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Actualizado el 2008-09-04 a horas: 21:23:35
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Proyecto de clase, regionalismo y discurso racista 1

El discurso del movimiento autonomista

Carla Espósito Guevara

El objetivo de este documento es demostrar la existencia de un racismo implícito en el discurso del movimiento autonomista. El discurso de la dirigencia cívica oriental con contenidos identitarios y que apelan fundamentalmente al sentimiento están creando nuevos discursos sobre la migración interna como el "nuevo enemigo interno". Tal proceso, desde nuestro punto de vista, supone a la vez la territorialización del racismo.

Pretendemos lograr este objetivo a través del análisis del discurso regionalista del movimiento cívico. Desde nuestra perspectiva, la principal característica del movimiento autonomista es que guarda una profunda relación con dos temas fundamentales que son primero, la construcción de la "cruceñidad", como una nueva identidad politizada que supone tanto un discurso profundamente diferencialista como una nueva versión del mestizaje y segundo, con el tema de la tierra, pues es a partir él que se ha creado una estrategia profundamente racista que supone la construcción de un "enemigo interno" racializado en santa Cruz que son el kolla y el indígena masista a quienes se proyectan como enemigos de la región y como el principal expropiador de la tierra.

La tesis central que plantea este documento es que el asenso del movimiento indígena que culminó con la posesión de Evo Morales al gobierno el año 2006, plantea al país una reconfiguración del poder político en Bolivia. Este proceso supone fundamentalmente el retiro de ciertas prerrogativas políticas con las que contaron grupos económicos de poder como la agroindustria cruceña y el empresariado, así como la recuperación de la autonomía del estado respecto al capital. Esta transformación supuso entre otras, cosas, un cambio de los grupos que hasta ese entonces manejaron el Estado y un cambio en el modelo patrimonial de su manejo. Frente a esta transformación política los grupos de poder como la agroindustria cruceña y el empresariado, pierden toda posibilidad de influencia en la dinámica estatal y se retiran del Estado hacia los espacios locales desde donde emprenden un trabajo de reconstrucción de poder político en la lucha por las prefecturas dando forma a una nueva contradicción Estado regiones que se pone en el centro del debate nacional oscureciendo las demás contradicciones estructurales.

Una de las estrategias de interpelación y legitimación política de estos grupos en los espacios locales frente a los sectores populares es precisamente la apelación a una ideología regionalista que se concreta en la propuesta autonomista, la misma que cobra forma y se legitima socialmente a partir de una política identitaria con contornos fuertemente racializados.

En este trabajo desarrollamos esta idea a partir del análisis las distintas estrategias discursivas del Movimiento Cívico de Santa Cruz, las mismas que giran en torno tanto al núcleo central de la autonomía y el centralismo como de un análisis de caso del conflicto por la tierra en el sector de Guarayos.

Los resultados que acá presentamos son el resultado de un proceso investigativo comparado que tiene más de año y medio de duración y que abarcó los departamentos de Sucre, Cochabamba, Tarija y Santa Cruz. Acá presentamos uno sólo de los escenarios de Estudio. La metodología empelada para este trabajo ha sido de carácter cualitativo, en base a cerca de 150 entrevistas a profundidad aplicadas sólo en Santa Cruz a distintos grupos, sectores y organizaciones sociales. El proceso de entrevistas se acompañó de un trabajo etnográfico que supuso el seguimiento de todos los espectáculos públicos desarrollados en Santa Cruz como cabildos y cierres de campaña, carnaval y un seguimiento a los medios de comunicación.

Crisis de Estado y reconfiguración de poderes

Para entender la forma que ha tomado el discurso cívico autonomista, es necesario primero contextualizarlo dentro del marco de la crisis de Estado que se inicia el año 2003. Esta crisis pone en cuestión tanto el ordenamiento económico liberal del país, como sus patrones de larga duración expresados en lo que se ha llamado el "colonialismo interno" (Rivera, 1993 2). El agotamiento de estos dos patrones de organización del Estado, uno de corto y otro de largo plazo, llevan a los movimientos sociales organizados desde el año 2000 a cuestionar elementos específicos en los que éstos se expresaron, tales como el modelo de explotación de las riquezas naturales bajo un patrón básicamente expropiador que trajo a la memoria una larga historia de explotación y expolición de las riquezas nacionales, el modo oligárquico de manejo del Estado por el que el estado colonizado por el capital perdió su "autonomía relativa" siendo manejado casi a modo de hacienda por el propio capital instalado en el gobierno que borró toda diferencia entre capital y estado convirtiendo este último en un instrumento de enriquecimiento privado y, finalmente una crisis de los partidos políticos con mediadores entre sociedad y Estado precisamente debido al rol de canalizadores de de los intereses privados e no de los nacional- populares.

La respuesta a esta crisis provino de los movimientos sociales, los mismos que plantearon una reorganización del Estado con miras a resolver ambas crisis. Esto se hizo a través de la propuesta de un programa nacionalista indígena que supuso el llamado a una Asamblea Constituyente como instrumento de descolonización del Estado y una política nacionalizadora destinada a la recuperación de la propiedad y manejo de los recursos naturales.

Estos cambios supusieron varios otros entre los más importantes está el cambio de los grupos que manejaron el Estado, esto es el retiro del empresariado y de la agroindustria como aliada de varios gobiernos y de ciertos grupos de las clases medias profesionales de la burocracia estatal, los mismos que fueron sustituidos por otros sectores también de clases medias profesionales pero con distinta filiación política. La implicación más importante de esta primera transformación a la que los movimientos sociales dieron forma es el cambio en la forma de manejo del Estado.

Durante los últimos 20 años de neoliberalismo la característica más notable en el manejo del Estado fue precisamente la instrumentalización del Estado por los grupos de capital económico. El Estado, durante este periodo funcionó como instrumento de creación de fortunas y de leyes que favorecieron el desarrollo del capital en Bolivia, fundamentalmente del transnacional. Esto, la mayor parte de las veces, se lo hizo a través de un manejo patrimonial del Estado que facilitó un proceso de saqueo interno.

