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Declaración final de la Conferencia Internacional de Economía Política

Respuestas del Sur a la crisis económica mundial

Publicado el: octubre 17, 2008 12 min.

América Latina no está "blindada" y no quedará fuera de la crisis. Existen manifestaciones muy contundentes de la certeza de próximos impactos. No sólo puede esperarse un deterioro prolongado del comercio exterior, sino también un shock financiero muy violento y en el cortísimo plazo.

Realizada en Caracas, Venezuela, los días 8, 9, 10 y 11 de Octubre de 2008 con la presencia de académicos e investigadores de Argentina, Australia, Bélgica, Canadá, Chile, China, Corea del Sur, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, México, Perú, Uruguay y Venezuela, la Conferencia Internacional de Economía Política: Respuestas del Sur a la Crisis Económica Mundial promovió un amplio debate sobre la actualidad económica y financiera de la economía mundial, las nuevas perspectivas, desafíos para los gobiernos y los pueblos del Sur ante la crisis financiera internacional.

El encuentro evaluó que la situación se ha agravado en las últimas semanas. De crisis repetidas de los mercados financieros de países centrales, ha pasado a convertirse rápidamente en una crisis internacional de una enorme gravedad. Ello coloca a países del Sur en una situación muy comprometida.

La crisis amenaza la economía real y, de no tomarse acciones enérgicas y efectivas inmediatas, puede castigar en forma abrumadora a los pueblos del mundo, en particular a los sectores ya más desprotegidos y postergados.

La vulnerabilidad de las monedas, los desequilibrios financieros y la grave recesión en ciernes desmienten hoy el mito neoliberal acerca de las bondades de la desregulación de los mercados y la solidez y confiabilidad de las instituciones financieras actuales, así como cuestionan seriamente las bases del sistema capitalista actual.

Las contribuciones presentadas en el seminario han puesto de relieve el proceso de la crisis desatada desde agosto del 2007 y el fracaso de las crecientes concesiones, salvatajes y prebendas a través de la intervención del Estado en los países capitalistas desarrollados para salvar los desechos de un sistema financiero mundial ya dislocado.

Denunciamos la pretensión de hacer cargar el costo del salvataje financiero al conjunto del sistema mundial, agravando la situación de pobreza, desempleo y explotación de los trabajadores y los pueblos del mundo.

Ni el intervencionismo estatal gigantesco que se ha observado en las últimas semanas para salvar entidades desarticuladas y vaciadas por la especulación, ni el endeudamiento público masivo son alternativas plausibles para la salida de la crisis. La dinámica actual anima a nuevas rondas de concentración del capital y, de no existir una firme oposición de los pueblos, se enfatizará aún más y en forma perversa la perspectiva de reestructuración sólo para salvar sectores privilegiados. Ello podría significar también el peligro de la vuelta de una tendencia al autoritarismo en el funcionamiento del capitalismo, que ya se manifiesta, como signo muy regresivo, en el aumento de la discriminación y el racismo hacia la población emigrante de países del Sur en los países del Norte.

De mantenerse las actuales tendencias de reestructuración del sistema capitalista habrá enormes costos productivos y sociales y puede golpearse aún más la ya muy frágil sustentabilidad ambiental. La necesidad de reconformar la arquitectura económica y financiera internacional es hoy ineludible. Dentro de tal perspectiva se inscribe la necesidad de una salida post-capitalista, denominada por Venezuela como Socialismo del Siglo XXI.

En un momento crítico como el actual, las políticas nacionales y regionales deben dar prioridad a los gastos sociales, y proteger los recursos naturales y productivos. Los Estados deben introducir medidas urgentes de regulación financiera para proteger el ahorro, seguir impulsando la producción y combatir el peligro de descontrol a través de inmediatos controles de cambio y de movimientos de capitales.

Será clave en tal sentido desarrollar la mayor complementación y la integración comercial regional en forma equilibrada, potenciando las capacidades industriales, agrícolas, energéticas y de infraestructura. Iniciativas como el ALBA y el Banco del Sur deberán ampliar su radio de acción y consolidar su perspectiva hacia una mayor integración alternativa que incluya una nueva moneda común, en la perspectiva de una nueva arquitectura financiera mundial que viabilice otra inserción del Sur en la división internacional del trabajo.

