerra federal; c) la Asamblea Convencional de 1899 donde los liberales y los conservadores arrepentidos dicen lo que piensan del indio, pero muy particularmente de ese indio levantisco y aquí encontramos la razón real del porque Bolivia no es Federal; y; d) la percepción estatal posterior a la guerra federal.

Es decir estamos ante un documento cuya potencia no viene de la interpretación histórica tal como lo hacemos en el acápite I, sino de visibilizar la memoria restaurada de la insurgencia indígena en 1899, trabajo realizado por Roberto Santos y que recupera pasajes poco conocidos como por ejemplo la participación de los indomables Karankas en la guerra federal en el acápite II. De transitar por la semántica de la dominación expresada textualmente por liberales y conservadores arrepentidos en la Asamblea Convencional de 1899 como se puede advertir en el acápite III, para finalmente cerrar con dos documentos oficiales que nos permiten glosar sobre el escenario estatal post 1899 como se puede ver en el punto IV.

Estos cuatro escenarios pueden ser puestos a discusión, al fin y al cabo de eso se trata, no de pensar que la historia es un lugar sacrosanto cuyos dogmas son intocables, sino una ciencia que tiende a esclarecer, los viejos barros con los cuales fuimos hechos y desde los cuales queremos hacer el futuro.

1780-81, 1899, 2003 y el 2025 son fechas, solo que son fechas conectadas en la memoria política del Qullasuyu, pues representan el proceso de descolonización y el Vivir Bien como fin paradigmático de quienes nos reclamamos herederos de los primeros habitantes de estas tierras.

Estado de la cuestión

Es cierto que gran parte de los estudios andinos dirigidos a comprender la dinámica y profundidad de las movilizaciones indígenas tropiezan con una serie de obstáculos, que se reflejan en el nivel interpretativo y descriptivo de los acontecimientos históricos en cuestión.

Un ejemplo de ello, es el caso Zarate “Willca”, personaje temido y controvertido durante la guerra federal de 1899, personaje que al fin y al cabo expresa la organicidad de los movimientos sociales indios de fines del siglo XIX y que ingresa al siglo XX haciéndolo estallar, cuestionando los cimientos señoriales de la sociedad boliviana estamental y preburguesa, que se reclamaba a sí misma como “moderna”, “científica”, además “civilizada”.

Las investigaciones sobre Pablo Zarate “Willca” se han ido gestando en diversos contextos, la gran mayoría de ellos parten de las hipótesis sostenidas por el ya legendario Ramiro Condarco Morales (1966-1985). Un balance bibliográfico nos permite establecer que los trabajos más relevantes sitúan su posición en pro de defender un indio “democrático” que busca la inserción de lo indígena en el contexto de la vida pública y política del país.

Sin duda que el trabajo pionero realizado por Condarco es con creces la que mayor documentación primaria nos ofrece, pese a ello el trabajo se agota en una visión tenue de la movilización llegando a ver las causas últimas del conflicto en un reivindicacionismo estéril. En la misma línea se encuentran varios trabajos posteriores (cf. Albarracin 1972; Almaraz 1987; Bieber 1980, Mitre 1978, 1982; Rodríguez Ostria y Solares Serrano 1990).

En otra perspectiva de análisis, investigadores de lo político buscan en la movilización planteada por Zarate Willca un contenido ideológico y programático que se acerca a la memoria histórica dejada por la insurrección general de 1780-81 reivindicando un imaginario colectivo heredado de Tupaj Katari llegando a construir coincidencias históricas muy sugerentes como vetas de apertura al pasado (Zavaleta 1986; Rivera 1978,1985,1991,1992,1993a,1993b,1997,1999; Ticona 1989; Fernández 1996; Costa 1997).

Una línea de investigación etnohistórica diferente es la planteada por Marta Irurozqui quien establece una hermenéutica del discurso en el conflicto intraelites precisamente en el momento de mayor confrontación sociedad india vs. sociedad señorial (cfr. 1993,1994).

Existe una corriente de investigadores que dejan en el rincón de los recuerdos no relevantes la movilización india de 1899, aunque asumiendo enfoques teóricos diametralmente opuestos, se tiene por un lado a los “integracionistas” (Medinacelli 1988, Calla y Molina 2000; Ticona 1997) y por el otro a los marxistas críticos (García 1990, 1993, 1994; Patzi 1999).

No han faltado quienes han desmerecido la participación indígena en la guerra federal de 1899, un trabajo publicado de modo reciente plantea que la movilización indígena no pasaba de ser un mero “acompañamiento” al ejercito liberal (cf. Ponce 1999).

La búsqueda del horizonte de conocimiento, desde la crítica histórica

Nosotros, partiendo desde un “enfoque crítico” (Fromm 1969:12-13) buscamos una relectura de la movilización indígena de 1899, esta lectura se plantea como parte de una redefinición epistemológica de la mencionada movilización, pues gran parte de los planteamientos diseñados por Zarate Willca atravesaron con creces los modelos de Estado planteados por la elites en el poder (Cf. Rivera 1986, 2000; Chivi 1998, 2000)

La propuesta de gobierno indio llevada a cabo por uno de los lugartenientes más cercanos de Willca como fue Juan Lero, nos muestra el nivel de concientización política que la insurrección había generado en el seno del ejército indio, que ya se veía así mismo como parte de la construcción de una nueva república, pero no como resultado caótico de la inconsecuencia del Ejercito Liberal, sino como resultado previsible de la acumulación política en el seno de la dirigencia indígena, los años de lucha “legal concertada” habían enseñado a la elite indígena que la discriminación era un factum señorial, que provenía de diversas vertientes desde las raíces coloniales hasta las modas intelectuales importadas de la Europa positivista (Francovich 1987:80).