En consecuencia lo que el acenso del MAS al gobierno logra es precisamente devolverle cierta autonomía al funcionamiento del Estado librándolo de sus ataduras con el empresariado y el capital nacional y transnacional, lo que además le otorga un amplio margen de soberanía.

Los movimientos regionales

Los movimientos regionales de oriente aparecen como una respuesta política al movimiento indígena campesino articulado a través del MAS. Frente al asenso político del MAS y el cambio en las formas y grupos que manejaron el Estado, los grupos empresariales, agroindustriales y una parte de la vieja burocracia estatal proveniente de los sectores medios se repliega hacia los espacios regionales para recomponer ahí su poder, fuertemente golpeado por el ascenso del movimiento indígena campesino. La estrategia fue el "atrincheramiento" regional (Gustafson, 2008) para potenciarse políticamente en los espacios locales a partir de la utilización de los recursos del IDH emprendiendo desde ahí una resistencia y una política de obstrucción de las políticas del gobierno del MAS.

Sin duda, el tema central que sostiene el movimiento autonomista del oriente es el tema del poder. El movimiento autonomista cruceño contrapone como respuesta a la llamada "agenda de octubre" la agenda de junio, que no es otra cosa que una nueva propuesta política de país basada en el modelo agro exportador de la soya, el libre mercado y la inversión extranjera, sobre ésta base económica el movimiento regional de oriente propone una reconfiguración del país y el traslado del poder político al oriente.

Tal como escribió Jimmy Ortiz, actual asesor del CCPSC, en la revista Nación Camba, 3 (2001), ¨La Nación Camba exige su derecho a dirigir Bolivia, con una nueva visión, con otra mentalidad y moral [...] La Nación Camba necesita promover una tercera República, dirigida desde oriente para Bolivia".

Desde esta perspectiva a partir de Junio 2004 se le plantea un desafío central desde el movimiento regional de oriente, que es la legitimación de su proyecto político frente a los sectores populares, entre los que éste se había visto profundamente lastimado por la crisis política del 2003 que puso en evidencia precisamente el agotamiento del modelo neoliberal y la configuración de nuevas creencias respecto a la configuración del Estado. Para esto el movimiento autonomista pone en marcha una serie de estrategias destinadas a interpelar a los sectores populares para conseguir la legitimación de su proyecto. Ya para el año 2005 el movimiento logra un avance notable en este trabajo y pasa de una perspectiva defensiva a otra ofensiva que se consolida en los siguientes años con la consolidación del bloque autodenominado la Media Luna, que tuvo como sus hitos importantes la Consecución del llamado a elecciones en febrero del 2005, el triunfo eleccionario por la autonomía en Julio del 2006 y el triunfo de los estatutos autonómicos en mayo del 2008. Entonces la pregunta que aquí cabe es lanzar e ¿Cuáles fueron las estrategias que utilizó el Movimiento autonomista y particularmente de CCPSC para reconstruir la legitimidad de su proyecto?

Centralismo y discurso regionalista

La primera estrategia que el movimiento autonomista puso en marcha es la polarización política. El discurso polarizador resalta en primera instancia la existencia de "dos Bolivias" una indígena y occidental y otra no indígena y oriental que aparece como respuesta al discurso de Felipe Quispe muy bien expresada por la entonces Miss Bolivia Gabriela Oviedo el año 2004. Esta polarización supone además la representación de una Bolivia exitosa, la oriental, y otra fracasada la occidental. Una resultado del trabajo tesonero y la otra como el espacio del caos de las marchas de los bloqueos que impiden el trabajo. Esta estrategia de polarización tuvo como resultado la construcción imaginaria de 2 bloques distintos y enfrentados étnicamente, collas contra cambas y viceversa, pero ambos homogéneos internamente.

La segunda estrategia discursiva del movimiento autonomista fue la puesta en circulación de un discurso regionalista y del posicionamiento del tema regional como la contradicción central de la historia del país y a través de la cual podría explicarse todos los problemas de pobreza. El problema central y a la vez la virtud del discurso regional es que tiene la capacidad de subsumir bajo la contradicción regional, todas las demás contradicciones estructurales del país, entre ellas la contradicción entre pobres y ricos y la contradicción entre Estado criollo y pueblos indígenas.

No obstante al gran poder interpelador del discurso regionalista, debe decirse que este es en realidad y, desde nuestro punto de vista, una verdad a medias. Tal como plantearon Rossana Barragán (20008) y Ximena Soruco (2008) desde perspectivas distintas, la construcción del discurso regionalista y el tema del centralismo son discursos planteados desde una lectura parcial de la historia. El oriente Boliviano sin bien estuvo totalmente marginado hasta antes de la revolución nacional, debe decirse que 1952 marca un punto de quiebre de esta realidad de exclusión pues es a partir de este año que se plantea desde el Estado central un proyecto deliberado de potenciamiento del oriente que se expresó en el Plan Bohan y en la llamada Marcha Hacia el oriente que supuso tanto la construcción de carreteras para integrar el oriente al resto del país, como la inversión de capital estatal para promover el desarrollo de un modelo agroindustrial en el oriente boliviano y el traslado de mano de obra para este fin.

Esta política de fortalecimiento del oriente fue fuertemente respaldada y continuada durante el gobierno de Bánzer que se caracterizó por la inversión de grandes capitales en la industria azucarera y del algodón y por una política que benefició con onerosos préstamos del Estado a este sector 4 lo que posteriormente fueron la causa del quiebre del banco agrícola.

Finalmente todo el periodo neoliberal fue el momento de potenciamiento de la industria soyera, el sector mimado del proyecto Gonista, a la que se benefició además con un irracional reparto de tierras en desmedro de los sectores indígenas que perdieron su posesión sobre ellas.

