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Ilave: Linchamiento de Alcalde

Publicado el: mayo 29, 2004 4 min.

Ilave: Linchamiento de Alcalde
Isaac Bigio
El 26 de abril una multitud de cinco a 15 mil personas “ajusticiaron” al alcalde de Ilave. Esto ha generado una crisis política en Perú. Fernando Rospiglosi, el ministro del Interior, tuvo que dejar su puesto. El gobierno de Toledo ha descendido a sus niveles más bajos de impopularidad (sólo 7% de los encuestados le apoyan). En otras ciudades peruanas se vienen produciendo movimientos populares para remover a sus autoridades. El 19 de mayo otro linchamiento se produjo cerca de Ilave. Esta vez un millar de peruanos “ajusticiaron” en Desaguadero a un boliviano acusado de robos.

Ilave: Linchamiento de Alcalde

Isaac Bigio

El 26 de abril una multitud de cinco a 15 mil personas “ajusticiaron” al alcalde de Ilave. Esto ha generado una crisis política en Perú. Fernando Rospiglosi, el ministro del Interior, tuvo que dejar su puesto. El gobierno de Toledo ha descendido a sus niveles más bajos de impopularidad (sólo 7% de los encuestados le apoyan). En otras ciudades peruanas se vienen produciendo movimientos populares para remover a sus autoridades. El 19 de mayo otro linchamiento se produjo cerca de Ilave. Esta vez un millar de peruanos “ajusticiaron” en Desaguadero a un boliviano acusado de robos.

Lo que examinaremos en este artículo es el impacto que dichas acciones puedan tener en la posibilidad de gestar un nacionalismo aymará.

Ilave es un pueblo de 60 mil habitantes que queda en el departamento sudperuano de Puno en la ribera noroccidental del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo (a casi cuatro mil metros de altura). En esa región viven unos 2 millones de aymaras repartidos entre Perú, Bolivia y Chile.

Los aymaras tienen todas las características de una nación pues poseen territorio, lengua, costumbres, cultura, historia y carácter psicológico comunes.

Ellos, al igual que los vascos, baluches o kurdos pueden reclamar que carecen de su propio estado y que su territorio se haya esparcido entre dos o más estados.

Sin embargo, mientras estos tres pueblos euro-asiáticos han generado largas confrontaciones armadas, los aymarás aún no han desarrollado ningún movimiento armado significativo. Tampoco han logrado los niveles de autonomía que, por ejemplo, han adquirido los kurdos en Irak o los vascos en España.

Las Américas aún no han conocido los movimientos étnicos separatistas que han sacudido al viejo mundo, sobre todo tras la desintegración de la Unión Soviética y la federación Yugoslava. Más, esto no implica que la ola de nuevos movimientos étnicos no acabe llegando a sus tierras.

En cierta manera la globalización alimenta ese tipo de fuerzas. Al ir hacia una cultura y economía cada vez más universalizada, muchas etnias que se han sentido aprisionadas en estados que tienen lenguas o culturas oficiales distintas, tratan de acentuar sus propias peculiaridades y entrar al integrado mundo con su propia identidad.

Felipe Quispe se ha convertido en el abanderado del nuevo nacionalismo aymará. El ha felicitado esos linchamientos y llama a un levantamiento de los indios peruanos. El pasó del Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK) en los iniciales 90 para, tras haber estado en prisión, convertirse en el líder de la confederación campesina, de bloques campesinos y del bloque parlamentario (Movimiento Indio Pachacuti) más votado en el altiplano aymara de La Paz.

Mientras otros dirigentes acusados de terroristas evolucionaron hacia convertirse en parlamentarios moderados, él mantiene su radicalismo y ahora habla de poder renunciar a su curul para organizar bloqueos armados campesinos. El llama a restaurar el Collasuyo desmantelando la república blancoide de Bolivia.

En Perú, mientras tanto, el Ejecutivo está desgastado y las zonas aymaras vienen encabezando una tendencia hacia tomar la justicia con sus propias manos.

La corrupción, la crisis económica y política, y el rechazo al racismo van germinando tendencias hacia un nacionalismo aymará. Es posible que crezcan planteos en pro de la autonomía o separación aymará. Del lado de los oponentes a este nacionalismo estas tendencias pueden ser alimentadas por quienes incentiven la confrontación entre bolivianos de las tierras altas con las bajas para favorecer que el gasoducto de Tarija pase por Chile.

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