En este contexto, hay que valorar la importancia de un conjunto de aportes y propuestas de la economía social que promueven la dignificación del trabajo y la articulación local frente a los impactos de la crisis. A escala global, ha de continuarse con las demandas para una profunda reforma del sistema monetario financiero internacional, que implique la defensa de los ahorros y la canalización de las inversiones a las necesidades prioritarias de los pueblos. Debe romperse la permanente recurrencia de un sistema que beneficia centralmente a la especulación, ahonda las diferencias económicas y castiga particularmente a los países y sectores más desprotegidos.

Asimismo, deben crearse nuevas instituciones económicas (multilaterales), sobre nuevas bases, que dispongan de la autoridad y los instrumentos para actuar en contra de la anarquía de la especulación. De allí que se convierten en indispensables las intervenciones urgentes por parte las autoridades nacionales que desafíen los fundamentos del mercado y protejan las finanzas de los pueblos afectados. La crisis despierta intereses comunes entre los pueblos de todas las naciones.

A partir de estos análisis y consideraciones, la Conferencia Internacional de Economía Política "Respuestas del Sur a la crisis económica mundial", ha llegado a las siguientes.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES DE ACCIÓN

Partimos de la siguiente caracterización de la situación económica internacional:

Nos encontramos en una situación inédita a nivel mundial. La crisis económica y financiera se ha agravado y acelerado enormemente en los últimos días. Y su desarrollo futuro, además de difícilmente predecible, puede tomar, de un día para otro, tintes dramáticos.

La crisis tuvo su epicentro inicial en EE.UU. y en los mercados bursátiles; pero en la actualidad ya es una crisis mundial que afecta a todo el sistema financiero y contamina crecientemente al aparato productivo. La crisis está teniendo especial impacto ahora en Europa Occidental y Oriental.

Frente a la expectativa inicial de que América Latina podía quedar fuera de la crisis y de que estaba "blindada", ya existen a la fecha de hoy manifestaciones muy contundentes de la certeza de próximos impactos. No sólo puede esperarse un deterioro prolongado del comercio exterior, sino también un shock financiero muy violento y en el cortísimo plazo. Mientras más internacionalizado esté el sistema bancario y la bolsa de valores, mayor es la fragilidad.

Hacemos estas sugerencias conscientes de que en las crisis siempre hay ganadores y perdedores. Nuestra apuesta es la de tomar las medidas que garanticen el bienestar y los derechos de nuestros pueblos, del conjunto de ciudadanos y ciudadanas y no la de socorrer a los banqueros responsables de la crisis como está ocurriendo en Europa y en EE.UU.

Partiendo de este nuevo escenario, y de su agravamiento acelerado, consideramos necesario plantear las siguientes recomendaciones de acción, algunas de las cuales deberían implementarse a través de decisiones políticas urgentes a lo más altos niveles.

A tal efecto debe considerarse la realización inmediata de una Cumbre Extraordinaria de Presidentes de América Latina y Caribe, o al menos de la UNASUR.

SOBRE EL SISTEMA BANCARIO

Ante el colapso del sistema financiero internacional, los Estados de la región deben hacerse cargo inmediatamente de la custodia de los sistemas bancarios bajo la forma de control, intervención, o nacionalización sin indemnización siguiendo el principio de la nueva Constitución de Ecuador que prohíbe estatizar las deudas privadas. (Art. 290 Â- punto 7-: "se prohíbe la estatización de deudas privadas".) La función de estas medidas es prevenir la fuga de capitales al exterior, la corrida cambiaria, la transferencia de fondos de las sucursales de bancos extranjeros a sus casas matrices y el atascamiento del crédito por parte de los bancos que no prestan los fondos que reciben.

Hay que cerrar las ramas off shore del sistema bancario de cada país, que sólo constituyen un escudo regulatorio y fiscal peligrosísimo en estas circunstancias, en las que las dificultades de liquidez provocarán efectos de sifón desde la periferia.