Tal como Barragán plantea, el resultado de esta estrategia de potenciamiento del oriente que se inicia en 1952 y concluye con el último gobierno de Sánchez de Lozada, tuvo como resultado, no la concentración de poder político en la Paz como plantea el discurso político del movimiento autonomista, sino el potenciamiento de un eje de poder económico que compartió el poder político, compuesto por La Paz, Santa Cruz y Cochabamba (Barragán, 2008), cuyas elites co-gobernaron durante los últimos 20 años el país. En consecuencia queda claro que el desarrollo económico del oriente si bien le debe su origen al trabajo tesonero y a la mentalidad de riesgo del empresariado cruceño, también tiene una gran deuda con el Estado que invirtió recursos estatales que pudieron ser invertidos en otras áreas del país, para potenciar la agroindustria cruceña.

La "cruceñidad". Una nueva identidad politizada

Sin duda la principal estrategia de posesionamiento del discurso autonomista frente a los sectores populares ha sido la interpelación identitaria. El elemento más interesante de la estrategia política del movimiento autonomista es precisamente el haber posesionado el proyecto político del empresariado y la agroindustria cruceña entre los sectores populares y haber lo grado además crear un movimiento popular que lo defienda. Esto se logró fundamentalmente gracias a la creación de una nueva identidad politizada que apela a la construcción de la "cruceñidad" sobre la base de la explotación del sentimiento de exclusión que nunca desapareció de la configuración regional oriental.

Si bien el Estado central neoliberal logró integrar a las elites orientales en el manejo estatal y con ello gran parte de su potenciamiento económico, debe decirse que el límite de ese proyecto fue el nunca haber planteado una verdadera descentralización político administrativa del Estado que lo acompañara. Es esta demanda la que quedó insatisfecha formando parte de la base de todos los movimientos políticos que articularon la realidad política regional en Santa Cruz convirtiéndose siempre en un tema potencialmente politizable. Es ahí precisamente en este tema donde el sentimiento de exclusión en santa cruz encontró cobijo.

La gran virtud y capacidad política de la dirigencia Cívica del oriente es precisamente haber explotado este histórico sentimiento de exclusión logrando su politización. Entonces, la identidad cruceña se construyó primero sobre la base de este sentimiento que el movimiento autonomista recoge y reinterpreta incorporándolo a la propuesta política del sector empresarial y soyero agro exportador, gracias al retiro del MAS de este terreno de discusión con el llamado al No por la autonomía que sin duda reflejó un análisis muy superficial de la realidad política del oriente.

No obstante a la hegemonía popular que logra el discurso de la autonomía en Santa Cruz, su significado excede el significado unívoco que el CCPSC le asigna. Contrariamente a lo que podría creerse, la palabra autonomía es un significante que posee múltiples significados. Desde los sectores urbanos medios, profesionales y populares la autonomía supone en gran medida descentralización, para otros adquiere además el significado del desarrollo, el progreso y el trabajo, para los indígenas supone la propiedad de la tierra, para otros sectores menos numerosos pero crecientes, significa federalización y finalmente para la minoría mas radical significa separación e independencia del "Estado Andino centrista". Pero la virtud de la dirigencia cívica es precisamente el haber subsumido éstos múltiples significados bajo el único significado que le asignaron los sectores dirigentes del CCPSC.

Como decíamos, entonces, la construcción de la nueva identidad cruceña se construye sobre la base de dos discursos. Primero sobre la explotación del mito del centralismo y sobre la explotación del sentimiento regional de exclusión cierto hasta antes de la revolución del 52 pero no después. Ambos dan vida a la propuesta autonomista que actúa como nuevo articulador político del proyecto regional del oriente.

Racismo y estrategias de interpelación del discurso autonomista

Lo característico e interesante del proceso político de construcción de la identidad cruceña son precisamente los mecanismos de interpelación popular que éste pone en marcha. Estos operan básicamente en función a tres estrategias discursivas que son la construcción de la "cruceñidad" y sus significados que supone un proceso de creación de símbolos, un nuevo discurso a ceca del mestizaje que actúa como fundamento étnico de la nueva identidad y un proceso de reinvención del pasado destinado crear una historia común sobre la base de un proceso de blanqueamiento del pasado.

La construcción de la "cruceñidad"

Se dice que el racismo tiene reservado un lugar, a menudo muy amplio, en los movimientos de base identitaria (Wieviorka, 1992). "Estos normalmente se forman en situaciones en las que varias comunidades, asociadas hasta aquel momento en el seno de una misma unidad política, dejan de aceptar esta integración y exigen o bien una nueva acción -por ejemplo un nuevo reparto de poder-, o bien la disolución de la asociación". (1992: 26). En ese sentido un factor determinante para su aparición es la crisis de Estado.

Ahora bien, ninguna identidad en el mundo constituye un dato inmutable en el tiempo, todas suponen el resultado de un trabajo constante de producción y reproducción que necesariamente contará con agentes específicos. Pero lo importante, como dice Willem Assies, (2005) no es el hecho mismo de esta producción, sino la forma en que se lo hace y los sentidos que los productores le dan a esa invención. La tradición, la religión, la lengua misma, la representación del pasado son fundamentos de las "identidades comunitarias" (W1ieviorka, 1992), pero éstas no son realidades eternas, sino el resultado de un proceso de elaboración y reelaboraciones que necesariamente ha de contar con la intervención de agentes específicos y de agentes políticos. En el caso que nos ocupa la "identidad comunitaria camba" es el resultado del trabajo de agentes políticos clave como el CCPSC apoyado por organizaciones como la CAO5 y la CAINCO 6 que cuentan con capacidad suficiente para organizar intelectuales, medios de comunicación y agentes políticos para este fin.