El ingreso de Zarate Willca a los márgenes de poder permitidos por los liberales, era solo un error de cálculo que de todos modos los mismos liberales se encargarían de justificar ante los conservadores y con ello hacer la pax mutua. [1]

Por su parte Zarate Willca iría desarrollando toda una estrategia de autodeterminación política que ha sido escondida y borrada de la memoria larga, pero cuyas repercusión hemos podido ver en las movilizaciones planteadas por los caciques apoderados en los años 20, 30 y 40 de la primera mitad del siglo XX, aún la revolución de 1952 es gran medida tributaria de los planteamientos emergentes en la movilización de 1899 (Zavaleta 1986:149)

El señorialismo provincial de las elites: El Estado como ideología

El nacimiento de la República de Bolívar tuvo que aparejar consigo una serie de cambios institucionales, Estado, sociedad y economía debían reordenarse bajo la lógica del liberalismo clásico de la época, se iniciaba así una arremetida jurídico estatal, en detrimento de quienes habitaban estas tierras desde antes de la llegada de los Iberos... la conquista no había terminado.

La elaboración de una Constitución Política del Estado y la posterior “codificación” fueron el resultado necesario pero no inevitable de un proceso donde las ideas de la “Ilustración” y la “Encyclopédie” dieron la matriz ideológico jurídica a los revolucionarios ilustrados de los siglos XVIII y XIX., este proceso de legislación estatal, para juridificar las relaciones sociales de la nueva república resulta ser en el fondo una historia encubierta donde el pesimismo racial (Stein 1986:116) se expresa con toda su nitidez y violencia.

Si bien gran parte del siglo XIX se ve todavía como una época de sobresaltos y “revoluciones” para todos los gustos, no es menos cierto que el siglo XIX tenía un gran negocio... los indios.

El tributo indígena que a decir de Bonilla significaba el 80% de los ingresos estatales era en el fondo la continuidad colonial traducida en un impuesto a la condición genérica de originario, agregado y/o sobrante, las disposiciones legales en ese sentido nos muestran una legislación señorial, claramente perceptible (Bonilla 1980; Lozano 1998).

Así pues la sociedad boliviana del siglo XIX estaba enclaustrada en una imagen provincial del Estado. Una elite con mentalidad preburguesa y feudal, una economía sustentada por los indios y relaciones sociales de sometimiento y baja movilidad social, hacían de Bolivia, una sociedad sin un óptimo social que le permitiera una relación fluida entre sociedad y Estado, la guerra del pacífico y sus resultados son la expresión política y militar de esa falacia (Zavaleta 1986).

La agresión del sistema de hacienda por su parte, iniciada ya con Melgarejo y continuada con la Ley de Exvinculación, funcionaba como una agresión legal con visos modernizantes, los hechos se encargarían de desnudar la intencionalidad del Estado, los indios iniciaron tempranamente la lucha por la conservación de los ayllus como unidades políticas y territoriales, que contenían toda una rama de autoridades legitimadas al interior aunque no reconocidas por el Estado Señorial, en el proceso los originarios lograron arrancar del gobierno una concesión, el mantenimiento de la unidades territoriales ayllu bajo la figura del PROINDIVISO.

Si bien es cierto que el siglo XIX genera todo un espíritu de la época, es también cierto que el mundo del temible Willca se encontraba redefiniéndose ideológicamente, la guerra del pacífico había dado lugar a una seria deslegitimación de los gobiernos militares, la arremetida de los partidos liberales cuestionaba los cimientos religiosos de los Estados, los dogmas del desarrollo y el progreso científico habían entrado con tal fuerza en América Latina que desde México hasta tierra de fuego, los liberales eran los revolucionarios de la belle epoqué.

Bolivia no había quedado al margen de tal fenómeno, el partido liberal que ya reclamaba su ingreso a la administración del poder desde 1880, se enfrenta a los partidos Conservador, Constitucional y Demócrata, quienes tenían que asumir una postura frente al problema de la tierra, los Liberales habían conducido a las elites de las otras fracciones a un callejón sin salida, aunque al mismo tiempo los liberales estaban caminando por el borde de la historia a tientas...

La necesidad de ingresar al poder, el fraude realizado por los conservadores, dan a los primeros el pretexto para iniciar un proceso de insurrección armada bajo la divisa del federalismo, la guerra imposible se viabilizó en favor de los liberales quienes ya desde mucho más atrás alimentaban la idea de apoyarse en los indígenas, pues no era casual que la esposa del más prominente liberal como lo fue José Manuel Pando tenga el rango de “Caciqueza” es decir era miembro con rango hereditario entre la elite indígena y por ello fue más fácil establecer una alianza, aunque por otra parte ya Agustín Morales y en su momento Isidoro Belzu acudieron a la indiada con el fin de establecer alianzas políticas, hecho que fue llevado al extremo por los liberales quienes iniciaron una alianza militar incontrolable.

