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Actualizado el 2012-12-28 a horas: 23:45:47

Un año de retos y definiciones: Visión pragmática ante la inmigración; tensión en la relación con EE.UU. y los misiles Patriot en Turquía

2012: Los tríos amenazan a Rusia

Odalys Buscarón, Antonio Rondón y Jorge Petinaud Martínez *

Moscú (PL).- El año 2012 fue para los nexos de Estados Unidos y Rusia un cambio en el plano político y militar, sobre todo tras la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Chicago, donde se anunció la creación de una nueva triada militar: las armas nucleares, las convencionales y los sistemas de defensa antimisil. El retorno a la presidencia de Vladimir Putin para un período de seis años, con una agenda de modernización económica, y el ambiente de confrontación atizado por protestas callejeras de opositores, configuraron el acontecer político interno.

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Tras ocupar el sillón presidencial del Kremlin en un tercer mandato, Putin presentó una hoja de ruta por la cual debía avanzar el Gobierno para dar cumplimiento a las promesas electorales. Los pilares serían el crecimiento económico, el bienestar ciudadano (incremento de ingresos y puestos de trabajo) y la innovación tecnológica en función del desarrollo.

Según el propio mandatario, la estrategia tiene un fuerte contenido social y está volcada a una mejoría salarial de los trabajadores presupuestarios, aumento de las pensiones, creación de empleos y una rebaja de los costos de la vivienda para favorecer el acceso de familias jóvenes, entre otros proyectos. Cada una de las medidas cobró fuerza en los decretos presidenciales de mayo, que comenzaron a ejecutarse de inmediato por el nuevo gabinete de ministros.

Precisamente, Putin atribuyó algunos de los movimientos de cuadros ocurridos dentro del equipo ministerial y en las regiones a la falta de correspondencia entre las disposiciones anunciadas y su realización. Al mismo tiempo, el Parlamento dio un espaldarazo a los proyectos, con la mayoría en el poder del gobernante partido Rusia Unida.

Varios de los resultados expuestos por Putin antes del cierre del año muestran un mejor panorama en la cuestión salarial y el desempleo. Conforme a las cifras ofrecidas, el salario básico mensual creció en 2012 en un 8,8%, y como promedio se situó en noviembre en 27 mil 607 rublos, unos 920 dólares. Las pensiones subieron en 1,6 veces en lo que va de año. La desocupación pasó de 6,6% (2011) a 5,4% en noviembre, parámetro considerado uno de los mejores entre los países desarrollados, en opinión de Putin.

En lo económico, Rusia consiguió el ingreso a la Organización Mundial de Comercio, en agosto de este año, y el gobierno cifra las esperanzas en que esa apertura coadyuvará en alguna medida al crecimiento de la economía nacional y de la competitividad de la producción nacional.

Bajo el apogeo de protestas contestatarias, sin objetivos concretos ni programas alternativos, el presidente ruso dio curso a reformas políticas anunciadas, como la elección de gobernadores, nuevas reglas para formar el Senado por comicios directos y mayor flexibilidad en la inscripción de partidos minoritarios. A la par de los cambios en el sistema político, el mandatario impulsó leyes dirigidas a la salvaguarda de los intereses nacionales y a minimizar la injerencia externa en los procesos políticos del país.

La actividad en Rusia de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y la ley sobre los agentes extranjeros sobresalen entre las disposiciones firmadas por Putin. Esta última normativa afecta directamente a las organizaciones no gubernamentales, dedicadas a la política y financiadas desde el exterior. Al argumentar la postura rusa, el presidente Putin acusó a la Casa Blanca de fomentar la ola de malestar en Rusia, desatada al calor de los comicios legislativos en diciembre de 2011 y presidenciales de marzo pasado.

Recientemente, la Duma Estatal propuso como enmienda a la Ley anti Magnitsky la prohibición total a la actividad de las organizaciones no gubernamentales con perfil político y financiadas por Estados Unidos. La labor de estas ONG daña los intereses de Rusia y quebranta los derechos soberanos de los rusos a dirigir su país de manera independiente, expuso el vice titular de la comisión parlamentaria para legislación constitucional Dmitri Vyatkin.

Muchas de esas disposiciones han sido tomadas como bandera de críticas por la llamada oposición no sistémica (sin representación parlamentaria) en contra de la figura de Putin; sin embargo, marcaron un punto de consenso entre las cuatro principales fuerzas políticas del país. Según sociólogos, el pulseo contestatario en las calles descendió a mitad de año debido a la ausencia de programas alternativos del variopinto movimiento, y el desinterés de estamentos inconformes, de implicarse en protestas sin plataformas sociales específicas.

