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Nunca aprendí

Pablo Cingolani

Publicado el: septiembre 13, 2012 3 min.

Porque jamás me voy a arrepentir, escribo

Porque lo que más deseo es pasión, y acaso por azares o esa gloria que ilumina un minuto

Elegí la piedra, una huella en la arena, un rincón de mi mente o el fin del mundo

Y lo escribo y me apasiona y no me voy a arrepentir

Caminé, caminé con el destino y sin rumbo, caminé siempre por ahí

Lo importante era caminar, resistir, soñar, vivir en suma

Elegí a Tunupa y su cruz de chonta, su Cruz del Sur

Su osadía, su ser brújula entre infortunios y abismos

Su ser abismo entre infortunios y brújulas

Lo importante, lo que me latía adentro, me arrasaba a veces

Era caminar, caminar, no rendirme

Le grité desesperado desde la puerta de un bar o del paraíso: ¿dónde estás? Quiero verte

Y caminé, y seguí caminando, y lo escribí, le escribí: Quiero.Verte.Carajo.Stop.

Y le pedí a los cactus que me mostraran su rostro

Y seguí apasionado buscándolo, caminando, y no me arrepiento

Elegí lo áspero, la magia de no saber, el misterio de cada día

Y caminaba, lo buscaba, le preguntaba a la sal, a la blancura infinita

¿Dónde está? ¿Lo has visto? Tú que ves todo y cada cosa…

La sal me ha dicho así: ya que tanto insistes, Pablo, te diré

Lo que tu apasionado corazón quiere que te diga

Y digo diciéndote: por aquí pasó, ¿acaso no ves su rastro?

Cien mil kilómetros cuadrados de soledad me rodeaban

Dos groenlandias de silencio se esparcían frente a mis ojos

Nada se agitaba delante de mí, ni un milímetro de musgo

Ninguna sirena cantaba, todo era políticamente correcto

No había carteles, ni agua, ni cohetes para escapar a otro planeta

Mi mochila se la había obsequiado a un botánico bosnio

No tenía ni una gota de ginebra ni de amianto ni de piedad córdoba

Carecía de joyas que ofrendar y el último blues

De Los Rolling Stones lo había escuchado una década atrás

Fue entonces cuando caí de vertical manera sobre la sal

La besé con decoro –como si fuera santa ursula revisitada- y como en plegaria le respondí

Tienes razón, que tonto soy, seguiré sus rastros porque son mi rostro

Fue entonces que entendí, como diría el famoso poeta Kavafis,

Que no tengo remedio, que jamás aboliré la arena, su celebración

Que caminaré hasta encontrarte, Tunupa, dios, motivo, hermano

Que no hay nada más feliz y más hostil que caminar

Por eso elegí la piedra, la nieve, el desierto, los justos

Elegí no elegir cada palabra, sólo escribirla, sólo evocarla, sólo sentirla

Por eso también elegí la selva, los ríos turbulentos, esa fragua alucinada

Elegí no elegir lo que siento, sólo lo siento nomás,

Y por pasión, y por persistir, arreciar, resistir, no me arrepiento.

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