Si bien el liberalismo fue la máscara con que una fracción de las elites pugnaba por el poder, los mismos liberales eran en el fondo la encarnación del señorialismo colonial, por ello era imposible que rompan definitivamente con las otras fracciones, ese hecho dio lugar a que las fracciones se unan por una restauración de los lazos señoriales, así Zarate Willca quedo al margen de la contienda y con ello en la misma soledad de siglos... el destino como medida de su grandeza.

El hecho de que Zarate Willca haya exigido una serie de reivindicaciones a su ex aliado Pando, no significa en modo alguno la ruptura con el espíritu de la época, los liberales por su lado habían logrado su propósitos de acceder al poder, mientras que los indígenas avanzaban cada vez hacia posiciones que herían seriamente la mentalidad señorial de las elites, y eran esas elites las que brindaban armas y dinero a los liberales, Zarate es entonces un aliado indeseable, un aliado que debe eliminarse pronto, eso lo sabían bien los liberales, tenían que eliminar a quien les dio el poder.

Es cierto que la historia no es una caja de pandora donde los asaltos al poder dan lugar a fenómenos incontrolables, pero también es cierto que el partido liberal caminaba a tientas sobre el poder, el poder mismo no se revelaba como tal, se mostraba solo como aleccionamiento a la guerra.

Zarate por su parte encarnaba la experiencia adquirida en los años de lucha legal, la proximidad del poder, la lectura interior de la guerra realizada por los comunarios, mostró al universo simbólico indígena la posibilidad de ingresar a la historia por la puerta ancha, por la puerta de la redención y la victoria, así dos universos simbólicos se enfrentaron, la mirada del mundo señorial acostumbrada a las matanzas inútiles y la visión indígena donde la reciprocidad es una ley que la tierra se cobra y donde el poder es solo una medida de servicio.

Por ello quizá, los historiadores no encuentran las razones centrales del apoyo de Zarate Willca a los liberales, ni encuentran las razones por las cuales los indígenas seguían a sus líderes hasta la victoria o la derrota, la mirada urbana de la movilización indígena es estrecha con relación a los universos simbólicos que se plantean al interior de las comunidades originarias, más aun tratándose de un momento histórico donde la redención de los ayllus y las comunidades invadidas era posible, la eficacia de las armas había sido vista por las comunidades originarias como la única vía para la restitución del territorio y su significación política.

Zarate se convierte entonces en la guía y conducción política de la insurrección de 1899, tiene planteamientos que atraviesan la historia y se las encuentra en el presente, el reclamo de autonomía que sintetiza el posicionamiento de Zarate expresa a su vez la mayor crítica histórica realizada al señorialismo provincial vigente aún en nuestro país, aunque en versiones más remozadas y sutiles.

I.El camino de la insurgencia indígena según Roberto Santos

21 de diciembre de 1870, Pablo Willka Zárate, “general en jefe de los indígenas comunarios de las provincias del norte”, se hace presente en Jayu Jayu (Provincia de Aroma) ante el Coronel Agustín Morales, para ofrecer sus servicios en la lucha contra el gobierno del General Mariano Melgarejo.

2 de enero de 1870. Los comunarios de Waychu repudian y se sublevan contra el gobierno del General Mariano Melgarejo, que para contrarrestar este levantamiento indígena, ordena la intervención de las fuerzas policiales, que termina con la masacre y tortura de varios comunarios, principalmente con la madre y parientes más próximos de Willka, líder del levantamiento.

1 de marzo de 1899. El Escuadrón Pando que estaba de paso por Müsa, cuyos soldados se habían dado a la tarea de despojar a los comunarios de sus animales y castigar severamente a quienes se negaban a entregar sus magras pertenencias, son desarmadas en Kuwato, proximidades de Müsa, luego obligados a refugiarse en el interior del templo de la citada localidad. Allí a la orden de Zárate Willka, Lorenzo Ramírez y cientos de indígenas son sacrificados los 130 soldados pertenecientes al Escuadrón Pando.

17 de marzo de 1899. Todas las comunidades de la Provincia de Karankas del Departamento de Oruro, reunidos en un cabildo en Qurqi, proclaman su adhesión a la causa federalista del Coronel José Manuel Pando y a la indígena de Pablo Zárate Willka.

20 de marzo de 1899. Pablo Zárate Willka y Manuel Willka, líderes del movimiento indígena, solicitan la presencia y la movilización de las tropas del cacique Juan Liro para el enfrentamiento con el ejército Constitucional de Severo Fernández Alonso.

24 de marzo de 1899. Las tropas de Pablo Zárate Willka, en un número de 3 mil indígenas y las pertenecientes al batallón Alonso del ejército Constitucional, protagonizan un violento enfrentamiento en el tambo de Wayllas.

25 de marzo de 1899. Las tropas de Pablo Zárate Willka, con cerca de 2 mil indígenas apostados en la localidad de Wila Wila, responden a un ataque del batallón Alonso del ejército Constitucional. En esa circunstancia las tropas indígenas se alzan con la victoria, dado que lo ponen en fuga hacia Q’araqullu, trasladándose a Oruro.

