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La Voz del Valle, Radio San Quintín

La radio indigenista en México

Alfonso Gumucio Dagron

Publicado el: junio 15, 2011 7 min.

La red de emisoras indigenistas de México tiene su origen en 1979, cuando se instaló la primera radio en la localidad de Tlapa (XEZV), en el Estado de Guerrero. En 1991 ya eran ocho las emisoras en funcionamiento, y para el año 2000 el total llegaba a 20, cada una con características diferentes, no solamente por las circunstancias locales, sino por el cambio de orientación en la política general del gobierno a lo largo de las tres últimas décadas.

Una de ellas, Radio San Quintín, cumplió 17 años este 15 de junio. La escuchan con atención y orgullo miles de migrantes zapotecos, mixtecos y triques porque habla su propia lengua y les trae la añoranza de las comunidades en Oaxaca, Guerrero, Puebla o Veracruz, que dejaron forzados por la situación económica, para instalarse en Baja California, en el extremo norte de México, tan lejos de dios y tan cerca de los Estados Unidos.

La XEQIN, “La Voz del Valle”, opera a 188 kilómetros al sur de Ensenada, Estado de Baja California (México), y es una de las emisoras del Sistema de Radiodifusoras Culturales Indigenistas (SRCI) creadas desde mediados de los años 1980s por el Instituto Nacional Indigenista (donde trabajó Juan Rulfo), que hoy se llama Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

Visité Radio San Quintín a principios de junio, y conversé con su director Gabriel Arturo Neri y con algunos de los productores indígenas que trabajan allí, como Juan Merino Trinidad, de la comunidad triqui. Diez productores y técnicos se dividen las tareas de la emisora, seis de ellos bilingües. Pero además, la radio cuenta con 40 colaboradores externos, que son de la comunidad y que no reciben un sueldo.

Como soy escéptico acerca de los proyectos de comunicación local alentados desde el Estado, le pregunté a Gabriel Arturo Neri si la XEQIN es una radio comunitaria:

“En esencia no lo es. No es una radio comunitaria como la entendemos, esta es una radio de servicio público que tiene patrocinio directo del Gobierno federal, pero es comunitaria en el sentido de que tiene vínculos con la comunidad. Tenemos un Consejo Consultivo a través del cual la gente puede incidir en la programación y en los contenidos que se manejan en esta estación de radio. (…) Este es un modelo mixto o híbrido, de una radio que si bien es cierto pertenece al Gobierno Federal y está sujeta a políticas muy estrictas de normatividad, su vocación y su perfil por los que fueron creadas es para el servicio de los pueblos indígenas, con una clara vinculación con sus intereses y para tener una labor de acompañamiento a sus problemáticas”.

La independencia de las radios indigenistas es un tema de primer orden, más aún en un país donde el poder está tan centralizado como en México, sin embargo Neri considera que las emisoras funcionan sin restricciones, aunque deben ajustarse a ciertos lineamientos generales.

“Las líneas que nos dan son muy generales, corresponden a cuatro ejes: desarrollo social, desarrollo de las culturas indígenas, vigencia de los derechos de los pueblos indígenas y desarrollo social y humano. No hay una camisa de fuerza sobre temas que no se puedan tratar o formas de trabajar con la comunidad. La programación descansa en una corresponsabilidad que se ha cultivado a lo largo de muchos años; sabemos que todo se puede decir, pero hay que buscar la forma de decirlo, para no violentar los marcos legales existentes”.

Uno de los problemas que se presenta con las emisoras públicas locales, dependientes de un poder político centralizado, es que la información se genera centralmente y las radios locales se convierten en simples repetidoras. Lo he visto en radios locales de Asia, África y América Latina. En el caso de las radios indigenistas mexicanas, si bien reciben programas desde el nivel central y transmiten un informativo nacional, también producen sus propios programas de noticias.

Al respecto señala Neri: “Tenemos plena libertad para hacer nuestros propios noticieros locales, en lenguas indígenas, con los aportes de los reporteros comunitarios, que nos reportan lo que pasa en su comunidad, ya sea en forma escrita, por teléfono o llegando directamente hasta la emisora.”