Mientras, en contraste, el período marcó un apogeo en las reformas, sociales y políticas, más que nada, y en acciones concretas para combatir la corrupción. A inicios de noviembre, el presidente destituyó al ministro de Defensa Anatoli Serdiukov y encomendó investigar a fondo un millonario desfalco al Estado, destapado tras el escándalo con el holding “Oboronservis”.

Otros procesos están en marcha en relación con fondos desviados en el Ministerio de Agricultura y el Sistema de Navegación satelital Glonass, sectores considerados estratégicos. En la rendición de cuentas ante el Parlamento, Putin asumió como reto de su mandato la tarea de “crear una Rusia rica y próspera, capaz de moverse hacia adelante...”; la meta de la modernización y el crecimiento siguen en la agenda presidencial.

Un gigante en la OMC

El ingreso oficial de Rusia a la Organización Mundial del Comercio (OMC) marca una espera de 17 años y la presencia de un gigante y mayor productor de hidrocarburos en una entidad que concentra el 95% del mercado mundial. Sin embargo, la presencia de un almacén de materias primas como esta nación euroasiática en la OMC es un paso visto aquí con opiniones encontradas de los economistas.

El propio gobierno ruso reconoce que las pérdidas directas para el presupuesto nacional en el 2013 será de 188 mil millones de rublos (unos 5.911 millones de dólares) y otros 257 mil millones de rublos (8.081 millones de dólares) en 2014. Sin embargo, expertos del ministerio ruso de Desarrollo Económico estiman que tales pérdidas serán compensadas en gran medida con el incremento de los volúmenes de exportación de productos rusos y con el aumento de las inversiones en este país.

Después de 17 años de tensas negociaciones, Moscú logró para sus productores condiciones favorables para el comercio. Así, la Unión Europea deberá eliminar las cuotas para las exportaciones rusas de metales y otros productos de la rama metalúrgica, lo cual abrirá más posibilidades para consorcios como Narilski Nikel y Rusal, entre otros colosos nacionales. De igual forma, los países europeos deberán triplicar el volumen de las cuotas de exportaciones rusas de madera a partir de 2013.

Al mismo tiempo, de los beneficios por 900 mil millones de dólares anuales que deja en el mundo la reducción de aranceles, 18 mil millones serán para Rusia, estiman en el referido ministerio. Además, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el ingreso a la OMC permitirá un aumento, en tres años, de las ganancias para Rusia, equivalentes al 3,3% de su Producto Interno Bruto (PIB). Para dentro de una década, los ingresos podrían llegar al 11% del PIB, es decir, unos 162 mil millones de dólares.

De acuerdo con el diario Komersant, las ganancias del ingreso a la referida entidad internacional más bien serán indirectas, con el aumento de la entrada de capital foráneo y la reducción de los trámites burocráticos, lo cual brindará confianza al inversor. Además, se espera que las zonas más beneficiadas por la medida sean las del Noroeste, incluida la ciudad de San Petersburgo, y las del Lejano Oriente, cercanas a una región de gran perspectiva comercial.

Por otro lado, se espera que la entrada de Rusia a la OMC genere 40 mil puestos laborales adicionales, aunque algunos expertos citados por la prensa local destacan que será necesario contabilizar, por otro lado, las pérdidas de empleos en las ramas más afectadas. Al respecto, el gobierno ruso recuerda que en las conversaciones se logró de cinco a siete años de gracia para la aplicación de las regulaciones de la OMC para esferas como la industria automotriz, la ligera, la de construcción de maquinaria y la agrícola.

En el caso de la agroindustria, que incluye no solo los cultivos, sino también la producción de carne vacuna, avícola y porcina, los subsidios anuales acordados de nueve mil millones de dólares casi superan las posibilidades financieras del propio estado ruso. Según el ministro de Desarrollo Económico Andrei Belousov, el estado aprobó ayudas por un billón 509 mil millones de rublos (unos 47.452 millones de dólares) para el periodo 2013-2020.

El volumen total del apoyo estatal a la agricultura alcanza los dos billones 280 mil millones de rublos (69.512 millones de dólares), incluidos los 700 mil millones de rublos (23.475 millones de dólares) de los presupuestos de las regiones rusas. Asimismo, se inicia la reducción de los aranceles para unos mil tipos de mercancías como alimentos, alfombras, ropas y medios de transporte. Pero expertos estiman que la reducción de 30 a 25% del recargo a la importación de autos nuevos apenas la percibirá el consumidor, pues deberá realizar nuevos pagos, mientras que la diferencia podría ser barrida con un cambio del curso del rublo.

Al mismo tiempo, la entrada de Rusia a la OMC esta lejos de poner fin al debate interno sobre pérdida-beneficio de la medida, en especial después de las discrepancias surgidas en el Parlamento para aprobar el Protocolo Final del ingreso a esa organización. El documento recibió la aprobación de 238 diputados del gobernante partido Rusia Unida, mientras que las otras tres agrupaciones políticas opositoras votaron en contra (208) o se ausentaron de la votación.