28 de marzo de 1899. Estratégica proclama de Pablo Zárate Willca en Q’araqullu para que los indios y blancos defiendan la república. Asimismo, expresa que los indígenas guarden el respeto a los vecinos y blancos de los diferentes pueblos, que en caso de incumplimiento debían ser pasibles a sanciones pecuniarias e 100 y 200 Bs., prisión de 3 y 4 años y el castigo de 300 palos.

10 de abril de 1899. Las tropas indígenas de Pablo Zárate Willca ayudan a los batallones Abaroa, Illimani, Victoria y Murillo, a derrotar a los batallones 25 de mayo y Olañeta del ejército Constitucionalista en el Crucero de Copacabana.

13 de abril de 1899. Las tropas indígenas de Pablo Zárate Willca, seguidas de las comandadas por Francisco Mariñu del cantón Umajala, después de su victoria en el Segundo Crucero, entran triunfalmente a la ciudad de Oruro, cuyo vecindario quedó aterrorizado por la presencia de ambas tropas que recorren las calles y plazas de esa capital.

II. La Convención de 1899: Semántica de la dominación

Seguir las fuentes primarias revisadas por Ramiro Condarco, era una tarea titánica y además no realizable en el tiempo establecido para la presente investigación, para evitar tal inconveniente fue necesario escudriñar entre otros documentos alternativos en ese propósito logramos ingresar a los contenidos de las Actas del “Redactor de la Convención Nacional” [2], este documento permite al historiador conocer a través de la voz propia de los representantes a esta “Constituyente sui-generis”, discusiones ventiladas al interior de una Convención Constituyente, hecho que por demás nos muestra la importancia política del momento ya que como todos sabemos, esta convención mostro la falacia de la revolución federal, con victoria y con poder pero ¡sin federalismo!.

El nivel discursivo de los Convencionales, es un campo de análisis donde uno puede encontrar connotaciones políticas sumamente complejas, pero necesarias al fin, así pues el “ejercicio hermenéutico” que proponemos como parte de la estrategia para el análisis del discurso de los “Convencionales” responde a la necesidad de establecer la textualidad y contextualidad de los debates en torno a si Bolivia debe ser Unitaria o Federal, pero más allá de ese debate -que a nuestro juicio merece mayor atención de la que se la ha dado hasta ahora-, lo realmente importante es delimitar el tratamiento que los Federales le dan a lo “indígena” (léase ex-aliados), es decir, cuál ha sido la repercusión de la más grande movilización indígena del siglo diecinueve en la memoria política oligárquica y en su expresión discursiva al momento de establecerse el primer “eje constitutivo” de la sociedad boliviana (Zavaleta 1985) o de ingreso a la modernidad[3], Convención que no por casualidad se desarrolla en la ciudad de Oruro, donde Adolfo Mier y Rodolfo Soria Galvarro (Oruro), Juan Misael Saracho (Tarija) son los más esclarecidos representantes del positivismo liberal[4].

Al margen de las consideraciones establecidas, es de rigor señalar que, al asumir un horizonte político propio ligado a la identidad cultural, estamos planteando la lectura histórica del indígena real, y no del semióticamente construido.

Las Actas del Redactor del Senado son un documento invalorable como expresión de la ideología señorial, donde ya el darwuinismo social está presente como parte del eje discursivo, entremos a la tarea y veamos:

Sesión de instalación de 20 de Octubre de 1899: Mensaje de la Junta de Gobierno leída a la Convención por el H. Serapio Reyes Ortiz

“Será oportuno dejar constancia de un hecho notable de la pasada contienda los indígenas de altiplanicie, ajenos a las luchas civiles, tanto por su carácter como por su indolencia idiosincrática, se vieron obligados a terciar en la guerra, en defensa de sus propiedades, del honor de sus familias y de su seguridad personal, pues, parecía que por consigna regular se les perseguía con verdadera saña, cuando no tenían más delincuencia que interesarse contra la suerte desastrosa que amenazara al departamento de La Paz.

En el delirio de las represalias por los males que se les causaba, hostigaron por doquiera y ayudaron expontáneamente al ejército Federal, en sus marchas victoriosas. (p. 22)

La Revolución del 12 de Diciembre contó en el primer momento con muy escasos elementos de guerra; fuera de la columna Murillo que solo constaba de 160 plazas mal armadas, no se encontró nada en el parque departamental; los gobiernos anteriores habían tenido el cuidado de desarmarlo...

... no hay enemigos sino en el acto del combate; después de él todos somos hermanos, como hijos de Bolivia” (p.25)

Sesión Ordinaria del 27 de Octubre de 1899. Sr. Adolfo Mier: “... los hechos del pasado, la experiencia adquirida, los consejos de la ciencia, han convencido a la mayoría sensata del pueblo de que es inconveniente, perjudicial el gobierno bajo el sistema unitario en que el gobierno es todo y el pueblo nada” (p.101)

Sesión ordinaria del día 24 de Noviembre de 1899, Sr. Juan Misael Saracho: “Con mucha hipérbole se ha dicho que el Federalismo no exigía que todos los ciudadanos sean sabios con este motivo se nos ha pedido una regla, un mínimum de preparación intelectual en el país, para el establecimiento sin trabas del régimen Federal. Lo damos: que la generalidad de los habitantes sepan leer y escribir, que hay industrias y comercio con vida propia, tesoros abundantes y que el país este cruzado de vías férreas, o cuando menos de caminos carreteros. Algo más exigente hemos de ser en esta materia cuando la población aborigen, dueña de sus derechos sepa leer y escribir y forme elemento político en nuestra vida institucional.

