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Aviones de combate: ¿para cuál guerra?

Publicado el: junio 1, 2004 4 min.

Aviones de combate: ¿para cuál guerra?

Alfonso Gumucio Dagron

Las noticias de estos días hablan de los generosos ofrecimientos de los presidentes Chávez y Lula de donar a Bolivia aviones militares de entrenamiento. El Presidente Carlos Mesa se ha adelantado a señalar que no hay ninguna lógica armamentista detrás de estas donaciones y que el equipamiento se utilizará para entrenar a los oficiales de la Fuerza Aérea.

Aviones de combate: ¿para cuál guerra?

Alfonso Gumucio Dagron

Las noticias de estos días hablan de los generosos ofrecimientos del Presidente Chávez (Venezuela) y del Presidente Lula (Brasil), de donar a Bolivia aviones militares de entrenamiento. Estamos hablando de ocho aviones de combate que llegarán de Venezuela, y un número indeterminado de Brasil. El Presidente Carlos Mesa se ha adelantado a señalar que no hay ninguna lógica armamentista detrás de estas donaciones, y que el equipamiento se utilizará para entrenar a los oficiales de la Fuerza Aérea.

Todo esto me tiene confundido. ¿Para qué necesitamos entrenar a pilotos de combate si no tenemos ninguna intención de hacer la guerra? Además, aún en la lógica perversa de la ?defensa nacional?, no tenemos ni tendremos jamás ninguna posibilidad de equipararnos a los países vecinos en materia de armamentismo. Frente a Chile, a Brasil, a Argentina o a Perú, Bolivia no tiene ninguna posibilidad. Si fuera fútbol, sería diferente, pero aún allí, once contra once, sin otras armas que las piernas y la cabeza, nos tienen todos a su merced. Somos poca cosa (aunque Felipe Quispe se crea Napoleón).

No tiene ningún sentido seguir armando a los militares bolivianos, así sea con regalos de países amigos. La institución armada es en sí un anacronismo en un país en bancarrota, ya que no sirve ni para defendernos, ni para contribuir en el desarrollo del país. El único rol que deberían tener los militares es vigilar las fronteras. No debería verse ni un uniforme en las ciudades y en el interior del país, a menos que sea para contribuir en obras de construcción: carreteras, puentes, emergencias, etc. Pero para estas labores no se necesitan aviones de combate.

En vez de aviones de combate, necesitamos helicópteros para vigilar el territorio, para detectar a los productores de cocaína, a los traficantes de drogas y de especies animales, a las empresas madereras ilegales que dan fin con nuestros bosques. Esos helicópteros servirían también en labores de rescate en situaciones de emergencia. En lugar de aviones de guerra necesitamos un avión presidencial digno, que por lo menos tenga un baño y un compartimiento para colocar maletas. El avión que usa el presidente actualmente es una vergüenza en comparación a cualquier otro avión presidencial del continente. En eso también somos los peores.

Ya es tiempo de que volvamos a cuestionarnos seriamente si hay necesidad de tener fuerzas armadas orientados a una guerra internacional. El armamentismo no tiene sentido para un país pobre que de todas maneras está destinado a perder en el caso de una agresión de un país vecino. Lo que está haciendo Chile, armándose hasta los dientes bajo un gobierno ?socialista? (entre comillas), es una vergüenza para el continente. No deberíamos seguir ese ejemplo anti-histórico, en un mundo que quiere paz. Si el ejército boliviano no va a desaparecer, entonces debe reorientarse hacia algo constructivo. No es justo que una población tan pobre siga asumiendo el enorme costo de mantener organismos militares que no le dan nada al país y cuya historia es más que lamentable.

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