Por otro lado, el diario Nezavisimaya Gazeta llama la atención acerca de que Rusia es el primer país de la Unión Aduanera (UA) en adherirse a la OMC, pues Kazajstán espera hacerlo antes de finalizar este año y Belarus tiene esperanza de ingresar a más tardar en 2013. De hecho, la UA fue creada bajo preceptos de la OMC. En un principio, Moscú anunció que entraría a la entidad internacional junto a Astana y Minsk, pero luego decidió hacerlo en solitario.

La aplicación de regulaciones de la institución comercial, fundada en su forma actual en 1994, para los productos rusos en Estados Unidos deberá esperar por la derogación de la enmienda Jackson-Venik, la cual prohíbe la venta a esta nación de alta tecnología norteamericana. Aunque la moratoria para la aplicación formal de la citada enmienda se pospone cada año, su existencia legal complica las relaciones comerciales de Moscú y Washington.

El ingreso de una de las economías de peso en el orbe, del primer productor de petróleo y gas, así como de la nación más extensa, deberá introducir cambios sustanciales en el contexto de la OMC, aunque el ruso común quizás deberá esperar varios años para palpar beneficios. De hecho, se espera que se reduzca en el 40% el arancel para la entrada a Rusia de cerdos vivos, carne porcina y autos nuevos. Pero en el caso de los vehículos, Rusia introduce un nuevo arancel por utilización que casi regresa el producto a su precio original.

Además, las reducciones arancelarias deberán efectuarse en el sector cárnico sin bajar de 0,5 euros por kilogramo y hasta cinco por ciento del total. Tal medida pone a los agricultores y ganaderos en alerta desde ahora, aún cuando en las regulaciones para el ingreso ruso a la OMC existían cláusulas encaminadas a extender de cinco a seis años el referido plazo para aplicar regulaciones en varias esferas.

El presidente de la Unión Cárnica Nacional Serguei Yushin afirmó que los efectos negativos los sentirán con más fuerzas la pequeña y mediana empresa, así como las de baja efectividad, pero también puede afectar a grandes conglomerados nacionales. Todo ello puede, a su vez, reducir la rentabilidad y el tiempo de recuperación de las inversiones, que pasaría de cinco o seis años, como ahora, hasta de 10 a 12 años en el futuro, con lo cual se reducen las inversiones y los bancos ofrecen créditos con sumo cuidado, opinó.

De otro lado, los que favorecen el ingreso ruso a la OMC estiman que el volumen de la circulación de mercancías desde y hacia adentro del país aumentará en el 18 por ciento, tras la entrada. El incremento de la circulación de mercancías elevará la responsabilidad de la infraestructura nacional de transporte, en especial, la ferroviaria por donde circula el 85% del total.

Sin embargo, el diario Nezavisimaya Gazeta (NG) estima que el sistema ferroviario ruso podría quedar por debajo de las necesidades de traslado de productos por el territorio nacional, a causa del aumento de venta o compra de mercancías. Asimismo, los especialistas sugieren que el estado apoye a las pequeña y mediana empresas, las más vulnerables con la adhesión al órgano internacional, para adquirir nuevas tecnologías, afirma NG.

Con visión pragmática ante la inmigración

El gobierno ruso desde una posición pragmática y realista intenta distanciarse de los mitos que históricamente han estigmatizado a la inmigración, con una política en perfeccionamiento, para atraer fuerza laboral calificada. Como estado moderno, multinacional e inmerso en la globalización, Rusia no está exenta de debates internos sobre el papel de la migración en la economía, en la estabilidad del mercado laboral, en la situación social y la socialización cultural, en la que predominan criterios eurocentristas.

Con frecuencia abundan en los sitios rusos en Internet -con dosis enmascaradas de xenofobia y racismo- criterios negativos sobre los inmigrantes para sembrar incertidumbre ante una supuesta competencia en el mercado laboral o el incremento de la criminalidad, achacado solamente a elementos foráneos, principalmente del Cáucaso y Asia Central.

Se abruma constantemente a la opinión pública con cifras exorbitantes de inmigrantes ilegales que “usurpan puestos de trabajo o beneficios sociales”, cuando se sabe que la mayoría representa mano de obra explotada, destinada a oficios o empleos de baja remuneración sin absolutas garantías. Así, los mitos son diversos; las opiniones contrastan desde el estatus social de los individuos hasta la edad, pero en general prevalece el criterio de que el Estado debe controlar la inmigración y combatir a los ilegales, según estudios sociológicos.

Recientemente, el primer ministro Dmitri Medvedev hizo pública una disposición que da luz verde al otorgamiento en 2013 de más de 100 mil permisos temporales a extranjeros sin ciudadanía, residentes en distintas regiones de la Federación. En octubre pasado, el presidente Vladimir Putin anunció ante su par de Tayikistán Emomali Rajmón una serie de facilidades para que los trabajadores tayikos reciban permisos laborales hasta tres años.