Poner instituciones avanzadas en manos ignorantes es desvirtuarlas si en esta honorable convención triunfa el federalismo, se han de tener estas observaciones como hijas de la práctica y de la reflección y sobre todo como sinceras. Cuando decimos que las cuatro quintas partes del país está compuesto de analfabetos, hemos dicho lo menos y hemos dicho la verdad. voy á demostrarla. Por ejemplo La Paz está poblada en su mayor parte por indígenas, esto no admite replica. No es a ellos (léase los indígenas) a quienes se ha de entregar el gobierno federal, esto es lo que tratamos de impedir, si llegara ese caso, tal vez los mismos federales que aquí abogan por su implantación cuando sean víctimas de ese elemento que se ha anunciado con caracteres aterradores, lamentarían su error. (p.368) ( n/n JMS representa a los unitaristas)

“Cuando hay diversidad de razas religión, lenguaje, entonces es lógica, natural necesaria la Federación. Pero en Bolivia ¿existen esas diferencias?. Parece que no. Entonces ¿Para qué tanto esfuerzo en desunir lo que está perfectamente unido? p. 374

¿Cómo es que Francia no se ha hecho federal? porque tiene unidad de raza, religión y de idioma. p. 375 (n/n blancos, católicos y lengua española)

Sesión ordinaria del día 25 de Noviembre de 1899, Sr. Eliodoro Villazón: “La segunda condición es la raza y cuando hablo de raza no quiero sostener como se ha dicho, que en la raza sajona es la única que puede practicar la federación; no: hablo de la clase de hombres que pueblan un estado. La raza es la que está llamada a dar vida y defender el territorio, y no hay para que desconocer que hay razas superiores en constitución física y en condiciones intelectuales y morales y, para sostener una nación en iguales condiciones que las otras, con los mismos derechos, con bandera respetable, se necesitan hombres dotados de civismo, energía y abnegación.

Por desgracia en Bolivia la raza española, que ha fundado la nacionalidad política es escaza, y desde que la guerra de independencia y los odios consiguientes fueron un obstáculo para la inmigración esa raza parece haber ido en decadencia. Basta preguntarse ¿ Por qué no aparecen ya en escena oradores, políticos, jurisconsultos y militares como aquellos que en las generaciones pasadas han sido la honra de Bolivia?.

Y ¿qué diremos de la raza indígena que puebla la mayor extensión de nuestro territorio. Si, como es evidente, ella ha permanecido estacionaria al través de largos siglos y en condiciones siempre serviles, no podemos negar que es inferior y que nunca llegará á ser un elemento político de importancia.

La misma raza mestiza, susceptible de progreso y de mejora, no manifiesta aquel carácter independiente y viril que es la cualidad dominante del ciudadano.

Para levantar al país de su postración y darle nuevos rumbos, tenemos que poblar nuestro territorio y modificar la población actual, atrayendo inmigración con garantías y concesiones liberales, y especialmente manteniendo el orden público con una administración en lo posible correcta é inteligente. (398-399)

Si entre nosotros pudiéramos encomendar la administración á funcionarios competentes, tomándolos del extranjero, como lo han hecho Chile, la Turquía, el Japón, la Grecia, etc. etc. ciertamente no tendríamos el desorden que deplorar y los resultados serían satisfactorios. p. 401

“Los industriales mineros, comerciantes y propietarios no están por una reforma inmediata: temen con razón se produzcan nuevos conflictos y que lo precipitado de estas innovaciones comprometería el crédito del país, con daño para las pocas empresas á cuyo desarrollo más que á todos los ideales políticos, debe la nación la escaza prosperidad material y moral de los últimos tiempos”. p. 409

Sesión Ordinaria del día 2 de diciembre de 1899, Sr. Morales. Bien sabía el jefe del Estado que este valeroso pueblo de Oruro era la cuna del liberalismo. Aquí se había editado el primer periódico, “El Orden”, que desenvolvía el programa científico del partido liberal, cuyo tópico era la federación. p. 511

Antes de concluir, me es satisfactorio hacer constar que el grupo federal no es opositor al gobierno ni se cree adverso de sus colegas que defienden el sistema unitario, no puede ser lo primero, porque todos somos amigos políticos de los actuales hombres del poder y varios de nosotros somos también amigos personales del Jefe del Estado y de sus dignos colaboradores. El gobierno es nuestra hechura y no podemos abandonarla. p. 517