La tarea de producción identitaria en Santa Cruz ha supuesto desde la creación de elementos simples como nuevos referentes simbólicos, pudiendo mencionarse entre ellos la invención de la bandera verde y blanco, el escudo de la Media Luna, el mojón autonómico, hasta otros más complejos como procesos de revalorización de viejas tradiciones y la invención de "nuevas tradiciones" -valga la contradicción-, caracterizadas por subsumir manifestaciones culturales, símbolos y vestimenta provenientes de tradiciones culturales indígenas, dentro de la nueva identidad dominante en construcción, con el fin de darle contenido y proyección histórica. Este reconocimiento simbólico de las manifestaciones culturales de los pueblos tradicionalmente marginados en el oriente, como guarayos, chiquitanos, guaranís, y su incorporación en el discurso dominante no supone, sin embargo, su incorporación como individuos o sujetos políticos, sino simplemente una utilización instrumental de su cultura. Como bien dijo doña Ruth Lozada, ex presidenta del Comité Cívico femenino mientras realizábamos este trabajo "el hecho que yo me ponga una camiseta y que aquí diga un dibujito del guaraní, no le estoy dando su lugar por el hecho de que yo me ponga su camiseta, o sea, simplemente estamos recuperando tradiciones, pero ellos nunca han estado excluidos.7

La apropiación instrumental de símbolos identitarios de la cultura indígena por las elites8 demuestra que éstas casi no poseen símbolos identitarios propios que los diferencien culturalmente del Estado boliviano, que tiene como origen también una raíz española. En vista de aquello la identidad camba ha de diferenciarse del Estado nacional y buscar afirmación no en una lengua o una religión propia, que no la tienen como ocurre con otros movimientos nacionalistas en el mundo, sino en una matriz de elementos casi folklóricos como formas de hablar, comidas regionales y costumbres entre las que podría resaltarse el carnaval, los concursos de belleza9 que, en conjunto, son llamados "el modo ser de cruceño."

La representación folklorizada o la reducción a etnias de los pueblos indígenas, como categoría inferior a la nación es la forma de representar al indígena dentro del discurso identitario oriental. Este retrato folclorizado niega la pobreza económica de los pueblos indígenas, los problemas de la tierra, los problemas de servidumbre retratándolos como grupos sociales felices, totalmente integrados a la sociedad cruceña. Nosotros en Santa Cruz tenemos etnias, pero esas etnias han vivido dentro de Santa Cruz sin sentirse marginadas, como se ha sentido el originario de occidente hablamos del quechua y el aymara, si nosotros analizamos yo creo que los esclavos han estado, esa persona que ha vivido como esclavo que es el que se siente oprimido ahora y es el que está sacando a relucir su voz en este gobierno es más el de occidente, porque si ustedes ven nuestros originarios, hasta que fueron influenciados, pero no era de corazón, estaban contentos viviendo en Santa Cruz tenían su propio hábitat y no tenían ningún problema, pero siempre se ha sentido más discriminado el originario de occidente que el nuestro10.

Lo camba y la migración

El proceso de construcción de la identidad cruceña empieza los años ochenta cuando el Comité Cívico pro Santa Cruz lidera un proceso de reflexión sobre la identidad cruceña y quiénes son los cruceños (Peña, 2003) que apunta a la construcción de una identidad regional a partir de la diferenciación del Estado "colla". Este proceso se consolida durante la crisis de estado del año 2003 bajo el nuevo significado de la palabra camba. Hasta hace diez años el término camba, que actualmente es parte central del discurso identitario del movimiento autonomista, era un término peyorativo que calificaba a los peones, los pongos y hombres de campo de las clases bajas en general de piel mas oscura (Peña, 2003: 117-119), y se asociaba a la idea del ser "perezoso", "bruto" y "borracho", pero en el transcurso de los últimos diez años el término ha sido sorprendentemente reivindicado y hoy refiere a los grupos mestizos de piel mas blanca y a su proyecto histórico (Assies, 2005: 98), quienes a falta de una identidad propia han tomado prestado un término prestado referido al nativo, resignificándolo de acuerdo a la nueva necesidad política de crear un proceso identitario que cohesione la sociedad regional bajo una bandera común que es la cruceñidad.

Según el estudio de Pula Peña publicado por el PIEB, (2003) en los años ochenta el CCPSC abrió una campaña en la que establecía que ser cruceño "era trabajar y amar a Santa Cruz [...] estableciendo de manera casi oficial que "los cruceños eran todos los habitantes del departamento, sin necesariamente cumplir con la condición de haber nacido en la ciudad o en el departamento" (Peña, 2003: 1115). Actualmente, y de acuerdo a la encuesta realizada por Peña, el 54% de los cruceños consideran que ser cruceño es vivir, trabajar, luchar e identificarse con Santa Cruz, a lo que se agrega que no es un requisito haber nacido en Santa Cruz para ser cruceño, por tanto ser cruceño es un hecho voluntario.

No obstante, este hecho voluntario no supone una apertura total del cruceño a recibir con los brazos abiertos a todo inmigrante del occidente que quiera vivir y trabajar por Santa Cruz. Lo que vivir y trapear por Santa Cruz significa es que un migrante de occidente para ser considerado camba debe abandonar y despojarse de los propios valores culturales y fidelidades territoriales y políticas para adherir voluntariamente a lo que se denomina "el modo de ser camba". Al respecto un asesor del CCPSC decía elocuentemente en una de nuestras entrevistas:

No nos parece que sea responder con cariño al a gente que le da la mano, venir a fundar pueblos extra territoriales [refiere a San Julián] que no vibran con los intereses del oriente, son encalves de occidente metidos en oriente, que viven ahí, que usan su wiphala, que comen coca, como si vivieran en el occidente. A nosotros nos parece, que venga el que quiera, pero que se mezcle, que se integre, no que haga su propia patria dentro. [... ] Porque aquí se les dio tierras, además las mejores tierras, el file miñon de las tierras se los dio a ellos, y sin embargo con una mentalidad de colonialismo interno se agarra, se pone ese tipo de cosas. (2001: 31)11