Más de un millón 130 mil inmigrantes tayikos trabajan en Rusia, principalmente en construcciones, cuyas remesas sumaron en 2011 tres mil millones de dólares, casi la mitad del Producto Interno Bruto del país centroasiático. La inmigración laboral proviene fundamentalmente de las antiguas repúblicas soviéticas Belarús, Moldavia, Ucrania, Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán; además de Turquía, China y Vietnam.

El grueso (el 40%) ocupa el sector de la construcción, seguido de comercio, industria, agricultura y transporte, en ese orden. No existen, según estudios, estadísticas reales de la distribución de inmigrantes en la esfera de los servicios, incluidos el ocio, entretenimiento, comunales y trabajo doméstico, en los que son más visibles las mujeres.

Prevalece el criterio de que la migración laboral en Rusia es en gran medida todavía un fenómeno sexista, con el 70% de predominio masculino, y otras estadísticas sitúan el indicador en el 82,4%, asociado en primer lugar a la estructura ocupacional de la inmigración.

Al margen de la regulación del flujo migratorio, no caben dudas de que las medidas de estimulación a la fuerza de trabajo foránea ayudarán gradualmente a solucionar la crisis demográfica que enfrenta Rusia hace más de una década, a causa del preocupante desequilibrio entre natalidad y mortalidad, el despoblamiento en varias regiones y el envejecimiento de la ciudadanía.

De acuerdo con el Servicio Federal Migratorio, de 13 a 14 millones de extranjeros ingresan anualmente al país, de los cuales el 77% proceden de la Comunidad de Estados Independientes y el 10 por ciento de la Unión Europea. La prensa rusa, sin embargo, maneja cifras más altas de la presencia de inmigrantes, y las más conservadoras la fijan en unos 15 millones de personas, más del 10% de la población.

En cuanto a los trabajadores, cerca de cinco millones son inmigrantes y, de éstos, se calcula que solo un millón labora en condiciones legales, conforme a las estadísticas del Servicio Federal Migratorio (SFM). El Estado ruso tiene interés en crear un mercado civilizado de fuerza de trabajo extranjera, de ahí que de manera constante se perfecciona la legislación migratoria, declaró a la Voz de Rusia la subdirectora del SFM Ekaterina Egorova.

Se asignan, dijo, cuotas específicas para trabajadores extranjeros, en dependencia de las demandas de las regiones, y algunas otras facilidades para la legalización laboral. La demanda de empleados migrantes, fijada para este año por el ejecutivo, fue de un millón 745.584 personas, equivalente prácticamente al nivel de 2011, puntualizó en un informe el Ministerio de Salud y Desarrollo Social.

Sin embargo, la irrupción de la crisis económica global en este país, en septiembre de 2008, y las medidas posteriores de protección del mercado interno influyeron de manera decisiva en una reducción de las tasas de inmigrantes en busca de trabajo. Demógrafos calculan que hacia el 2025, la población económicamente activa de Rusia se reducirá al menos en 10 millones de personas, observó recientemente durante un debate el secretario del Consejo de Seguridad Nikolai Patrushev.

En su opinión, se requieren nuevas decisiones y medidas para atraer fuerza de trabajo altamente calificada. De acuerdo con estadísticas, en 2012 el peso de obreros calificados entre los inmigrantes equivalía al 76%, un aumento del 2,5% respecto a 2011.

Existe, según fuentes gubernamentales, una demanda en el mercado laboral ruso de ingenieros, cuadros de dirección de nivel medio y administrativos; en general de obreros calificados de diverso perfil, en parte por la sangría de especialistas en la década anterior. Al mismo tiempo, las propias estadísticas oficiales desmontan los mitos de una supuesta amenaza foránea al mercado laboral interno.

Los empleados inmigrantes representan apenas el 2,54% del total de los ocupados en la economía, y el 2,38% de la población económicamente activa de Rusia, conforme con los datos del Ministerio de Trabajo. Expertos del Instituto de Demografía de la Escuela Superior de Economía de la Universidad Estatal de Moscú sostienen que la economía de Rusia no sobrevivirá sin el trabajo de los inmigrantes.

El proyectado crecimiento económico, e incluso ante un real aumento de la productividad del trabajo, no será posible sin un completamiento a gran escala de recursos laborales a cuenta de los inmigrantes, advierte un estudio sobre el tema. Muchas regiones de la Federación no solo experimentan un absoluto déficit de fuerza laboral, por ejemplo Siberia y el Lejano Oriente.

Como perspectiva, analistas vaticinan una contracción de la fuerza laboral de ocho millones de personas hacia 2015 y, para 2025, de 18 a 19 millones. La inmigración, en tanto fenómeno moldeable a los factores externos, está capacitada para dar una respuesta rápida a estos desafíos demográficos en la próxima década, alentaron expertos.