Sesión ordinaria del día 5 de Diciembre de 1899. Sr. José Mª Camacho. ...¿Qué ha sido la Revolución del 12 de Diciembre? La revolución fue un pretexto... (rumores de desaprobación) ¡Un pretexto! Y un notable ciudadano cuya palabra es en estos momentos la más autorizada, la califico todavía con más exactitud y franqueza que yo. El General Pando la ha llamado “bandera de guerra”. Aún en los momentos más apretados de la revolución cuando nuestros soldados sufrían la victimaciones de Mohoza y el resto de la República, aún no había respondido a nuestro grito, ese mismo general en su carta de proposiciones al Presidente Alonzo, se cuidaba de distinguir y separar las tendencias liberales de la revolución, que también eran las suyas, de esas otras tendencias federales cuya filiación política era misteriosa, decía , pues en su carta de 4 de marzo, que se halla publicada en los anexos de la memoria del secretario general: “el partido federal de la Paz pide la reunión de una Constituyente de libre elección, para que resuelva la iniciativa que se tiene presentada a la nación. El Partido Liberal de Bolivia solo aspira a la libertad y pureza del sufragio. De la armonía de estas aspiraciones, ha resultado esa unión sincera, que hoy constituye la fuerza del Departamento”. p. 556-557

Ahora bien, si la federación fue un pretexto o una bandera de guerra ¿fue conveniente valerse de esa idea dándole tal carácter?

Sesión del 11 de Diciembre de 1899, Eduardo Diez de Medina. Durante la última revolución, resolviose formar un batallón de los indígenas cargadores de La Paz; así se hizo, y según la opinión de los jefes del ejército, fue es uno de los mejores batallones, por su disciplina, subordinación inteligente y valor. La revolución ha comprobado pues, que puede Bolivia contar con un contingente de más de cincuenta mil soldados de la altiplanicie para la defensa de la autonomía boliviana; de esa autonomía cuya subsistencia tanto se ha recelado, y que yo abrigo la convicción de que permanecerá, á pesar de todo... p. 652-653

Sesión del 11 de diciembre de 1899, Sr. Sainz P. Bolivia (...) consta de tres razas distintas en sentimiento ideas, expresiones, costumbres y hasta en religión: la raza blanca que forma un parte muy pequeña. La media o mestiza las dos octavas partes y la indígena las cinco octavas partes, razas entre las que existe en el fondo un antagonismo pronunciado: las virtudes solo se encuentran en la raza mestiza que no tiene virtud ninguna y sin embargo constituye la fuerza pública. Este es el problema que debemos resolver (...) esos son los que constituyen el pueblo que no gobierna pero que son gobernados, a los que es preciso preparar, por lo menos instruir y educar, para que sepan cómo se vive: esas masas son las que han dispuesto de nuestros destinos, con el nombre de elecciones, se les ha lanzado a formar mayoría y son ellas la que nos han dominado ocasionando todas las desgracias de la nación. Esas mayorías han sido arrastradas a la Plaza de San Francisco, para abandonar su bandera en un momento dado por que no tenían noción de patriotismo: verdad es que después se salvó el honor militar por que la clase decente cumplió su deber y arrastro a las masas al sacrificio, en esas masa no existe fuerza suficiente y tienen que ser arrastradas y eso es lo que tenemos, si vosotros nos aseguraís que esas masas serán llevadas por el buen camino os abandonaremos el campo, pero como estamos que se han de levantar en todos los pueblos, estemos también seguros que de hemos de caer en la anarquía y nos han de traer mayores desgracias. p. 655-556

Sesión matinal del día 12 de Diciembre de 1899, Sr. Sainz P. Desgraciadas de las razas el día que los indígenas lleguen a comprender su fuerza, este es otro problema como puso en peligro la vida nacional como ha habido un momento en que el jefe de las fuerzas revolucionarias trato de unirse con las de Alonzo, y les decía dominemos esa raza, el día que llegue á armarse ha de ser terrible (...) Es preciso pues prepararla educarla por consiguiente en esa raza no hay para que consultar mayorías ni minorías p. 659.

Sesión matinal del 12 de diciembre de 1899, Sr. Adolfo Mier. Se ha dicho también que no tenemos hombres, que necesitamos población extranjera, que nuestra raza dejenerada (sic) se halla en decadencia. El Sr. Sainz afirma que la clase aristócrata ó decente, es muy diminuta, que los cholos solo tienen los vicios de la clase decente y de la indíjena, y que á su corrupción se debe la derrota de San Francisco, en que se dio un tiro y tres pasos atrás... p. 687

El pueblo no está preparado se nos dice y se afirma que debemos traer poblaciones de fuera para conseguir el progreso de Bolivia. Progresará una nación porque sus hombres dirijentes por temor al trabajo, á los esfuerzos consiguientes, digan á otros hombres como ellos, con iguales aptitudes; venid apoderaos de nuestras casas, de nuestros bienes y por supuesto de nuestras familias, nosotros somos de raza en decadencia, hacednos prosperar, seremos vuestros escuderos.