Por tanto, la idea que subyace a este discurso aparentemente integrador es la disolución de la cultura del inmigrante mediante la asimilación dentro de la cultura camba. Esto sugiere la búsqueda de un proceso de aculturación y de homogeneización hacia adentro, que sería garantizada por una presión social sobre una supuesta "deuda" o culpa del inmigrante por la posesión de un pedazo de tierra. Conservar la práctica del pijcheo, la wiphala, incluso propia posición política es vista como un acto de desagradecimiento al que les da tierra y trabajo, por tanto la mejor forma de "ser agradecido" es adaptarse a la "forma de ser" del camba, lo que implica también asumir su posición política. Según nuestras indagaciones el proceso de adaptación del migrante dentro de la sociedad cruceña implica la vivencia de una larga serie de mecanismos de presión social, sobre todo entre los jóvenes hijos de migrantes, que van desde críticas a las formas de hablar, hasta formas de comportarse, a su idioma materno y su cultura.

Frente a éstas, sobre todo los jóvenes, para no ser rechazados muchas veces asumen la identidad camba de manera incluso más militante que el propio camba. De ahí que no es difícil encontrar jóvenes de los barrios peri urbanos que formen parte de las bases de los grupos de choque de la Unión Juvenil Cruceñista que constituye un mecanismo ciertamente brutal, pero efectivo de búsqueda de integración y asenso social.

Hasta aquí está claro que el discurso sobre la identidad camba contiene una fuerte carga bipolar. Esto se debe en parte a que Santa Cruz al haber nacido como una región de frontera se construyó históricamente frente a un "Otro" con el que estuvo en permanente guerra, sea este el portugués, el "salvaje" y ahora el "colla. De ahí que el discurso identitario camba opera a partir de un doble proceso diferenciador pues busca marcar tanto la diferencia entre occidente y oriente, como entre mestizos e indígenas orientales, identificando a los indígenas precisamente como una "raza" diferenciada. Es de hacer notar que pese a que en gran parte del mundo la palabra "raza" ha perdido legitimidad social, en Santa Cruz parece todavía guardar vigencia en el sentido común, donde opera como parte de este esfuerzo diferenciador en un sentido biológico, veamos dos ejemplos: "Los indígenas nuestros son una raza diferenciada y se los nota físicamente, un Guarayo, un chiquitano, un ayoreo, se notan las diferencias físicas que tienen no?" decía Jimmy Ortiz en una de nuestras entrevistas". Así mismo en la revista Nación Camba él decía "La Nación Camba es fruto, primero del vigor híbrido indio-español y luego de la sinergia de todas las Razas que se sumaron voluntariamente a nosotros".12

Por otra parte, la eficacia de esta estrategia de construcción de esta identidad parece residir en una apelación a la emotividad regional. Según Paula Peña (2003), lo camba también se define "como un sentimiento". Igualmente, Carlos Dabdoub en su libro Iyabae explica que el sentimiento camba "constituye un modo de comportamiento, de fidelidad [...] a un orden político o cultural donde además de la motivación autonómica, abarca otros valores de comportamiento" (43). Sin duda esta forma de entender la identidad y el "nosotros" está creando tanto adherencias univocas y excluyentes como un proceso de polarización que, desde el punto de vista político, cumple una función cohesionadora de gran eficacia en las luchas políticas autonómicas.

Sólo por este camino puede explicarse que cuando solamente un 7% de la población cruceña conocía el contenido del estatuto autonómico, éste haya ganado con un 51,1% 13 en el referéndum del 4 de mayo. Sin duda el "sentimiento camba" es el origen de ese tipo de adherencias que van más allá de los simples posicionamientos políticos y en las que se pone en juego más que un proyecto político un "sentimiento" que fácilmente deriva en discursos de traición. En la media en que la lucha regional camba se aleja del terreno "moderno" de la discusión política, de la deliberación y del respeto a las ideas del otro, el sentimiento regionalista es el eje articulador de la política y éste por lo general, no admite disidencia.

El mestizaje oriental

Una importante estrategia de diferenciación de oriente con occidente es precisamente el discurso del mestizaje camba. El movimiento autonomista ha logrado efectivamente descentralizar y resignificar el discurso mestizo del Estado del 52 en un momento en que los movimientos sociales de occidente ponen en cuestión el mestizaje como ideología cohesionadora y articuladora del Estado Nación Boliviano. En oriente aparece el movimiento cívico autonomista reivindicando precisamente éste término como base del contenido étnico de la Media Luna, que para algunas corrientes movilizadas en Santa Cruz, existe como nación dentro de la nación boliviana.

El mestizaje es en el sentido común de los cruceños, el fundamento étnicocultural que marca la diferencia fundamental con el occidente indígena genéricamente denominado como "kolla". Diferencia que supone, tanto rasgos fenotípicos como culturales. En ese sentido la organización Nación Camba define lo camba como: Una entidad social etnohistórica de características propias, al ser todos mestizos, blancos y morenos que habitan el oriente boliviano, provenientes de indígenas y españoles, en cada lugar o rincón del extenso territorio de lo que fue la Gobernación de Santa Cruz de la Sierra, Mojos y
Chiquitos 14.

Nótese que dice, "morenos", no indígenas Tal definición supone tres elementos fundamentales: territorio, pasado común y mestizaje. Asimismo este complejo término articula tres horizontes distintos. Primero, es la base de una nueva identidad cultural oriental, segundo articula la dimensión clasista en tanto el mestizaje es un término reivindicado por clases medias y altas y, finalmente, articula la dimensión regional en la medida en que busca delimitar una diferencia física con las regiones dominadas por identidades indígenas, sean estas quechuas o aymaras fundamentalmente, aunque también, como se explicó arriba, busca establecer una diferenciación respecto a los pueblos indígenas del oriente "nuestros pueblos indígenas" como los llama comúnmente la elite cruceña.