Relaciones ruso-estadounidenses signadas por tensión en 2012

Una reciente frase del presidente Putin en alusión a Estados Unidos ante más de 1.200 periodistas, resume la tensión imperante en 2012 en las relaciones entre la superpotencia y su contraparte eurasiática. Estados Unidos trata de permanecer en el pasado y eso es muy malo, sostuvo el mandatario durante la sesión anual de preguntas y respuestas en Moscú, a la que asistieron mil 226 reporteros nacionales y extranjeros.

La ampliación del sistema de defensa antimisiles (DAM) norteamericano en Europa, sin las garantías jurídicas vinculantes reclamadas por Moscú como prueba de que el proyecto no enfila contra su seguridad, es el primer elemento que respalda el punto de vista del jefe del Kremlin. Considerado piedra angular de los nexos bilaterales por los miembros de la elite gobernante rusa, este asunto lastra con carácter antagónico las relaciones entre Washington y Moscú.

En marzo de 2012, antes de las elecciones presidenciales en el país más extenso del planeta, el jefe de la Casa Blanca Barack Obama prometió a su par Dmitri Medevev más flexibilidad sobre el DAM después de los comicios en los que logró reelegirse para un segundo mandato. La promesa fue cumplida, pero en sentido inverso, pues hoy, además de los misiles y los radares terrestres previstos inicialmente para ser instalados en la República Checa y en Polonia, el llamado escudo antimisiles incluye una plataforma naval, que puede acercarse a las costas rusas. Componentes del DAM ya están presentes o en proceso de instalación en España, Holanda, Alemania, República Checa, Polonia, Rumanía y Turquía.

Firmado por Obama y Medvedev en 2010, en el preámbulo del acuerdo Star-III sobre limitación de los arsenales nucleares, Moscú introdujo una cláusula que deja la puerta abierta para su posible retirada si se siente amenazada por el DAM. El punto final del diálogo en este tema pareció escribirlo el 7 de mayo de 2012 la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton quien expresó públicamente que Rusia no tenía derecho a opinar sobre el escudo antimisil.

Como reacción, el actual mandatario ruso ratificó la decisión de promover un rearme a gran escala con la firma de una ley que respalda la creación de la Fundación de Estudios Avanzados, especializada en temas de defensa. La institución promoverá proyectos de investigación y desarrollo (I+D) con el objetivo de impulsar un progreso radical en materia militar, tecnológica y socioeconómica, informó el servicio de prensa del Kremlin.

Según la regulación, la nueva estructura sustituirá a la comisión gubernamental para la industria defensiva, y estará supeditada al Ejecutivo y al Ministerio de Defensa. Para comenzar sus trabajos, contará con una plantilla de hasta 100 personas y en una primera fase impulsará unos 150 proyectos de I+D, en particular los de mayor riesgo en su realización, se informó.

Sobre la base de estos proyectos, el viceprimer ministro a cargo de la modernización de la industria militar Dmitri Rogozin y altos jefes militares han insistido en que el programa estatal ruso de armamentos hasta 2020 resolverá el problema del escudo antimisiles desplegado en Europa. Pero el DAM no fue en 2012 el único punto de fricción geopolítica entre Moscú y Washington.

En el plano bilateral y en el multilateral las partes mantuvieron posiciones irreconciliables sobre cómo resolver las diferencias de Occidente en relación con el programa nuclear iraní y cómo hallar una solución al conflicto sirio. Mientras Washington y sus aliados trataron de imponer sanciones y de manipular al Consejo de Seguridad como antes en Irak y Libia, Rusia abogó por la solución política y con su derecho de veto bloqueó peligrosas iniciativas occidentales en el órgano de la ONU, cuyas resoluciones tienen carácter de obligatorio cumplimiento.

La injerencia estadounidense en los asuntos internos de Rusia contribuyó a la tirantez que caracterizó el diálogo bilateral en 2012. Ante la comprobada presencia de la Usaid y otras organizaciones no gubernamentales occidentales, tras las protestas masivas después de los comicios legislativos y presidenciales, Moscú tomó medidas legales y prohibió su funcionamiento en el territorio nacional.

Politólogos como la directora del Instituto de Estudios de Política Exterior e Iniciativas Verónica Krasheninnikova denunciaron de manera reiterada la manipulación por la Casa Blanca de la defensa de los derechos humanos con fines de propaganda antirrusa. Al respecto, Putin denunció ante la prensa que Estados Unidos interviene en los asuntos internos de Rusia con el pretexto de defender a los prisioneros, pero no estaría de más que prestaran atención a sus problemas, en concreto lo que ocurre en las cárceles de Abu Ghraib, en Irak, y Guantánamo, en Cuba, dijo. No lo sabemos, pero puede que sus agentes sigan recurriendo a la tortura, reiteró enfático.