¿Tal proceder se llamará progreso? No, mil veces no. Sería proclamar la conquista; algo peor. Es la muerte cobarde, es la abdicación de la dignidad de hombres; es peor que el suicidio, es la ... esclavitud voluntaria, infamante. Yo no querria progresar de ese modo”. (p. 690)

Sesión meridiana del día 13 de diciembre de 1899, Sr. Adolfo Mier. Con candorosa sinceridad decía el señor Saracho que la federación vendrá cuando estén civilizados todos los indios. Pero esa argumentación no es seria para ser considerada (p. 696)

Sesión matinal del 14 de diciembre de 1899, Sr. Urcullo. Bolivia aunque se triste decirlo, no tiene todavía la instrucción indispensable, ni las virtudes cívicas precisas para el gobierno del pueblo, por sí mismo; pues la inmensa mayoría de su población es absolutamente ignorante, y por lo mismo comprendo que no es tiempo de implantar la federación, así como considero que no hay necesidad ni urgencia para que precisamente esta Convención la sancione. No provoquemos perturbaciones instestinas ni demos margen a desmenbraciones territoriales, con reformas imprudentes. (p. 730)

Sesión meridiana del 14 de diciembre de 1899. Sr. Ramírez D. El Honorable Convencional, señor Pinilla, ha fundado su argumentación en el principio de nacionalidades. Debo detenerme algo en este punto. No solo se forman las naciones por la comunidad de intereses, sino también por la comunidad de lengua, de relijión, de historia, de costumbres y de tradiciones (...)

El régimen unitario, que sostiene el espíritu nacional con la centralización política, presupone la reunión coordinada de esos elementos pudiendo considerarse con la coronación del principio de nacionalidades. Quiero aplicar estos antecedentes a Bolivia. Comienzo, por de pronto, descartando las razas quichua, aymara y mojo, las mismas que solo deben estimarse como materias dispuestas para las conquistas de la civilización: en este punto me hallo de acuerdo con el informe de la mayoría de la Comisión de Constitución. La porción Boliviana que actúa dentro de la democracia consciente, en que habla la misma lengua, profesa la misma religión y tiene iguales costumbres, descansa en idéntica historia y mueve su vida sentimental en el campo de idénticas tradiciones, es decir, se halla ligada con los vínculos naturales, territoriales y positivos que constituyen el principio de nacionalidades. Así se constituyó Bolivia, sin haber necesitado pasar por el periodo de creación, periodo que dura años, siglos y evos. p. 753

... si surgiera el pacto reformista desaparecería la soberanía nacional y surgirían los soberanías locales, en mérito de las cuales unos Departamentos ingresarían en el pacto de la unión federal y otros Departamentos excusarían explícitamente su concurrencia, quedando de esta suerte, mutilada la republica (...) Vueltos al estado primitivo, y librado al contrato político á la voluntad de las diferentes secciones departamentales, acaso sobrevendría el triste fenómeno de la disgregación consentida (...)

Libremos la batalla del tercer crucero implantando el régimen federal, decía el H. convencional señor Viscarra. Libremos esa batalla HH. convencionales, pero que no sea para neutralizar los efectos de la victoria obtenida en el segundo crucero; que no sea para entregar al partido liberal un campo donde vayan a perderse un programa lleno de tradiciones y una política sembrada de sacrificios, que no sea finalmente, para alumbrar el nacimiento nominal de una federación y la muerte real de una república. p. 754

Sesión matinal del día 15 de diciembre de 1899, Sr. Aramayo. En oposición al federalismo, algunos honorables convencionales, nos han presentado a Bolivia como á un pueblo imbécil sin educación social ni política, en fin, como á una nación salvaje, como a un fosil monstruo que la ciencia vendrá a descubrir algún día; no estoy de acuerdo con ese pesimismo tan exajerado que desalienta. Se nos ha dicho con insistencia que el General Pando es opositor a la reforma, y que dimitiría al mando si se votase en favor de la federación.- No tal, tenemos pruebas oficiales de que él, acatará las resoluciones de la H. Convención. Sería desconocer el patriotismo del general Pando, que precisamente es el llamado de implantar la reforma; no digo que mañana, pero sí dentro de un años, dentro de dos años. (p. 762-763)

Sesión meridiana del día 15 de diciembre de 1899, Sr. Villazón: “Así hablando de razas y de naciones (he) dicho que siguiendo la política de otras naciones, deberíamos fomentar la inmigración extranjera, sagaz y de garantías (...) el señor Mier los ha alterado completamente, cuando nos ha afirmado que esto importaba aconsejar que entreguemos a los extranjeros nuestras casas negocios e intereses” pág. 767

Sesión meridiana del 15 de Diciembre de 1899, Sr. Vásquez: “Que después de dictar una constitución es indispensable buscar el progreso del país por el régimen de los ferrocarriles; que después de dirigir la atención a los asuntos internacionales es necesario hacer algo por el indígena que representa a las 5 octavas parte de la poblaciones.

Sesión meridiana del 16 de Diciembre de 1899, Sr. JM Saracho: “(...) Creo que puedo concluir, sin ofensa para nadie, que si los legisladores no están preparados para la reforma menos puede hacerlo el pueblo ni el común de los mortales (...) yo no puedo comprender, cómo puede implantarse una reforma sin los medios que ella requiere, sin que el ciudadano conozca sus deberes y sus derechos y más aún, sin que haya ciudadanos. Cuesta demasiado conseguir actualmente regulares funcionarios y no puedo comprender, como ni donde se conseguirá el numeroso personal que requiere un gobierno federativo (...) parece que ha sido objeto de burla entre algunos federales mi afirmación que para llegar a una reforma como la que se propone y como mínimum de preparación, debemos desear siquiera una parte de la raza aborigen tenga carta de ciudadanía. Lo que sí, sería digno de burla y de risa, una federación sin ciudadanos”

III El Estado señorial post guerra: dos fragmentos estatales…

a) MEMORIA PRESENTADA A LA LEGISLATURA DE 1900, preparada por el Sr. Ministro de Hacienda Dr. Demetrio Calbimonte. Im. del Estado, La Paz, pág. 23-24.