Como dato remarcamos que el CCPSC reconoce solamente cuatro de los pueblos indígenas de tierras bajas, los mismos que no son reconocidos como cambas en sentido estricto al interior del CCPSC ni de la Nación Camba15, sino como etnias, tribus o "razas", condición siempre inferior a la de nación. La Nación Camba es... el chiriguano, el guarayo, el chiquitano y el mojeño, el otomana y el pacahuara, son también otras tribus16 de nuestras llanuras tropicales17 decía un texto de la revista nación Camba, de donde no es difícil deducir que es la condición de mestizaje lo que define la diferencia jerárquica entre individuos que componen las etnias o tribus -quienes aún no son mestizos- y quienes componen la nación camba, quienes sí son mestizos.

El sentido que el discurso oriental otorga al mestizaje no es nada nuevo, repite en gran medida las mismas ideas de amalgama de culturas, de razas y en algunos casos amalgama de sangre del mestizaje del 52. Es históricamente conocido que este mestizaje de sangre se remonta en toda América Latina, y Santa Cruz no es la excepción, a la práctica de la violación de las mujeres indígenas por los españoles, pero aparentemente esta práctica de violencia parece haberse borrado del imaginario regional y el "mestizaje camba" es representado mas bien como un acto de feliz amancebamiento, que como el resultado de un acto violento. Este "feliz encuentro", habría dado como resultado una mezcla que trascendería o superaría sus componentes originales dando lugar a "una mezcla superior". Como dice Jimmy Ortiz, asesor del CCPSC18 "la fuerza migrante [extranjera], la que hace progresar a los países, gente superior que busca u mundo mejor".

Si bien el mestizaje es reivindicado también como una mezcla cultural en la que se toma elementos de dos culturas distintas para crear una tercera, no se tratara de una receta en que los ingredientes van por partes iguales, es claro que en Santa Cruz los elementos culturales provenientes de lo indígena, si existen, es en una condición totalmente subordinada y folklorizada. La imagen del indio es representada comúnmente como la de un salvaje con plumas de quien se rescata sus artesanías y su música separada de su contexto cultural, cuando la cultura más que objetos, es también prácticas y concepciones de mundo distintas, las mismas que en Santa Cruz han quedado relegadas a favor de una cultura españolizada y de la cual se siente orgullo. El ejemplo más dramático es el de la cultura ayorea, cultura nómada que responde a otra forma de entender la vida y el territorio, que ha sido condenada por su nomadismo y muchas veces forzada a sumir costumbres sedentarias actualmente reducida a la condición de mendigos en las ciudades. En ese sentido el mestizaje oriental ha producido también un etnocidio que la historia regional se niega a reconocer.

Lo paradójico del término mestizaje utilizado por la Nación Camba y en general por la elite cruceña, es que, siendo su objetivo, establecer diferencias étnico culturales con el occidente indígena y sobre todo con el Estado nación Boliviano concebido como un "Estado colla", apela precisamente a la identidad con la que ese Estado nación se consolida como tal. Como dice Silvia Rivera, "la expresión más acabada de estas ideas fue el nacionalismo revolucionario, que hizo del mestizo el sujeto de esa "nación imaginada" (Rivera, 1993: 59). De la misma forma el imaginario mestizo del oriente ha hecho del mestizo el sujeto de su propia nación imaginada. La diferencia radica en que acá no se trata de un imaginario igualitarista y homogeneizador, como fue el de la Revolución Nacional, sino que el mestizaje es ahora un elemento diferenciador de la Nación boliviana. Pero más allá de esta diferencia lo paradójico es que el movimiento autonomista autonomista apele ahora a un proyecto fracasado para reivindicar la vigencia de una nueva Nación Imaginada considerándolo incluso un concepto mucho más avanzado.

La noción de mestizaje de 1561 se basó en los españoles, en las tribus étnicas de aquí de Santa Cruz, más las tribus étnicas paraguayas, porque vinieron 80 itatines del Paraguay19 a fundar esta nación. O sea que somos una nación de fundación híbrida, o sea, nuestros conceptos son mucho más avanzados que los de 1952.

Ambas políticas la de un diferencialismo exacerbado hacia fuera y la de un igualitarismo homogenizador hacia adentro han demostrado a estas alturas de la historia haber fracasado en el intento de articular proyectos de nación, pues ambas contienen elementos negadores de la identidad del otro y de sus diferencias, que no pocas veces en la historia han derivado en proyectos de violencia, incluso racista.

La re interpretación de la historia

Acompañando esta lectura del mestizaje y dándole contenido histórico, en Santa Cruz se está produciendo un interesante proceso de re interpretación de la historia. La apelación a una historia y un pasado comunes es un hecho común de todo proceso identitario. Usualmente la historiografía tiene la función de legitimar un poder por tanto su discurso define todo lo que puede ser recordado y lo que debe ser olvidado. La historiografía funciona operando cortes. Cada uno de estos cortes define relatos legítimos con sus propias gestas y sus propios héroes. Normalmente el relato histórico, que es una de las tantas formas de memoria colectiva, suele definir una serie de hitos, entre ellos una representación de origen, este es el "mito de origen". En general el concepto de mito resulta apropiado para definir la particularidad del relato histórico cruceño, pues en gran medida la historiografía cruceña posee una gran carga mitológica y una amplia dosis imaginaria, con las cuales se reinterpreta el pasado tanto lejano como cercano, pero desde las necesidades políticas del presente.

