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La alianza Rusia-Venezuela trasciende el área energética; Estados Unidos está preocupado

Chávez compra armas a Rusia por un valor de 5 mil millones de dólares

Redacción Bolpress

Publicado el: febrero 11, 2005 7 min.

(BBC y Adital).- El Presidente venezolano Hugo Chávez compró armas a Rusia por un valor aproximado de 5.000 millones de dólares. El departamento de Estado de Estados Unidos afirmó que la compra podría tener un “efecto desestabilizador” en la región.

(BBC y Adital).- El Presidente venezolano Hugo Chávez compró armas a Rusia por un valor aproximado de 5.000 millones de dólares. El departamento de Estado de Estados Unidos afirmó que la compra podría tener un “efecto desestabilizador” en la región.

Al presumible pedido de los modernos cazas rusos, que el Ministro de Defensa José Luis García Carneiro desmintió, el gobierno venezolano sumaría 41 helicópteros de combate MI, diez de los cuales llegarán a principios del año 2005, y 100.000 fusiles kalashnikov Ak-47 con cascos dotados de sistemas digitales de comunicación, que permitirán cambiar el icono norteamericano M-16 al total de miembros de la FF.AA de Venezuela. Además, se firmaron contratos de venta por misiles antiblindados y antiaéreos de diverso tipo, que se une a la instalación de un sistema de radares en la frontera con Colombia y Brasil.

El portavoz adjunto del Departamento de Estado, Adam Ereli, aseguró que existe la posibilidad de que parte de esas armas vaya a parar a las guerrillas en Colombia. “Las armas podrían acabar en poder de las FARC porque estos grupos operan en Venezuela”, dijo Ereli.

Según el diario “The Washington Times” el gobierno de Estados Unidos se ha quejado en varias ocasiones ante el ruso por el acuerdo. La agencia de noticias rusa Interfax citó a un funcionario del sector de defensa quien aseguró que “tales protestas del gobierno estadounidense deberían ser vistas como una forma deshonesta de competencia y un intento de sacar a los productores rusos fuera del mercado de armas”. “Los rifles de asalto Kalashnikov no son objeto de ninguna limitación. La comunidad internacional no ha anunciado sanciones contra Venezuela. En ese caso, no hay obstáculos para comerciar con ese país”, dijo la fuente citada por Interfax.

El vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, rechazó el pasado martes las críticas del gobierno estadounidense al asegurar que la compra es parte de la política de defensa nacional y no una carrera armamentista. “De esta política (el gobierno) no tiene que dar cuenta sino a los venezolanos y a las instituciones del país”, dijo Rangel.

El editor del diario caraqueño “Tal Cual”, Teodoro Petkoff, dijo a la BBC que Estados Unidos no puede decirle a ningún país a quién debe comprarle armas, en el caso de Venezuela, o a quién debe venderle, en el caso de Rusia. “Las armas norteamericanas han ido a parar a todas las guerrillas del mundo porque ellos son los principales proveedores de armas en todo el planeta”. En todo caso, indicó que la polémica es parte de la creciente animadversión que existe entre Washington y Caracas.

Una vieja historia

El tema de la compra de los MIG tiene una historia ya lejana, que año tras año se activa según aparezca algún reportaje denuncia o alguna autoridad norteamericana opine sobre el gobierno de Chávez.

En mayo del 2001, durante la primera visita de Chávez a Rusia se firmó un Convenio de Asistencia Militar que contempló la adquisición de aviones MIG 29 en una cifra cercana a los 2 mil millones de dólares. Esto fue actualizado mediáticamente por el diario El Nuevo Herald en julio del 2003, donde se especificó que la supuesta compra de aviones sería de 40 MIG 29 biplaza y 10 monoplazas, con RVV AE y misiles aire – superficie KH 31 P.

El tema del rearme venezolano fue también, a fines del mes de noviembre, motivo de intensa polémica en los medios políticos colombianos. “Se nota que la compra de armas por parte de Chávez es un plan claramente ofensivo, a juzgar por el tipo y cantidad de armas negociadas”, señaló a O Estado de Sao Paulo el presidente de la Comisión de RR.EE y Defensa nacional de la Cámara de Diputados de Colombia, Carlos Julio González.