Interrogado acerca de la Ley Magnitsky, que prohíbe a funcionarios rusos entrar en territorio estadounidense y establece el embargo de sus cuentas en ese país, el jefe del Kremlin respaldó la posición de la Duma estatal (cámara baja). El proyecto de Ley antimagnitsky, nombrado Dima Yakovlev, que prohíbe la adopción de niños rusos por ciudadanos estadounidenses, es una respuesta emocional de la Duma, pero considero que es adecuada, sentenció el estadista.

Al retomar el tema del Acta Magnitsky, el líder de la Federación de Rusia aclaró que lo indignante para Moscú no es que Washington adopte medidas contra funcionarios rusos corruptos, sino sustituya una ley antisoviética por otra antirrusa. Se trata de que ellos reemplazan una ley antisoviética (la enmienda Jackson-Vanik, que restringía el comercio bilateral), por otra, insistió.

A finales de 2012, Clinton volvió a inmiscuirse en los asuntos internos del gigante eurasiático, como expresión de la atmósfera de tensión predominante en los vínculos entre ambas potencias. En declaraciones a la publicación estadounidense Financial Times, al referirse a la Unión Aduanera (Belarus, Kazajstán y Rusia) y los avances del proyecto de la Comunidad Económica Eurasiática, la jefa de la diplomacia estadounidense advirtió que Washington impedirá una recomposición de la Unión Soviética con Moscú a la cabeza.

Altos funcionarios gubernamentales y legisladores respondieron desde la tribuna y en duras declaraciones a medios de prensa, como otra confirmación de la tensa atmósfera predominante en los vínculos entre el Kremlin y la Casa Blanca en 2012.

Los tríos amenazan a Rusia

El año 2012 fue para los nexos de Estados Unidos y Rusia un cambio en el plano político y militar, sobre todo, tras la cumbre de la OTAN en Chicago, donde se anunció la creación de una nueva triada militar. Si en los tiempos del presidente Dmitri Medvedev se habló de un reinicio en las relaciones bilaterales y se llegó a firmar el Tratado de Limitación y Reducción de Armas Estratégicas en abril de 2010, los nuevos tiempos presagian una nueva espiral de confrontación.

De hecho, se podría decir que desde la llegada al poder de Vladimir Putin en 2000, que coincidió con la entrada del republicano George W. Bush a la Casa Blanca, la “luna de miel” con Estados Unidos que siguió al derrumbe de la Unión Soviética se acabó definitivamente. Ahora, con la salida de Medvedev y el regreso de Putin, más bien, todo vuelve a su lugar y la creación de la nueva triada de la OTAN es un elemento de amenaza para la seguridad nacional, seria y actual para Rusia.

La triada la forman ahora las armas nucleares, tanto tácticas como estratégicas, las convencionales y los sistemas de defensa antimisil, en especial, para interceptar misiles balísticos intercontinentales. Rusia es uno de los pocos en el orbe que cuenta con esos armamentos. En efecto, una primera etapa del referido sistema sería el llamado Potencial Inicial Antimisil Europeo, cuyo desarrollo concluirá en este mismo año, señalan expertos rusos.

Tal esquema contará con un arsenal que combina instalaciones de radiolocalización y pronto aviso, baterías antimisiles con basificación terrestre y marítima, así como todo el arsenal combinado de armas estratégicas estadounidenses, británicas y francesas. A ello se unirán las armas nucleares tácticas, tanto en el territorio norteamericano como las desplegadas en Holanda, Bélgica, Alemania, Italia y Turquía, incluidas las bombas de caída libre del tipo B-16-12, de alta precisión y con una potencia de 50 kilotones.

Esos proyectiles pueden ser transportados tanto por la aviación táctica como por la estratégica. Aviones de combate de los cinco estados mencionados realizan maniobras con maquetas de B-16, a las cuales se unen naves de guerra de otros estados de la OTAN. Estados Unidos se dispone a producir entre 430 y 900 bombas del referido tipo en los próximos años, destaca la prensa rusa.

De esa forma, los peligros para Moscú aumentan en tiempo real y ya pasó la etapa en que se podía hablar de un riesgo futuro, pues para el despliegue de la citada triada existen todas las condiciones y apenas es necesario crear elementos nuevos. Más bien se trata de formar mecanismos de coordinación y seguimiento, adoptados a los nuevos objetivos mucho más globales de control y neutralización de Washington y la OTAN.

De esa forma, se crea la Estructura de Información y Mando de Defensa Antimisil en Europa para coordinar las acciones de los estados mayores de Estados Unidos y la alianza atlántica bajo el nuevo concepto de la triada. A ello se une la formación de un comando único con el referido fin, que tendrá su sede en la ciudad belga de Mons.