Los procesos de reinterpretación de la historia tienen una carga voluntaria y son parte de esta política deliberada del CCPSC, se materializan en la producción de publicaciones, libros, documentos elaborados por grupos de intelectuales dados a la tarea de reescribir el pasado y crear una nueva historiografía con la finalidad de crear argumentos que otorguen "sustento histórico" a las demandas políticas con pretensiones hegemónicas del presente, olvidando deliberadamente hechos que ahora resultan contradictorios con el nuevo discurso. Tal es el caso del olvido deliberado de toda la inversión estatal en el agro cruceño.

Pero la característica más importante desde el punto de vista que acá nos toca, es el proceso de blanqueamiento de la historia regional. En ese sentido, el nuevo relato histórico de oriente tiene la función, primero, de limpiar y glorificar el pasado colonial escribiendo una historia casi mitológica, llena de hazañas homéricas protagonizadas por héroes "blancos" donde casi no existen los indígenas y si lo hacen es como asesinos u objeto de misiones "civilizatorias" blancas. Este relato es claramente una apología de la conquista, entendida como una misión "civilizatoria" Por tanto es un relato histórico profundamente racista, colonial y conservador.

El conflicto por la tierra y la representación del kolla como invasor

                                                                                                                        La tierra es nuestra fuera invasores 20

La expresión más ideologizada de este discurso fuertemente diferencialista es la de la organización Nación Camba, el ala radical del movimiento autonomista cuyas propuestas han contado con amplio eco dentro del CCPSC. Esta organización de una manera fascinante desde el punto de vista sociológico, va más allá de la demanda anti centralista y construye un nuevo discurso político de demanda del "derecho a la diferencia", históricamente reivindicado por grupos étnicos minoritarios dentro de Estados con políticas fuertemente homogeneizadoras. El discurso de la Nación Camba, de manera muy hábil invierte los términos del discurso indianista, imaginándose a sí misma como grupo oprimido por un imperio indígena amparándose en el artículo 169 de la ONU que otorga el derecho a la diferencia, a la autodeterminación y al territorio.

Resulta muy interesante como la organización Nación Camba recoge el discurso de resistencia de los pueblos indígenas vaciándolos de su contenido para utilizarlos en favor de un proyecto que busca la hegemonía más que el respeto a una minoría oprimida. Queda claro en el manifiesto que el fondo de la disputa es la propiedad de la tierra, entendida por esta organización no como propiedad del Estado sino de "los cambas" quienes refuncionalizan el discurso de "nación oprimida" por un fantasioso "imperio del Ande boliviano". Este discurso se apoya en la recuperación histórica de la resistencia de los pueblos indígenas de tierras bajas frente al avance del imperio incaico, yuxtaponiendo ese pasaje histórico de manera mecánica con en el presente político de asenso indígena, representándose a sí mismos en el lugar de los indígenas.

El tema central que este discurso de autodeterminación pone sobre la mesa, es el de la propiedad de la tierra y es extensible a todo el movimiento, no sólo a la organización Camba. Las conclusiones que sacamos a través de nuestro estudio respecto a este tema las tomamos del caso de la provincia Guarayos. Los indignas de esta provincia organizados en TCO, originalmente eran dueños de casi 2 millones de hectáreas de tierra, parte de ella considerada como área forestal. Durante las últimas dos décadas de neoliberalismo, casi dos tercios de estas tierras fueron traspasadas, de modo ilegal y con la complicidad de autoridades estatales, a manos de empresarios privados locales como Marinkovick, otros brasileros y rusos con fines de trabajo agrícola intensivo en plantaciones de soya. Actualmente gran parte de esta zona está siendo desforestada con estos fines. Desde el punto de vista legal este traspaso de propiedad, o "venta", es ilegal, en tanto la propiedad de cualquier TCO se considera intransferible.

No obstante muchos de estos falsos contratos de venta contaron con la aquiescencia de los antiguos dirigentes indígenas. Actualmente todas las organizaciones indígenas de estas zonas están divididas, quienes respaldan la línea del Comité Cívico cuentan con fuertes sumas de dinero para financiar sus actividades, en cambio las organizaciones que aún defienden la propiedad de la tierra contra su apropiación privada han sido proscritas, los dirigentes son perseguidos, golpeados y muchas veces amenazados de muerte. Esto deja claro que la estrategia de los empresarios para adquirir tierras fue sin duda la cooptación y división de las organizaciones indígenas.

Respaldando los mecanismos fraudulentos de adquisición de tierras, los sectores privados y empresariales han puesto en marcha una la política de legitimación discursiva de su propiedad. El recurso fundamental ha sido la construcción de un "enemigo interno", el kolla, a quien se ha convertido en el emblema del avasallamiento de tierras. El kolla en las provincias de San Ramón, Guarayos, Concepción y San Ignacio de Velasco y todo el Norte Integrado, junto con el indígena que defiende la tierra, ha sido representado como el enemigo de Santa Cruz o como avasallador y advenedizo. Esta es la contracara violenta del discurso frente a la migración. Si bien por un lado en las ciudades se aparenta aceptar al inmigrante si "trabaja por santa cruz", por el otro, en las áreas rurales se lo representa como invasor.

La población kolla en esta zona es nueceros la mayoría se dedica al comercio, ellos llegaron, primero como resultado de las primeras migraciones y asentándose en San Julián conocido como un enclave kolla y actualmente se han desplazado hacia San Ignacio de Velasco, impulsando un fuerte respaldo económico a la zona, pues aparte de traer mano de obra también muchos han traído capitales de su trabajo en las zafras argentinas.

