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Pacto militar-campesino, versión 2006

Publicado el: agosto 10, 2006 3 min.

Ivan Arias Duran"Por primera vez en la historia de Bolivia, las FFA y los pueblos originarios marchan unidos", repetían machaconamente los periodistas impresionados por el paso de columnas de pueblos indígenas al son de las marchas militares este 6 de agosto. La culta, la blanca, la sangre azul Sucre se vistió de indio.

Ahora bien, ¿es cierto que es la primera vez en nuestra historia que se observa indios desfilando con militares a su lado? Pues no, lo visto este fin de semana es la versión actualizada, rebosada, una especie de reposición de Kinkong a lo moderno, de escenas repetidas al cansancio durante el gobierno del general Barrientos (1964) y en los sucesivos regímenes militares hasta finales de los setenta. Como el padre Gregorio Iriarte relata en su libro "Sindicalismo Campesino" (Cipca, 1980)para instaurar el Pacto Militar-Campesino, Barrientos "empezó a dar ventajas a los dirigentes que le eran dóciles, nombrándoles diputados y senadores, dándoles beneficios económicos, o hasta siendo padrino de sus hijos (…) procuró hacerse popular en el campo viajando en helicóptero a muchísimos lugares hablando quechua, mezclándose con la gente, bailando con las cholitas o sirviéndose picante con todos y haciendo pequeños regalos de calamina, material escolar o camisetas de fútbol. De esta forma se hizo nombrar ‘líder máximo del campesinado', en desfiles, concentraciones y marchas a su favor".Iriarte señalaque Barrientos fue nefasto para el sindicalismo campesino porque logró destruirlo. En el fondo, sostiene, era lo que querían los gobernantes: que los campesinos tuvieran organizaciones débiles y en cambio dependieran en todo del Gobierno o incluso directamente del ‘General del Pueblo', su ‘líder máximo'.Y así fue, del pongueaje civil al que los sometió el MNR (52-64), los campesinos y sus organizaciones pasaron al pongueaje militar (64-79): se instauró un neo-paternalismo, dirigentes y bases rurales estaban al servicio de los gobernantes de turno,eran comprados con migajas, cooptados y utilizados como ovejas para llenar concentraciones como también de carnes de cañón para amedrentar a los mineros revoltosos.Como verá estimado lector no es que estemos descubriendo la pólvora social con el actual gobierno. Así como el MNR y los militares manipularon al campesinado en contra de los mineros y de todos aquellos que se oponían a los gobiernos de turno, esperemos que este endiosamiento indígena por parte del MAS no sea para enfrentarnos entre bolivianos o amedrentar a los que discrepan con el actual régimen. Los constituyentes asentados ya en Chuquisaca nos dirán si las masas indígenas están para decir presente o para convertirse en una fuerza de presión y choque para que se haga lo que el poder central designe a favor de un nuevo totalitarismo y no lo que los constituyentes crean. ¿Para qué se pide poder absoluto? En todo caso, de seguirse los nefatos pasos del pongueaje civil y militar de los campesinos, confiemos en que desde el mismo seno de los indígenas emerjan voces de libertad, autonomía y democratización de sus organizaciones en contra del dominio gubernamental como lo hizo el líder originario Genaro Flores que terminó con el pacto militar-campesino y creó la CSUTCB en 1979, desgraciadamente hoy destruida por líderes partidarios.

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