Pero los componentes del nuevo trío global son bien palpables y después de concluida la primera etapa se cuentan con los siguientes elementos que son una preocupación visible para Moscú. Así, a partir de marzo de 2011, el Pentágono puso en vigilancia constante de las costas europeas a un grupo naval, integrado por el crucero Ticonderoga (CG-7) y el destructor Arleigh Burke (DDG-51).

Los buques están dotados de los sistemas de dirección e información Edges y de los cohetes interceptores SM-2 y SM-3. Pero los mencionados misiles, los cuales ya cuentan con una versión de un alcance de entre 300 y 500 kilómetros, en un futuro cercano se modificarán para destruir cohetes balísticos intercontinentales en pleno vuelo, algo que amenaza al potencial estratégico ruso.

Además, el SM-2 y el SM-3 cuentan con una modificación de basificación terrestre. Para 2012, solo en Europa, debían ser desplegados 111 misiles SM-3, para 2015, serán 234, en 2017, llegarán a 356 y antes de 2020, sumarán 515. En tales circunstancias, la efectividad de las armas nucleares de Rusia podría quedar muy afectada, pues los referidos interceptores estarían situados en un área geográfica desde donde podrían eliminar las armas estratégicas en su primera etapa de vuelo.

De esa forma, se constata que quedaron desplegados 30 interceptores de basificación terrestre GBI (Ground Based Interceptors) en Alaska y California. Asimismo, fueron activados 159 misiles de basificación marítima, incluidos 72 SM-2 y 87 SM-3, así como 18 interceptores del tipo THAAD (Terminal Hyde Altitude Area Defense Systems), destinados a la destrucción específica de misiles balísticos intercontinentales.

El despliegue también incluye la instalación de 903 complejos antiaéreos Patriot, con cohetes de la más reciente modificación PAC-3, y 23 buques de combate con sistemas Edges, aunque al finalizar este año serán 29 y 84 para 2041. La mayoría de los referidos buques “pastará2 por los mares Negro, Mediterráneo, Báltico, Barents y del Japón, nada alejados de las costas rusas.

Por otro lado, la OTAN crea su propio programa antimisil, el Sistema Activo Escalonado de Defensa Antimisil, el cual incluye al menos tres radares de localización lejana y pronto aviso en Reino Unido, Dinamarca y Noruega, así como otros tres en Estados Unidos. A ello se suman seis estaciones de radiolocalización del tipo AN/TPY-2, incluidas dos específicas para el funcionamiento de los THAAD, situadas en el Golfo Pérsico, así como otra en la localidad de Tula, en Groenlandia (bajo administración danesa).

Con el mencionado despliegue de estaciones de radiolocalización, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN pueden ejercer el seguimiento de objetivos aéreos y realizar otras tareas de vigilancias de todo el territorio de la Federación Rusa, señalan expertos militares. Para mayor preocupación de Rusia, la OTAN realiza maniobras en los cielos de la región de Lituana, Letonia y Estonia, conocidas como “Patrullaje Aéreo del Báltico”, en las cuales participaron cazas de 14 países de la OTAN, de marzo de 2004 a julio de este año.

Los tríos parecen convertirse en amenaza real y palpable para Rusia, que ya la obligan a poner en práctica medidas bélicas extra oceánicas y a reforzar su puño nuclear. ¿Hasta dónde podrá ser eso posible?

Los Patriot en Turquía, ¿un proyecto defensivo?

El inminente despliegue de los cohetes Patriot de la OTAN en la frontera turco-siria incrementa la preocupación de Rusia, amenazada desde antes por el sistema DAM de Estados Unidos y sus aliados del bloque político-militar ofensivo en Europa. Serguei Lavrov, canciller ruso, confirmó a la prensa que en diálogo telefónico reciente con el secretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmusen expresó la inconformidad del Kremlin por el emplazamiento de esas armas en una zona conflictiva.

Durante la plática, llevada a cabo por solicitud de Fogh Rasmussen, el alto cargo de la alianza noratlántica informó a Lavrov acerca de la situación, tras la solicitud turca de emplazar los complejos tierra-aire en su territorio. Reiteró el ministro de Exteriores, por su parte, que Rusia está preocupada por los planes de incrementar la presencia militar en la región, en vez de establecer una línea de comunicación directa entre Ankara y Damasco para evitar incidentes.

En Bruselas, Rusia continuará exigiendo las aún no recibidas garantías jurídicas de que el DAM no apunta contra el país más extenso del planeta y advertirá de las contramedidas que tomará para evitar que se rompa la paridad disuasoria estratégica. Acerca de los Patriot, Recep Tayyip Erdogan, primer ministro turco, en tanto, consideró errónea la reacción rusa. Me parece muy equivocada la declaración formulada por Rusia; estos misiles se emplazan con fines defensivos, dijo a los periodistas el jefe de gabinete.