La interlocución de cercanía, la más inmediata, suele ser en las emisoras locales la clave de su sostenibilidad social. Cuando le pregunté a Neri sobre el programa “bandera” de la XEQIN respondió sin vacilar:

“Sin duda el programa bandera de esta emisora es el de los avisos y comunicados; es el menos creativo y el más básico, pero el más importante porque permite comunicar a la gente con sus intereses reales e inmediatos. Los avisos se centran en todo lo que sucede en su vida comunitaria, y si no existiera la radio –sobre todo en las áreas aisladas y dispersas donde se ubican nuestras emisoras- no habría otra manera de vincularse y de encontrarse. El sistema de avisos (nosotros tenemos tres veces al día), es lo más importante por el efecto inmediato que tiene en la vida de las comunidades.”

Radio San Quintín (1160 KHZ) transmite diariamente en amplitud modulada de 5:00 a 19:00 horas, en idiomas mixteco, triqui, zapoteco y castellano. Comenzó en 1994 con un transmisor de 2500 vatios y desde 2006 cuenta con uno de 10 kilovatios. Su cobertura es amplia en el estado de Baja California Norte, aunque con notables bolsones de silencio, como la propia ciudad de Ensenada. Incluso se escucha en la costa occidental de California, en Estados Unidos, donde hay también migrantes indígenas. No sé si el horario de transmisión es el más adecuado, ya que deja a la audiencia nocturna librada a la oferta de la televisión, aunque quizás se trata simplemente de reconocer una realidad que no se puede cambiar.

La audiencia de la Radio San Quintín está formada por indígenas migrantes que se han instalado en Baja California: “Como es una radio de AM, tratamos de que sea una programación diversa en su oferta, pero básicamente nuestro público meta es la población indígena, y lo que le hemos ofrecido en estos 17 años es un instrumento para el fortalecimiento de sus culturas y de sus capacidades organizativas, además de información sobre sus derechos y sobre todo lo relacionado con mejores condiciones de vida, para que ellos sepan a qué pueden acceder con el objetivo de vivir una vida digna”.

Las emisoras del sistema de radios indigenistas hacen énfasis en la preservación de las lenguas: “Las lenguas indígenas se dejaron de escuchar en los espacios públicos por temor a la discriminación. A través de nuestras radios hemos contribuido a terminar con la estigmatización de los indígenas, de manera que sus lenguas no sean consideradas extrañas, sino simplemente diferentes”, añade Gabriel Arturo Neri.

Sobre la red de radios indigenistas de México hay varios libros, el más conocido de todos es el que publicó la investigadora Inés Cornejo Portugal, La radio indigenista en México (2002), en el que analiza sobre todo aquellas de Yucatán, aunque las dos primeras secciones de la obra se ocupan de los antecedentes de la radio indigenista y de la “otra radio” como objeto de estudio. Otro libro importante es el de Lucila Vargas, The use of participatory radio by ethnic minorities in Mexico (1995), publicado en Estados Unidos, en inglés, por Westview Press. La autora dedica la mitad del libro a describir y analizar Radio Margaritas (XEVFS), en Chiapas. Basándome en su información publiqué un capítulo sobre esa emisora emblemática de la red de radios indigenistas, en mi libro Haciendo Olas: experiencias de comunicación participativa para el cambio social (2001).

Inés Cornejo Portugal distingue tres etapas en el desarrollo de la red de radios indigenistas de México. La primera, durante los años 1970, estuvo marcada por la óptica desarrollista, el paternalismo y el proyecto de castellanizar a la población indígena. La segunda etapa, durante la década de 1980, hizo énfasis en el rescate y la difusión de las culturas indígenas, junto a una propuesta de participación de las comunidades en el quehacer de las emisoras. La tercera etapa, a partir de los años 1990, se caracterizó por profundizar la participación de organizaciones productivas y culturales indígenas, a través de Centros de Producción Radiofónica, la red de Corresponsales Comunitarios y los Consejos Consultivos.

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