Por otro lado, resulta extraña la aparente preocupación brasileña ante el rearme venezolano, pues parte de la renovación de su flota aérea ha significado la firma de un contrato por 500 millones de dólares para contar con 30 aviones de entrenamiento de pilotos AMX 7 precisamente de fabricación brasileña. Como igualmente pueden parecer infundadas las críticas de González al considerar que Colombia recibirá en pocas semanas 43 tanques AMX 30 comprados a España bajo el gobierno de José María Aznar.

El analista político del Diario El Nacional de Caracas, Alonso Moleiro señala que “el tema de la compra de armas por parte de Chávez es más una preocupación externa que de la sociedad venezolana, que tiene temas más urgentes que estos. La orientación general de su gobierno, y por eso no extraña que se haya acercado a Rusia, es distanciarse de los Estados Unidos y sobre todo en temas de armamentos y planes estratégicos. La decisión de Chávez en modo alguno pone en peligro la seguridad continental ni de Estados Unidos, ni de nuestros vecinos más sensibles como Brasil y Colombia. Con Estados Unidos, por ejemplo, nuestras políticas energéticas pasan por un excelente momento. Nuestro ejército, que alguna vez fue poderoso ha tenido desde principios de los años 90 un gradual proceso de debilitamiento en su apresto operacional y tratar de mejorarlo”.

En las críticas a la decisión chavista de comprar armas, se sumó entusiastamente el secretario Adjunto de Estados Unidos para Latinoamérica y viejo conocido en estos lares por declaraciones consideradas como intervencionistas, Roger Noriega. Este, en declaraciones fectuadas en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) sostuvo que “entiendo perfectamente que las Fuerzas Armadas Venezolanas quieran modernizarse, pero realmente es el pueblo venezolano quien debería decidir si esa misión esencial requiere una nueva inversión significativa en este tipo de armamento, especialmente cuando este gobierno se ha comprometido a realizar más programas sociales. El pueblo venezolano tiene ciertamente algo que decir sobre la decisión de gastar cientos de millones de dólares. Además, los países vecinos inmediatos deberían tener alguna oportunidad para reflexionar con Venezuela sobre sus intenciones, para que no se inicie una carrera armamentística en la región”, concluyó.

El canciller chileno Ignacio Walker declaró que “cada país es soberano en sus decisiones, pero debe tratar de mantener los equilibrios regionales. Esta información -la compra de armas- refuerza la idea de que necesitamos una instancia, un foro, donde se debatan estos temas”. Lo extraño de todo esto es que la política exterior chilena no ha llevado a foro internacional alguno su decisión de compra de submarinos, aviones F 16, tanques Leopard o las dos fragatas de origen holandés y además ha dudado en repetidas ocasiones establecer una metodología de homologación de armas para transparentar y estandarizar sus gastos militares con nuestros vecinos.

El Viaje de Chávez a España, Rusia, Libia, Irán, Ucrania y Cuba no sólo ha significado fortalecer la posición internacional del gobierno chavista y la firma de acuerdos para la compra de armas o impedir la llegada de otras. El tema de mayor peso ha sido silenciado por los medios internacionales pues significa mostrar a Venezuela como un país que busca nuevas fuentes de recursos y aliados fuera de la órbita estadounidense. Ese asunto es la alianza entre Rusia y Venezuela en el área de los hidrocarburos, a través de la firma de acuerdos entre la petrolera rusa Lukoil y la estatal PDVSA, a lo que se suma la también la gigantesca empresa estatal Gazprom de Rusia, que presentará un proyecto para la construcción de un gasoducto en la nación sudamericana. Todos estos acuerdos implican una inversión de 5 mil millones de dólares en los próximos cinco años, dentro de un plan mayor de inversiones, previsto por Venezuela de 40 mil millones de dólares con la participación de empresas extarnjeras, la gran mayoría de las cuales no son estadounidenses.

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