Sin embargo, diversos medios reflejan en Internet que junto a España, Holanda, Polonia y Rumanía, Turquía es uno de los países comprometidos con Estados Unidos para desplegar los radares de banda X, embarcaciones o los cohetes terrestres del DAM. El parlamentario turco Vali Agh Baba, del opositor Partido Republicano Popular, denunció a comienzos del año en curso como ilegal el establecimiento de un radar de la OTAN en ese país.

Agh Baba también tildó de ilegal la entrada al territorio nacional de un grupo de militares estadounidenses, quienes llegaron para instalar el sistema de alerta temprana de la OTAN, consignó IRNA. Tras recordar que la Constitución turca establece que el envío de tropas a otro país y el recibimiento de fuerzas extranjeras requieren autorización parlamentaria, el legislador denunció que el Gobierno no solicitó ese permiso.

Ankara aceptó albergar en la pequeña aldea de Kurejit, en la provincia oriental de Malatya, a 700 kilómetros de la frontera con Irán, el sistema de radares de la OTAN impulsado por Washington como parte del DAM en Europa. Los Patriot que llegarán de Alemania junto a especialistas militares de ese país, son interpretados por Moscú como un preocupante refuerzo.

Al referirse al tema, el experto Lajos Szaszdi sostuvo que, ubicados en la frontera turco-siria, estos cohetes representan una amenaza no solo para Damasco, sino también para Rusia e Irán. Consultado por la televisora global Rusia Today, el analista advirtió que la versión solicitada por Ankara al bloque político-militar ofensivo puede interceptar misiles balísticos de corto alcance (tácticos), de crucero y aviones.

Szaszdi considera que el radar de banda X se puede integrar con los Patriot y guiarlos para destruir vectores balísticos e interceptar blancos superiores quizás a mayor distancia de la concebida en el diseño inicial de esta arma. Añade el analista que el radar operativo en Turquía se puede acoplar, además, con sistemas de la DAM basados en unidades navales y, en tal caso, sería utilizado contra Irán.

No olvidemos que más al sur de Siria se encuentra Israel, por lo que los Patriot podrían ser utilizados como un escudo de defensa antimisil desde Tel Aviv y, en este caso, no solo contra Irán, sino también contra Rusia, opinó el politólogo. Sobre esa base, Szaszdi señala que la solicitud turca a la OTAN para instalar tales armamentos en la frontera con Siria ya se convirtió en un punto de fricción diplomática.

De otro lado, el activista político Yazan Abdallah desestimó en Rusia Today el argumento esgrimido por Ankara de que los misiles tienen un carácter defensivo. Otros expertos coinciden con él en señalar que Turquía posee el segundo mayor Ejército de la OTAN y se puede proteger de supuestos ataques con morteros desde el lado sirio.

Esto es claramente una intervención a gran escala, en la cual quieren asegurar la posibilidad de una zona de exclusión aérea, denunció Abadallah. Opinó que si el conflicto se intensifica, abriría las puertas a una probable intervención militar, justificada por una supuesta crisis humanitaria. El desplazamiento de cientos de miles de ciudadanos sirios hacia Turquía por el conflicto que vive el país, serviría como pretexto para esgrimir la existencia de una crisis humanitaria, señaló. Sin embargo, dijo, lo más probable es que la situación derive en una guerra sin cuartel, prolongada, a fin de desgastar a Siria antes que iniciar una intervención repentina, concluyó el activista.

La polémica en torno a los Patriot, coloca en el centro de la opinión pública de Rusia la amenaza del DAM y las contramedidas que se deben aplicar. Viceprimer ministro del Gobierno a cargo de la modernización de la industria militar del Kremlin, Dmitri Rogozin advirtió recientemente que el despliegue en Europa del sistema naval de defensa antimisil de Washington derivará en una reacción severa de Moscú.

La tensión provocada entre Rusia y la OTAN por el escudo antimisiles de Estados Unidos ya en su forma actual incita a una carrera de armamentos, expresó en declaraciones a RIA Novosti. Rogozin recordó que el programa nacional de armamentos prevé que el Ejército ruso reciba sistemas antiaéreos S-400 y los nuevos S-500, capaces de interceptar misiles balísticos fuera de la atmósfera terrestre.

Pero insistió en que las fuerzas de defensa antimisiles del Kremlin se ubican en territorio nacional, a diferencia de las del Pentágono. “No desplegamos sistemas frente a las costas de EE.UU. por carecer de pretensiones expansionistas y agresivas, y tampoco buscamos desestabilizar la situación en otras regiones del mundo”, concluyó el viceprimer ministro ruso.

* Odalys Buscarón es jefa de la corresponsalía de Prensa Latina en Rusia, y Antonio Rondón y Jorge Petinaud, corresponsales en Rusia.

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