Como citábamos arriba el CCPCS justifica las agresiones hacia la población kolla con argumentaciones como la que sigue:. "Porque aquí se les dio [a los kollas] tierras, además las mejores tierras, el file miñon de las tierras se les dio a ellos, y sin embargo con una mentalidad de colonialismo interno se agarra, se pone ese tipo de cosas. (2001: 31) 21 Estas apuntan a culpar a la población kolla tanto de colonialismo interno como de acciones de apropiación de la tierra. Lo que también ayudó también la actividad gremial sea blanco de racializaciones en tanto va contra los patrones estéticos de la ciudad camba y se la presenta como una actividad caótica. El momento en el que este discurso logró cristalizarse y decantar en actos violentos fue el conflicto vivido en las Provincias mencionadas en diciembre del 2006 día de la realización del cabildo del millón. Un convoy con gente de los Comités Cívicos provinciales que no pudo llegar al Cabildo por un bloqueo producido en San Julián y al regresar tomó venganza con todas las poblaciones kollas existentes entre San Ramón y San Ignacio de Velasco. En cada uno de estos municipios las poblaciones kollas fueron brutalmente golpeadas. Todos los negocios de los inmigrantes kollas fueron saqueados, a muchos de ellos, siendo masistas o no, se los humilló y vejó públicamente en cada una de las plazas centrales de estas ciudades, puestos de rodillas fueron obligados a besar la bandera banco y verde.

Sin duda la construcción de la identidad camba y la construcción de nosotros que se hace alrededor de la tierra tienen su contraparte en la construcción del "Otro", kolla, como el enemigo interno. La finalidad de esta construcción es convertir al kolla en el chivo expiatorio de todos los problemas de tierra y pobreza en Santa Cruz, sobre ellos además de tomar venganza, se descarga los sentimientos más cercanos a la xenofobia.

Sin duda todo este discurso sobre el "avasallamiento" andino muestra y saca a la luz un miedo racial (Gustafson, 2008) asociado al ascenso del movimiento indígena del occidente que entre otras cosas, ha puesto en cuestión la inequitativa e ilegal distribución de la tierra en oriente cuyo cuestionamiento es percibido como amenaza contra la expansión de la agroindustria cruceña.

Notas

1 Este articulo forma parte de una investigación más amplia llevada a cabo por el equipo de investigación del Observatorio de la Universidad de la Cordillera con apoyo del Defensor del Pueblo, denominada "Procesos de racialización en la encrucijada actual boliviana: Proyectos de nación en pugna" que abarca el análisis comparativo de varios escenarios de racialización en la actual coyuntura política. El trabajo ampliado es un estudio comparativo del racismo en la política en los escenarios de Sucre, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija y La Paz.

2 En Violencias encubiertas.
3 Jimmy Ortiz, actual asesor de presidencia del CCPSC, artículo La Nación Camba, en Sandoval, 20001
4 Mayor información ver el trabajo El excedente sin acumulación en Bolivia de Horts Grebe, publicado en Bolivia Hoy, siglo XXI, 1994, quien hace un detallado análisis de la política económica del periodo banzerista y sus consecuencias en la posterior crisis de los ochenta.
5 Cámara Agropecuaria del Oriente
6 Cámara de Industria y Comercio.
7 Entrevista personal a Ruth Lozada, presidenta del Comité Cívico femenino. Febrero 2008
8 Un buen ejemplo de esta apropiación es la que ha efectuado la prefectura de Santa Cruz, que ahora tiene como uniforme institucional la camisa guaraní.
9 Para ver las implicaciones racistas de los concursos de belleza ver artículo de Eduardo Paz en esta misma revista.
10 Entrevista personal a Ruth Lozada, presidenta del Comité Cívico femenino. Febrero 2008
11 Entrevista, Jimmy Ortiz asesor de presidencia del CCPSC. Febrero, 2008.
12 Jimmy Ortiz, artículo la Nación Camba, publicado en la revista Nación Camba compilada por Ángel Sandoval. 2001. Ortiz cita reiteradamente la idea de raza como una noción ordenadora de su discurso, es claro que al nombrar esta categoría la ratifica como categoría válida para él, aunque luego reiteradas veces, en entrevistas y en el artículo citado, afirme no creen en las razas. Nos parece importante resaltar esta aparente contradicción, en la medida en que es un ejemplo de cuán naturalizada puede ser la categoría de razas en el discurso común y que pese a no existir, porque las razas no existen, operan aún como criterio ordenador.
13 Dato calculado en base a datos de la Corte departamental Electoral de Santa Cruz. Difiere del porcentaje reconocido por el CCPSC porque éste calculó el triunfo del SI en base solamente a los votos válidos, nosotros en cambio en base al total de votos emitidos y no emitidos.

14 Referencia. Manifiesto Nación Camba, 2001, Editado por Ángel Sandoval Rivero.
15 Documento Nación Camba, 2001.
16 Nótese la diferencia jerárquica, Nación Camba escrita con mayúsculas y otras tribus con minúsculas.
17 Jimmy Ortiz, Artículo la Nación Camba, en: Sandoval, 2001
18 Jimmy Ortiz, entrevista personal, febrero, 2007
19 Bernard Fischermann, antropólogo investigador y especialista en la problemática de tierras bajas, en una entrevista personal explica que la llegada de gente del Paraguay a fundar Santa Cruz nunca ocurrió y que éste dato también forma parte de los relatos imaginarios que justifican el mestizaje oriental.
20 Pancarta expuesta en el desfile del 24 de mayo del 2005. Fuente: El artículo Los espectáculos de autonomía u crisis. Escrito por Bret Gustafson: 2008. En Racismo y elites criollas en Bolivia.
21 Entrevista, Jimmy Ortiz asesor de presidencia del CCPSC. Febrero, 2008.

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El 17 de marzo de 2009, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), presentó ante la Corte Constitucional para el Período de Transición una demanda de inconstitucionalidad en contra de la Ley de Minería publicada en el registro oficial No. 517 del 29 de enero de 2009. La demanda de la CONAIE contenía objeciones de forma y fondo a la ley, sin embargo fue la falta de consulta prelegislativa a pueblos y nacionalidades indígenas la que levantó más revuelo en los ámbitos jurídico y político del país. De fallar a favor, la Corte Constitucional crearía un precedente importantísimo para el pleno reconocimiento de los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas ya que toda ley posterior que amenazare con afectar sus derechos les debería ser consultada.

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