Debe fortalecerse la supervisión bancaria y los mecanismos de estricta regulación que transparenten la situación real de los sistemas bancarios nacionales como depositarios de los ahorros de la población. (Dado el carácter de los servicios financieros como servicio público). Una de estas medidas debería garantizar un mínimo de inversión nacional dentro de los activos líquidos del sistema (coeficiente de liquidez doméstica).

Debe alentarse la promoción popular no lucrativa administrada por las poblaciones ubicadas en los territorios de asentamiento de esas entidades para el desarrollo local.

En caso de intervención, los Estados deben recuperar el costo del salvataje con el patrimonio de los bancos y el derecho de repetición sobre el patrimonio de los accionistas y los administradores.

NUEVA ARQUITECTURA FINANCIERA

La ausencia de políticas monetarias coordinadas produce una guerra de "devaluaciones competitivas" que agrava la crisis y desata rivalidades entre nuestras economías, impidiendo una respuesta coordinada de la región, e incluso amenaza estructuralmente los avances integracionistas como la UNASUR. Por ello, debería darse una señal clara de un acuerdo monetario latinoamericano que de modo inmediato muestre las posibilidades adicionales de blindaje de nuestras macroeconomías. Así, la definición de un sistema de compensación de pagos basado en una canasta de monedas latinoamericanas proveería a cada país de medios de liquidez adicionales que permitirían separarse de la lógica de crisis del dólar.

En el mismo marco de construcción institucional para el blindaje de nuestras economías, se requiere una mayor articulación entre bancos centrales, superando el dogmatismo neoliberal con un manejo mucho más eficiente y oportuno de las reservas internacionales. En ese sentido es importante avanzar en la propuesta de un Fondo del Sur alternativo al FMI, con disponibilidades de liquidez contingentes a emergencias de caja fiscal o balanza de pagos.

Aprovechando la ampliación de las reservas excedentarias de cada país provocada por la creación de medios de pago adicionales con el sistema de compensación de pagos (derechos regionales de giro) y por la existencia del Fondo Común del Sur, se pueden movilizar recursos para poner en funcionamiento en forma inmediata el Banco del Sur, asegurando un funcionamiento democrático y no reproduciendo la lógica de las organizaciones financieras multilaterales de crédito. Este Banco debe ser el corazón de la transformación de la ya existente red de bancos de fomento latinoamericanos, orientados hacia la reconstrucción de los aparatos productivos basados en los derechos humanos fundamentales.

Es indispensable ratificar en los países que lo tengan y establecer donde no está instrumentado el control de cambios a fin de proteger las reservas e impedir la salida de capitales.

En el marco de la suspensión de pagos que ha impuesto la crisis al sistema financiero internacional se impone que los países de la región consideren la suspensión del pago de la deuda pública. La medida apunta a proteger en forma transitoria los recursos soberanos amenazados por la crisis y evitar un vaciamiento de las Tesorerías de los países.

América Latina y el Caribe deben aprender de lo que está ocurriendo en Europa, donde cada país intenta resolver la crisis por su cuenta. Esto exige potenciar los mecanismos de integración alternativa en desarrollo en la región.

EMERGENCIA SOCIAL

Proponemos constituir un Fondo Regional de Emergencia Social para asegurar inmediatamente la soberanía alimentaria y energética, así como para atender el agudo problema de las migraciones y del recorte de las remesas. Este Fondo podría funcionar dentro del Banco del Sur o del Banco del Alba. Siguiendo el principio de no socorrer a los banqueros, y sí a nuestros pueblos, deben mantenerse los presupuestos públicos para el gasto social y prever su incremento ante los inminentes efectos de la crisis internacional sobre nuestros pueblos, siendo las prioridades: seguro de empleo, ingreso universal, salud y educación pública, vivienda.

ORGANISMOS FINANCIEROS

La crisis financiera internacional ha puesto en evidencia la complicidad del FMI, Banco Mundial y BID con los banqueros transnacionales que han provocado el colapso actual con sus terroríficas consecuencias sociales. El desprestigio de estos organismos es manifiesto. Es la oportunidad para que los países de la región, siguiendo el ejemplo de Bolivia, se retiren del CIADI. Y retomando la convocatoria de Venezuela, se retiren del FMI y del Banco Mundial y comiencen a ayudar a construir una nueva arquitectura financiera internacional.

Caracas, 11 de octubre de 2008

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