“Se advierte que el estanco del alcohol habiendo llegado a niveles altísimos en 1895 desde año hasta 1900 sufre un descenso alarmante.

“... esta situación que por lo producido en 1897 ya se aproximaba al desastre, en el periodo político angustioso que al fin se tradujo por la insurrección de 12 de diciembre de 1898, se reagravó y las perturbaciones de la guerra, hicieron casi nula la renta del estanco.

No fue esto lo peor; á la sombra de las deficiencias administrativas creadas por una activa campaña militar, se organizó completamente el contrabando, y se encargó de proveer abundantemente de alcohol al país. Los resguardos de la frontera, dispersos y supeditados a la raza indígena en armas, fueron insuficientes, y quedó ella abierta al comercio clandestino de alcohol.

La raza indígena de toda nuestra frontera occidental, es la principal consumidora de alcohol y domina la altiplanicie y los boquetes y escarpas de la cordillera y vive en esas regiones, á las que la acción gubernativa alcanza con dificultad. Terminada la guerra esa raza se mantuvo inquieta y aún insubordinada, hasta el punto de que en algunas regiones intimidó a las autoridades que se les mando y vivió en cierta independencia: bajo esas condiciones la importación de alcohol por los indígenas no tuvo inconveniente.

Ese estado de cosas, ha persistido hasta mucho despues del 10 de abril, y hoy mismo, una parte de la frontera occidental, está bajo la influencia del indígena”.

b) MEMORIA PRESENTADA ANTE EL CONGRESO ORDINARIO DE 1901, preparada por el Sr, Ministro de Justicia Dr. Samuel Oropeza, La Paz, 1901, Tall. Tip. Lit. págs. 203-205.

“Por informaciones reiteradamente solicitadas á incitativas del caso a las autoridades subalternas, conoce el Ministerio Periódicamente el estado de las causas criminales incoadas con motivo de los sangrientos asesinatos cometidos en masa en Peñas, Mohoza y Ayoayo, perpetrado con espantosa zaña por grandes grupos de indígenas.

El proceso Peñas se encuentra con la sentencia pronunciada, condenando á muerte a varios de los procesados que deberán ser sometidos a la suerte para sufrir la última pena. Se siguen las últimas tramitaciones judiciales.

Los procesados por la hecatombe de Mohoza han motivado prolongados y minuciosos debates en la estación del plenario, siendo recomendable la asiduidad del Juez y del Fiscal que conocen la causa. La segunda instancia no será tan morosa como la primera, por la índole de las tramitaciones y acaso muy pronto se podrá saber el resultado definitivo. Es de notar en esta causa, que de los procesados cuyo número pasa de ciento, han muerto unos veinte á causa de inanición física y moral.

Más lenta, por diversos motivos, ha sido la organización contra los victimarios de Ayoayo. Hace pocos días que el Subprefecto de la Provincia de Sica Sica, dió parte al ministerio de que había sido capturado Gregorio Suazo, principal autor e instigador de las matanzas. Otros sindicados se encontraban también presos en la insegura cárcel de Aroma. A petición de la Fiscalía de Distrito, se ha ordenado que ésta tome medidas de precaución, pudiendo trasladar á los detenidos a la Penitenciaría de la Paz.

Es grande la responsabilidad para las autoridades que intervienen en aquellos celebres procesos, que constituyen una página en nuestra sociabilidad, por este motivo, se atiende con cuidado á que la acción de la justicia no quede ilusoria”.

Notas:

[1] En las Actas de la Convención de 1899 se puede notar muchas alocuciones realmente inimaginables, los “indios en busca de la guerra de razas”, “los indios salvajes” son los discursos con que los más prominentes liberales lavan sus manos de los acontecimientos de Peñas y Mohoza.

[2] Redactor de la Convención Nacional de 1899 -Primer Tomo- Comprende las actas de las sesiones de 19 de Octubre (Preparatoria) hasta la de 18 de Diciembre inclusive (Clausura del Debate Federal). Imp. Tip. Lit. “La Económica, Oruro, 1900. 821págs.

[3] Cfr. Coordinadora de Historia; La Guerra Federal. En: Historias bajo la lupa, Suplemento del periódico La Razón, Fascículo 1, La Paz ,1998.

[4] El mismo año de 1899, en Colombia los liberales positivistas inician la guerra de guerrillas denominada “La guerra de los mil días” buscando la toma del poder acudiendo a la población Guajira de esa vecina nación. Cfr. “La Guerra de los mil dias” de Carlos Jaramillo, en: Estados y Naciones en los Andes. IEP-IFEA, Lima, 1986

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* Abogado, director general de Estudios y Proyectos del Viceministerio de Gestión Comunicacional.

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